Zouma busca otro punto de inflexión
La cesión del central galo al Stoke City le da la oportunidad de reencontrarse consigo mismo tras una temporada en la que apenas ha participado.
Por Aaron Cabado | 24/07/2017 Kurt Zouma Chelsea

Este es un relato sobre giros de guión, oportunidades que emergen un uno de enero, sueños que se rompen una tarde de domingo, puertas que se cierran y consecuencias que se arrastran durante un año y medio.

Se suele decir, y es habitual que así sea, que los futbolistas jóvenes necesitan un entorno propicio para crecer y asentarse en la élite. No es, sin embargo, el caso de Kurt Zouma, cuya trayectoria en el Chelsea ha tenido dos relevantes giros de guión que lo han catapultado en direcciones opuestas.

Zouma recaló en los Blues en el verano de 2014, tras destacar anteriormente en el Saint-Ettiene. El fichaje del francés, que por aquel entonces sumaba diecinueve años, tenía como objetivo convertirle en el bastión de la futura zaga de los londinenses. De este modo, su participación en aquel equipo que a la postre acabaría alzándose con el título estaba siendo residual, limitada a los partidos de Copa de la Liga, hasta que tuvo lugar el primero de los dos grandes giros de guión.

Lo más curioso es que ese punto de inflexión en la carrera de Zouma tuvo lugar en un partido en el que no disputó ni un solo minuto. Ocurrió el uno de enero de 2015. Aquel día, el Chelsea, que lideraba con claridad la Premier League, sufrió un duro correctico en White Hart Lane (5-3), en una tarde que permanece en el recuerdo de los aficionados como aquella en la que Harry Kane descuartizó al Chelsea con una actuación imperial.

En aquel encuentro, el delantero del Tottenham dejó en evidencia las carencias más graves de John Terry y Gary Cahill. La aparente solidez de la experimentada pareja de centrales de los Blues voló por los aires tras la irrupción del huracán de los Spurs. Y tres días después, en un partido de FA Cup ante el Watford, Zouma cuajó una muy correcta actuación que coronó con un tanto de cabeza tras un saque de esquina. En el siguiente encuentro de Premier League, Mourinho tomó la sorprendente decisión de sentar a Cahill e introducir a aquel potente y joven central en el once titular.

Desde aquel momento Zouma disfrutó de muchos más minutos y disputó varios partidos del campeonato doméstico como titular. La proyección del lionés era evidente, pero la jerarquía de Terry y Cahill se erigía como el principal escollo entre él y la titularidad. Sin embargo, Mourinho ya ha demostrado en contadas ocasiones que él es más de valorar a los jugadores por lo que pueden dar que por lo que hayan dado en el pasado. Por eso, cuando el Chelsea cosechó dos tropiezos en las dos primeras jornadas de la temporada 2015-16, no dudó en volver a sentar a Cahill y dar entrada en el once, una vez más, a Zouma. Y esta vez, para quedarse. Fue titular en veintiuna de las veinticinco primeras jornadas de Premier League y en cinco partidos de la fase de grupos de la Champions League.

Sin embargo, en aquella época, el francés era uno de los pocos motivos de satisfacción que tenían en Stamford Bridge. La temporada del club fue desastrosa: Mourinho fue cesado y varios de los pesos pesados del vestuario vivieron una pesadilla de nueve meses de duración. Fue en ese contexto intempestivo, en un entorno crispado y violento, donde Zouma emergió con fuerza para convertirse en el líder de la zaga. Muy pocos tenían dudas por aquel entonces de que era el mejor defensa del Chelsea, e incluso llegó a debutar con la selección francesa y a sonar con fuerza para entrar en la convocatoria de Deschamps para la Eurocopa que se disputó en su país el año pasado.

Kurt Zouma celebra el primer gol del Chelsea ante el Arsenal en Stamford Bridge en septiembre de 2015 (Ian Walton/Getty Images).

Pero los giros de guión que más impactan son los que no se ven venir. Y el segundo giro de guión de la trayectoria deportiva de Zouma con los Blues tuvo lugar una tarde de domingo, la tarde un siete de febrero cuyas consecuencias han sido determinantes para todo lo que le ha ocurrido al jugador de Lyon desde entonces.

En el minuto 59 de un Chelsea-Manchester United, una serie de rechaces en el centro del campo acabaron con Obi Mikel bombeando el esférico al  cielo londinense. En el terreno de juego, aguardando la indefectible caída del balón, estaba Marouane Fellaini. Zouma, que observaba la situación desde su posición, avanzó con potencia y se impulsó para alcanzar el balón antes que el belga, pero al volver al césped, algo falló y su rodilla se deshizo. En el mejor momento de su carrera, Zouma sufría una gravísima rotura de ligamentos que suponía despedirse de la temporada, y por ende, de la Eurocopa de Francia.

Aunque visto con perspectiva, aquel no fue el mayor de los problemas de aquella lesión, sino que, a pesar de que ya ha pasado año y medio desde entonces, no ha conseguido volver a estar al mismo nivel, sobre todo porque nunca ha vuelto a tener continuidad. La gravedad de su lesión provocó que no pudiese llegar al inicio de la temporada. Cuando estuvo listo para jugar, en diciembre, todo había cambiado: Antonio Conte era el nuevo capitán de la nave y el club iba lanzado hacia el título de campeón de la Premier League.

Una gran porción del éxito del Chelsea del italiano radicaba en la solvencia defensiva que le otorgó la modificación del esquema para actuar con tres centrales. La inamovible zaga de los Blues estaba compuesta por un Gary Cahill recuperado del ostracismo, David Luiz y César Azpilicueta. El excelso nivel de todos ellos hacía imposible contemplar la opción de que Conte prescindiese de alguno para dar entrada a Zouma. Así, su participación volvió a ser infrecuente: sus actuaciones a lo largo de la campaña, aunque escasas, fueron correctas, pero la puerta de la titularidad se había cerrado para él.

No nos pondremos a elucubrar acerca de lo que habría sucedido de no haberse lesionado, pero aquel día se detuvo en seco la progresión del que era indudablemente uno de los futbolistas más prometedores del panorama continental. Aquel chico al que todos señalaban como el mejor defensor del Chelsea se encontró sin hueco en una defensa con espacio para tres centrales. Y el reciente fichaje de Antonio Rüdiger por el Chelsea le trasladaba a la quinta opción en el listado de preferencias. Por eso, equipo y jugador han decidido que una cesión sería lo más idóneo para que Zouma dispute los minutos con los no podría contar a las órdenes de Antonio Conte. Ya ha demostrado que tiene el potencial suficiente para ser titular en un grande de Europa. Su carrera se ha estancado, pero todavía tiene 22 años y muchas páginas de guión por delante. Veremos si el capítulo que narra su estancia en Stoke-on-Trent supone un nuevo punto de inflexión en su trayectoria.

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