Vértigo en Goodison Park
El Everton aún necesita quitarse de encima el peor de los males: el miedo a las alturas. A pesar de haber construido un ilusionante proyecto de presente y futuro, el equipo de Ronald Koeman se hizo pequeño contra Manchester City y Chelsea, dos miembros de ese top-six que en Goodison Park aspiran a asaltar.

Pocos tópicos tan trillados son tan ciertos: hay cosas que el dinero no puede comprar. Ronald Koeman y el Everton se han hartado este verano de mirar desde la distancia al top-six de la Premier League y se han tirado de cabeza al mercado. El técnico holandés pidió a los grandes talentos defensivos ingleses de la última temporada, y así llegaron Jordan Pickford y Michael Keane. Le maravilló el potencial de Sandro Ramírez y Davy Klaassen, y a las pocas semanas tenía a ambos firmando a su vera sus contratos como Toffees. Se emocionó con la posibilidad del regreso a casa del hijo pródigo, y Wayne Rooney aterrizó libre con la misma ilusión del crío que se marchó en su día a Mánchester. Pidió tirar la casa por la ventana por Gylfi Sigurdsson, y volaron los billetes por el islandés. Los de Liverpool contaban ya con cimientos de equipo guerrero y la inyección de tanto talento en vena exige ahora un paso más en su escala de ambición. Sin embargo, apenas un par de enfrentamientos contra dos de los seis grandes les ha valido para saber que el vértigo no se cura con billetes.

No sería justo etiquetar al Everton como uno de los grandes derrochadores del mercado: gran parte de su inversión está financiada por las ventas de Romelu Lukaku, Gerard Deulofeu y Tom Cleverley, pero su determinación en los despachos no ha sido correspondida sobre el césped. El calendario les ha puesto un caprichoso reto por delante: enfrentarse desde el principio a aquéllos a los que los Toffees quieren mirar de tú a tú. Manchester City, Chelsea, Tottenham Hotspur y Manchester United, todos seguidos de la segunda jornada a la quinta. Ya disputados los partidos contra Citizens y Blues, la triste conclusión es que a los de Koeman les ha superado el escenario.

Ante un Manchester City con diez por expulsión rigurosa de Kyle Walker sólo sacaron un 1-1. En Stamford Bridge el rumbo terminó de torcerse: 2-0 y borrados del partido por el equipo londinense. Aunque los estilos de Pep Guardiola y Antonio Conte tienen muchas diferencias, frente a ambos los de Goodison Park fueron idénticamente planos y conservadores.

Koeman se ha mantenido fiel al que, por ahora, parece ser su esquema preferido desde que Conte lo pusiera de moda: tres centrales, dos carrileros y un delantero, con Rooney detrás del punta. Da la sensación viendo a los Toffees de que dan mucho valor a cierta estabilidad atrás y apenas aprecian la necesaria verticalidad al enfrentarse a los grandes de la Premier. Con este planteamiento, el Everton vive replegado y pierde muchísima profundidad. Condenado a jugar en largo y con escasa presencia en territorio rival, Manchester City y Chelsea aprovecharon esa circunstancia para hacerse con el control del partido. Los de Merseyside, a pesar de la categoría de su plantel, ni siquiera trataron de imponer su idea. Si es que acaso tenían una.

Mapa de pases de Manchester City y Everton en la segunda jornada (Fuente: Squawka.com).

Ni contar durante la mayor parte de la segunda mitad con un hombre más animó al Everton a matar al Manchester City. Con la ventaja del gol de Rooney como excusa, cedieron terreno hasta convertir el partido en un asedio de los Sky Blues. La asistencia para el gol (flecha azul) de Wazza fue uno de los escasos tres pases que conectó el equipo dentro del área rival en todo el partido, como se puede ver en el mapa. La banda derecha constituyó el único argumento ofensivo, mientras que la frontal del área y el carril izquierdo no existieron a la hora de hilar ataques.

Incapaces de retener el balón y hacer algo de provecho con él, los pases en largo sin criterio desde la defensa se convirtieron en el principal recurso. Sólo el encomiable trabajo de Dominic Calvert-Lewin arriba maquilló un planteamiento tan limitado. De tanto jugar con fuego, acabaron quemándose: el City empató e incluso pudo llevarse la victoria. Fue el premio a un equipo que dio 259 pases más que el Everton. Los de Koeman ganaron en una estadística que habla muy claro sobre su calvario: treinta despejes por sólo seis de los oponentes.

Mapa de pases de Chelsea y Everton en la tercera jornada (Fuente: Squawka.com).

El partido contra el Manchester City podía verse con ojos optimistas, a pesar de todo: sin jugar bien, habían sumado un punto contra un aspirante al título. Para desgracia del Everton, la Premier no les ha dado mucho espacio para replantearse cómo afrontar los choques contra el top-six. Así, al siguiente fin de semana llegó el vigente campeón y destapó una versión empeorada de un planteamiento ya demostradamente deficiente.

El Chelsea no busca la posesión de balón hasta el extremo ‘guardiolista’, pero la verticalidad que le ha llevado a dominar Inglaterra puede ser devastadora para un conjunto con actitud contemplativa. Los Toffees no escarmentaron del susto contra el City y cayeron con rotundidad. Esta vez, sus ofensivas fueron anecdóticas: no tiraron a puerta en los noventa minutos.

Como el mapa refleja, la frontal del área rival fue de nuevo terreno de escaso impacto en las combinaciones del Everton. Los problemas para infiltrar balones en el área de los de Stamford Bridge fueron constantes y Thibaut Courtois pudo tomarse la tercera jornada de liga de descanso. Esta vez fue Sandro y no Calvert-Lewin la referencia ofensiva; el español, con características menos favorables para la creación de segundas jugadas tras pases largos, vivió una tarde infernal. Cuesta pensar que algún delantero hubiese sacado algo de provecho de un día en el que el Everton movió el esférico en horizontal y se olvidó de que los partidos se ganan marcando más goles que el rival.

Al club se le pide plantar cara porque sus nuevas metas así lo exigen. Apostar por el futuro no puede ser excusa para no pelear el presente y que los Toffees jueguen como inferiores frente los seis gigantes. Para que en los bares de Goodison Park se hable de algo más que el séptimo puesto es primordial quitarse el miedo a las alturas. Tienen mucho de lo que aprender echando la vista atrás a las dos últimas jornadas. Tottenham y Manchester United estarán esperando a la vuelta de la esquina para evaluar los progresos. Casi nada.

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