Una sensata inversión financiera llamada Paul Pogba
El Manchester United ha abonado casi 90 millones de libras a la Juventus de Turín por recuperar un jugador que dejaron marchar por unos cientos de miles. Prescindamos del ruido mediático y del análisis deportivo: financieramente, es una ganga.


Hoy en día, existe amplia bibliografía acerca de los criterios para tasar un jugador de fútbol: entre otros, su edad (no es lo mismo un inexperimentado central de 23 años, un delantero de 27 en la flor de su carrera o un medio centro en la treintena -a menos que te llames Andrea, claro-), los años de contrato que le restan (algunos directores deportivos se han labrado una reputación cortejando jugadores en último año de contrato), su nacionalidad (los internacionales brasileños tienen que recorrer 10.000 kilómetros en cada parón de selecciones y, salvo honrosas excepciones, mejor olvidarse de ellos los años de Mundial), su presencia mediática (Mario Balotelli tal vez no sea capaz de distinguir su pierna izquierda de la derecha pero su notoriedad es indiscutible), etc. Sin embargo, pocas veces el lector dispone de análisis sobre la capacidad de un club para hacer frente a un fichaje o lo que representa para el balance y la cuenta de beneficios y pérdidas de la entidad. Quizás a causa del desconocimiento del mundo financiero de los periodistas deportivos.

El lector poco ducho en asuntos matemáticos no está obligado a cerrar la página todavía. Vamos a tratar de mantener el análisis en términos comprensibles para el común del pueblo. El Manchester United ha pagado casi 90 milones de libras por Paul Pogba, es decir, cerca de 120 millones de dólares. Vamos a analizar tan solo tres baremos: la capacidad del United para desembolsar esa cantidad hoy, el peso que ese activo tendrá sobre el total de los bienes tangibles e intangibles del club, y la estructura del fichaje en sí.

Comencemos. ¿Puede el Manchester United desembolsar esa cantidad ahora mismo? Sin dificultades. El cash flow que arrojan las cuentas anuales de 2015 ascendió a 218 millones de dólares. Cuando hablamos de cash flow hacemos referencia al flujo de dinero de caja que genera una empresa para responder ante proveedores, acreedores, etc. Aunque este método de análisis tiene ciertas limitaciones y, en el caso del Manchester United está influenciado por los movimientos de deuda, nos basta para comprobar que el club es capaz de hacer frente al pago sin titubear.  El EBITDA (beneficios antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización), un método algo más preciso para medir la capacidad de una empresa para responder a sus obligaciones, ascendió a 188 millones de dólares en 2015.

Pasamos a la segunda parte. En cuanto a activos, el Manchester United consignó el pasado ejercicio unos activos tangibles por valor neto de casi 400 millones de dólares (básicamente, bienes inmuebles, básicamente Old Trafford y Carrington) más activos intangibles por valor de más de 1.000 millones de dólares. De estos, 662 corresponden a la marca Manchester United, mientras que el resto corresponden al valor no amortizado de los jugadores. Los activos totales ascienden a más de 2.000 millones de dólares, así que el activo Paul Pogba supondrá algo más del 5% del valor total de los activos. Un valor que irá decreciendo a medida que el precio de su fichaje se vaya amortizando. Vamos, una inversión más bien reducida.

Abordemos la última parte, referente al fichaje en sí. Pogba ha firmado un contrato por cinco años, así que el Manchester United amortizará unos 25 milones de dólares por temporada. Además hay que considerar el precio de reventa. Supongamos que Ed Woodward no es tan estúpido como para permitir que Pogba se marche libre al acabar su contrato y le renueva en el año 3 por dos años más de los que había firmado, es decir, hasta 2023, cuando el jugador cumplirá 30 años.

Supongamos también que Pogba sigue siendo un jugador aceptable de fútbol y no se ha partido la crisma haciendo paracaidismo o cualquier otra actividad de riesgo. Siendo conservadores, en 2021, con 28 años, tendrá un valor mínimo de unos 40 millones de dólares. Así que esa cifra habrá que restarla también del coste inicial del fichaje.

Ed Woodward ha sido a menudo criticado por su torpeza (quién no recuerda la historia de los maletines en la sede de la federación española de fútbol con Ander Herrera o el famoso fax de David De Gea) o su lentitud (Marouane Fellaini salió más caro porque el United le fichó semanas después de que aumentara su cláusula) al fichar. Estas carencias tienen una explicación: Woodward es contable. Los fichajes no son lo suyo. Los números sí. Y los de Pogba, cuadran.

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