... y respira
El Manchester United selló su pase a octavos de la Champions League con un tardío gol de Marouane Fellaini. Mourinho se volvió a convertir en protagonista por sus comedidas acciones en la banda y De Gea salvó a su equipo de una catástrofe con mayúsculas.

Es difícil hablar de fútbol cuando lo único que recordamos de un encuentro es a un entrenador tirando botellas de agua por el aire y a Marouane Fellaini salvando a su equipo en el tiempo añadido, al más puro Fergie style.

Pero es que esto también es fútbol, y sobre todo, esto es el Manchester United.

Los de Mourinho venían confiados después de vencer a la Juventus de Turín -y de una manera similar a la del Young Boys, en los últimos instantes del partido-, pero a los cinco minutos de encuentro ya podíamos apreciar las sacudidas de cabeza de José Mourinho tras una ocasión fallada por Marcus Rashford. A pesar de que el United tuvo un 84% de posesión, muchos hubiesen preferido ver pintura secarse que repetir la experiencia de anoche. Y es que, ante la debilidad del rival, el United tendría que haber abierto el marcador con facilidad, y mucho antes. 

El patrón se repetía y el United llevaba todo el peso del partido sin generar un peligro considerable, marca de la casa y de la cosecha Red Devil de 2018. El problema reside, en parte, en que el equipo está en constante cambio, con alineaciones variopintas y con entradas y salidas de jugadores semana sí y semana también. Sin embargo, los pupilos de Mourinho siempre han contado con ese espíritu de nunca dar las cosas por hechas hasta que el árbitro haya marcado el final del encuentro. Eso, o evitar encontrarse con un entrenador cabreado en los vestuarios.

La victoria de la Juventus contra el Valencia, próximo rival de los Red Devils, le puso las cosas más fáciles a los de Mánchester, pero de no haber ganado, hubiesen ido a Mestalla tan solo con una diferencia de tres puntos con respecto a los valencianos.

A pesar de que Mourinho se encarga de que los focos se centren siempre en su figura, el hombre del partido fue, una vez más, David De Gea, que con un 0-0 en el marcador sacó un balón que no hubiese necesitado de una ráfaga de aire para entrar en la red. “Sin la parada de David no hubiese habido un gol que nos diera la victoria”, dijo el portugués. “Es un portero de mucho nivel, quizá el mejor del mundo, y eso es exactamente lo que necesitas si quieres ser grande y ganar”, continuó diciendo. 

El Manchester United no ha sido, precisamente, un regalo para la vista -futbolística-, pero poco a poco, y sufriendo de lo lindo, se redime de sus catastróficos inicios de la temporada sellando su pase a octavos de la Champions League de la única manera posible para este equipo: con un gol en el descuento de Marouane Fellaini. Sin embargo, los de Mánchester siguen sin convencer y partidos como el de ayer lo demuestran. Muchos consideraron que el gol de Fellaini se tendría que haber invalidado, dado que se marcó con la mano, algo que el propio jugador desmintió. Sin embargo, este hecho no pasó desapercibido para Marcelino. El entrenador del Valencia, que se despidió de la Champions League anoche, denunció la falta de VAR en la que es considerada como la mejor competición del mundo.

Mourinho es consciente de la falta de gol de su equipo -aunque esperamos también que sea consciente de muchas otras cosas que suceden en los 90 minutos de encuentro-, una dificultad que en una competición como la Champions League acrecenta las carencias de sus diablos. El portugués admitió el sufrimiento por el que habían pasado los Red Devils para conseguir la clasificación a octavos, pero se olvidó de apiadarse de las almas que han tenido que seguir de cerca su paso por la competición europea. Esta es una de las razones que empleó para justificar su “reacción” tras el gol de Fellaini, una mezcla frustración, alivio y presión por su puesto, que dependiendo del día está en un lado u otro de la balanza. Lo que está claro es que el portugués no necesita cursillos de coaching ni libros de autoayuda.

Lo que tampoco necesita es aumentar su ego. Prueba de ello son las declaraciones emitidas anoche; “Esta es my 14ª temporada en la Champions League, y la 14ª vez que mi equipo se ha clasificado para las fases eliminatorias”. Pero ahí no se quedó la cosa, pues la avaricia rompe el saco -aunque el del portugués parece tener más aguante que esa arena que se te pega a la toalla en la playa-. “En las temporadas en las que estuve en Europa League, dos, ambas veces la gané. Por lo tanto, son 16 años de éxitos. Solo un pequeño dato que mis seguidores pueden apuntar.”

Sea como fuere, el United sigue vivo a pesar de todo. Un empate, o incluso derrota, contra uno de los equipos más débiles de la Champions League podría haber supuesto el entierro moral y físico de un club que suma a la vez que resta. Aunque en la Premier League está dando saltos y se encuentra lejos de los objetivos a los que un club como el United aspira, quizá la Champions se pueda convertir en su desconexión idílica de los problemas que afronta en su nación. 

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