Villas-Boas le gana la partida a O'Neill (1-0)

Fernando Torres estuvo a punto de anotar el mejor gol de la temporada hasta ahora pero el travesaño lo impidió. Por suerte para él, la jugada terminó en gol y el Chelsea se llevó la victoria. El Sunderland plantó cara, pero no logró evitar la derrota, en gran parte por el desacierto de Bendtner.

Torres y Meireles fueron titulares y cuajaron un buen partido

Premier League

Chelsea 1
Sunderland 0
Ficha técnica
1 - Chelsea: Cech; Bosingwa, David Luiz, Terry, Cole; Romeu, Meireles, Lampard (Essien, 73); Ramires, Mata (Malouda, 85), Torres.
0 - Sunderland: Mignolet; Bardsley, Kilgallon (Turner, 45), O´Shea, Richardson (Wickham, 81); Cattermole, Vaughan (Gardner, 69), Larsson, Sessegnon, McClean; Bendtner.
Goles: 1-0, m.13: Lampard.
Por muy bueno que sea un jugador, si no juega en la posición correcta, su rendimiento no será todo lo positivo que podría llegar a ser. Es el caso de Ramires, un jugador con unas condiciones físicas de fondista, pero con poco cerebro para el fútbol. Así, la zona del campo en la que lo ha situado Villas-Boas en lo que llevábamos de temporada, en el centro del campo, hacía que sus carencias técnicas y su falta de visión de juego se agudizara. Sin embargo, todo cambió en el día de hoy.
Ramires jugó en el extremo derecho, la que debería ser su posición por naturaleza. Allí tiene espacio para explotar su velocidad, resistencia y, sobre todo, cuenta con pocas obligaciones tácticas, pues solo tiene que cubrir al lateral rival. Con él allí, el Chelsea gana presión arriba, movilidad, llegada al área rival, y se quita un lastre en el centro del campo, ocupado esta tarde por Romeu, Meireles y Lampard, tres jugadores más disciplinados tácticamente. El único precio que pagó Villas-Boas por situar a Ramires en el extremo fue la suplencia de Daniel Sturridge, al que se echó de menos.
El Chelsea aprovechó el mejor rendimiento de Ramires y logró dominar el encuentro con el control del balón, algo que no había logrado en los últimos tiempos. Mantuvo el 60% de posesión y la supo aprovechar bien, consiguiendo hasta 25 ocasiones de gol. Mata, como ya es habitual, volvió a ser el mejor de los "blues", aunque no fue el autor del único gol del partido. Ese honor recayó, en un 99%, en Fernando Torres. Tan solo habían transcurrido 13 minutos cuando un centro de Mata desde la derecha fue rematado de media chilena por Torres. En caso de que el balón hubiera ido medio palmo más abajo, se habría convertido en el mejor gol de la temporada. Desgraciadamente para el gafado delantero madrileño, el balón impactó en el travesaño, aunque con la buena suerte de que el rechazo le cayó a Lampard, que solo tuvo que empujar la pelota para adelantar a los suyos. Tras años viéndole, no deja de sorprender la capacidad de Lampard para estar siempre en el lugar idóneo en el momento oportuno.
El partido que disputó esta tarde Fernando Torres definió a la perfección su estado actual. Luchó todos los balones e incluso hizo algunos movimientos brillantes, pero no consiguió quitarse la espina de casi cuatro meses sin marcar en liga. El estado de Torres también define al Chelsea actual, un equipo con empuje y con voluntad, pero con poco acierto. Este poco acierto se vio hoy agravado por la ausencia en el campo de Sturridge, en el banquillo, y de Drogba, en la Copa de África, los dos hombres que más en forma estaban hasta esta fecha.
Sus rivales en turno, el renacido Sunderland de Martin O'Neill, sigue dando argumentos para el optimismo. Su mejor jugador a día de hoy, Stephane Sessegnon, estuvo inspirado. Sin embargo, tuvo la mala suerte de estar acompañado por Nicklas Bendtner en la delantera. El danés es quizá el jugador que peor resuelve ante el portero rival, un honor que volvió a ratificar en Stamford Bridge. A pesar de ello, el Sunderland plantó cara a un Chelsea que jugó bien, lo que no es moco de pavo. Con Vaughan, Larsson, McClean y Sessegnon creando juego en la zona de tres cuartos, el Sunderland puede plantar cara a cualquier equipo. Eso sí, necesitan un delantero que no sea danés y que no se llame Nicklas. Y si no destroza vehículos ajenos en sus ratos libres, mejor que mejor.
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