Wembley es el enemigo
El Tottenham sumó su segunda derrota en otros tantos partidos de Champions League en Wembley. La victoria del Bayer en Londres deja a los Spurs al borde de la eliminación.

Antes del debut del Tottenham en esta Champions League ante el Mónaco, Mauricio Pochettino hizo a su equipo entrenar en un terreno de juego de dimensiones exactas a las de Wembley para permitir a sus jugadores acostumbrarse al aumento del tamaño en relación con White Hart Lane. En aquella ocasión, el Tottenham cayó por 1-2. En esta lo hizo por 0-1 en un encuentro con sorprendentes similitudes con aquel.

No se podrá achacar al club que no haya hecho todo lo posible por crear una atmósfera positiva para el equipo en este hogar provisional. El club viste Wembley con los colores y el escudo de los Spurs para cada visita y trata de animar a sus aficionados para que transformen este lugar en una versión XL de White Hart Lane. Esta vez pidió a los aficionados que iluminaran sus teléfonos móviles durante el himno de la Champions League y la cosa salió relativamente bien gracias a la participación de las 85.512 personas presentes en el estadio, un nuevo récord de asistencia para el club.

Tampoco es que el equipo necesitara una motivación especial para ganar un partido clave para sus aspiraciones de progresar a los octavos de final de la Champions League. En el grupo más igualado de la competición, Mónaco, Tottenham, Bayer y CSKA arrancaron la jornada con solo un punto de diferencia entre cada uno de ellos.

Retrasando a Eric Dier a su posición primigenia como defensa central para suplir al lesionado Toby Alderweireld, Mauricio Pochettino ha encontrado la forma de dar cabida a sus mejores piezas. De este modo, Victor Wanyama y Mousa Dembélé comparten el centro del campo y Dele Alli queda liberado como media punta. El misterio que Pochettino todavía no ha logrado desentrañar es el de la ausencia de Harry Kane. Los Spurs comenzaron con el surcoreano Heung-min Son en su lugar y, a la media hora de juego, Vincent Janssen tomó su relevo tras la lesión de Dembélé, pero ninguno de los dos tiene la capacidad letal de Kane en el área. En una noche en que Dimitar Berbatov hizo acto de presencia en Wembley para presenciar el partido entre dos de sus exequipos, la ausencia de un delantero goleador como el búlgaro se hizo más que evidente.

Tras la sustitución de Dembélé, Christian Eriksen heredó sus funciones en la parcela central junto a Wanyama. Curiosamente, este cambio obligado le sentó bien al Tottenham, que vivió sus mejores minutos de la primera parte, presionando al Bayer muy cerca de su área y recuperando el balón en cuestión de segundos. Aunque la mejor ocasión de la primera parte vino propiciada por un error clamoroso de Kyle Walker que Chicharito fue incapaz de aprovechar cuando tenía todo de cara para adelantar a su equipo.

Al cuarto de hora de la segunda parte, otro error defensivo desembocaría en otra clarísima ocasión para el delantero mexicano pero su centrado remate fue detenido por Hugo Lloris, que ya fue el héroe del Tottenham en Alemania. Y al final, el Leverkusen acertó. El enésimo desajuste defensivo de los Spurs acabó en el 0-1 de Kevin Kampl. El cántaro del conjunto londinense acabó por hacerse añicos.

Por el lado de los Spurs, poca cosa más allá de una cabalgada en solitario de Kyle Walker (un portento cuando se trata de correr, una nulidad cuando se trata de pensar) y los trompicones de Moussa Sissoko por la banda derecha.

Pochettino recurrió al banquillo para cambiar el curso del partido. El argentino dio entrada al joven canterano Harry Winks por el desaparecido Eriksen y poco después a Georges-Kevin N’Koudou por Son, otro al que apenas se vio sobre el césped de Wembley. Pero la ocasión más clara de empatar nació de las botas de Dier, que se ha convertido en un preciso lanzador de faltas, como demostró con su gol con Inglaterra durante la Euro y en esta ocasión estrellando un balón en el larguero de Bernd Leno en la recta final del partido.

Ahora, al Tottenham solo le vale con ganar al Mónaco en el principado y al CSKA en su último partido en Wembley. Visto lo visto, lo primero se antoja bastante más probable que lo segundo.

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