Dani Hernández

El reto de Dele Alli

Con la llegada de José Mourinho, el inglés parecía erigirse como uno de los líderes sobre el terreno de juego, de los Spurs. Su rol como protagonista en el escenario del nuevo Tottenham 2020/2021 se tambalea.

 

Eterna promesa del futuro inglés, Dele Alli llegó pisando con fuerza en la élite. Mientras el número de minutos de highlights suyos en Youtube aumentaba más y más, su carrera se disparaba de la mano de Mauricio Pochettino, quien le fichó del MK Dons. Roy Hodgson le otorgó su primera convocatoria con los Three Lions nada más pisar el antiguo White Hart Lane en 2015, pero ha sido Gareth Southgate quien más ha confiado en él. Dos veces elegido Jugador Joven del Año por la PFA (en sus dos primeras temporadas como spur) y centrocampista más precoz en conseguir 50 goles en Premier. Pese a ello, las dudas se propusieron hacerle un marcaje al hombre del que, todavía hoy, no ha conseguido despojarse.

“Lazy boy” (chico perezoso). Así le describió José Mourinho, en el documental All or Nothing: Tottenham Hotspur (Amazon Prime), nada más conocerle. Y ahí puede estar la clave de esa sensación que transmite su carrera. La de un talento dispuesto a explotar cuando el propio Dele lo decida. Lo cierto es que sus pronunciados altibajos han provocado que la expectación suba y baje a ritmos y en cantidades exageradas. Este no deja de ser el resultado de la suma de su talento innato y su irregularidad constante. A sus 24 años, e iniciando su quinta temporada en la élite del fútbol inglés, el tiempo parece meterle prisa si quiere marcar la diferencia, de forma regular, sobre el terreno de juego.

Tras un buen inicio con el entrenador portugués, que nunca dejó de elogiarle, su desconexión con el fútbol del equipo y su escasa aportación en cuanto a cifras (2 goles en sus últimos 21 partidos, uno de ellos de penalti), le han ido restando minutos. La caída se confirmó en el descanso del partido inaugural de Premier League ante el Everton, en el que, con empate a cero, Dele Alli no llegó a pisar el césped tras el descanso. Desde entonces, ningún minuto más en liga a lo que Mourinho responde argumentando el gran número de jugadores de los que dispone en esa misma posición. Y aunque no le falta razón, la sombra de la duda sobrevuela esas palabras cuando se trata del talento de Dele Alli.

La llegada de Bale parece poner -todavía más- en serio peligro el protagonismo del inglés en el once inicial. Pero tal como apunta Charlie Eccleshare en The Athletic, no todo está perdido para él. El galés ya no suele explotar su velocidad en la misma zona, ni de la misma forma que en 2013, cuando dejó el Tottenham. Su rango de acción se ha limitado al último tercio del terreno de juego, donde sabe que puede generar más peligro. En partidos en los que Mourinho decida ser más incisivo, Alli puede tener su hueco en el once para ocupar el sector que Bale deja huérfano. Su presencia en el campo puede significar un plus para las opciones de los Spurs.

Desde su llegada al Tottenham, su mapa de calor le sitúa entre la línea divisoria y la frontal del área rival, por el carril central y, sobre todo, en banda izquierda. Su movimiento natural, por lo tanto, es recibir en el costado y conducir hacia el centro. Desde ahí permite, con un solo movimiento, crear alternativas en ambos flancos. Las incorporaciones de dos laterales que no se esconden a la hora de sumarse al ataque (Sergio Reguilón y Matt Doherty) permiten a los de Mourinho contar con ese extra en fase ofensiva. De forma natural, Alli puede dejar vía libre a las subidas de Reguilón y, a la vez, permite un cambio de orientación al ocupante del extremo derecho o al propio Doherty.

Sin duda, Dele Alli ha demostrado ser un gran generador de ocasiones, ya sea para sí mismo o para sus compañeros, y la llegada de Gareth Bale no hace más que aumentar las opciones. Pero, a la vez, y siendo menos optimistas con el inglés, a nadie se le escapa que el peso del ex del Real Madrid es tal que resta posibilidades a Alli de actuar de inicio en partidos en los que Mourinho esté más interesado en reforzar el centro del campo. Heung Min Son, Harry Kane y Gareth Bale parten con ventaja, y ahí es muy difícil competir. Un pasito más atrás, la disciplina de Harry Winks, Pierre-Emile Højbjerg, Moussa Sissoko e incluso, aunque de menor forma, Tanguy Ndombele está siendo una prioridad para Mourinho.

Así pues, su importancia puede verse mermada. Sin duda, y aunque parezca una obviedad, el deseo de todo entrenador es contar con el máximo de buenos jugadores posible, y Dele Alli ha demostrado serlo. La regularidad que Mourinho le pide a Alli es la misma que él le pide al técnico. Un matrimonio obligado a entenderse por el bien del equipo y del jugador. Pero de lo que no cabe duda es de que, si su papel queda relegado a un segundo plano y él lo acaba aceptando y cumpliendo, el Tottenham habrá conseguido realizar un fichaje de lujo para partidos en los que se quiera sumar talento a los ataques.

Y ante tal tesitura, en las últimas semanas han sonados aires de cambio. Según informaba Fabrizio Romano, el jugador, por supuesto, no ve claro su futuro en el Tottenham y se ha ofrecido a varios clubes, entre ellos el Real Madrid para entrar en la operación de Bale y Reguilón (aunque al parecer los blancos se negaron a dicho trato) y el PSG. Este último rumor ha sonado con más fuerza, pero parece que la confianza de Mourinho en Dele Alli no ha cambiado. Al ser preguntado sobre la continuidad del inglés, el entrenador respondió, contundente, de forma afirmativa. Ante las negativas de su entrenador y de otros clubes de que se produzca su salida, se encuentra ante el reto más importante, a nivel individual, de su carrera: luchar por conseguir la regularidad que le abra las puertas del once y saber adaptarse a un nuevo rol para no caer, de forma definitiva, en el ostracismo más absoluto.

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