Andrés Weiss

La Premier League se entona con acento austríaco

Ralph Hasenhüttl, que ha pasado por todos los escenarios imaginables desde su llegada a Southampton, lleva sobre sus hombros una carrera marcada por salvar equipos en momentos complicados y llevarlos hasta su máximo potencial. Y parece que en el sur de Inglaterra está repitiendo su infalible método de actuación.

 

“Le he dicho al club que sería un detalle bonito si pudieran esperar por mí, pero que aceptaría si no es este el caso”. Eso fue lo que destacó Ralph Hasenhüttl de su conversación con la directiva del VfR Aalen a finales de julio de 2012, mientras estaba postrado en una cama de hospital. Unas semanas atrás se había empezado a sentir terriblemente mal, con dolores de cabeza y fiebres acuciantes cada vez más, recibiendo finalmente un diagnóstico que nadie esperaba. Había contraído Hantavirus, y le habían acabado teniendo que ingresar. Pasó por un número importante de cambios. Primero ganó 15 kilos, después perdió 10, y estuvo 10 días en cuidados intensivos. Hasta que le dieron el alta, volvió a los entrenamientos, pues el club había confiado en una pronta recuperación de su entrenador, y siguió brillando.

La carrera de Ralph Hasenhüttl es una carrera de parque de atracciones. De hacer cola en la montaña rusa más elevada de todas, y conseguir que te contraten como gestor de la misma. Probar con todas las escopetas de ferias que te otorguen y acabar encontrando una puntería perfecta donde no la hay. De dar un paso para atrás, y dos para adelante, con perspectiva.

Su carrera como futbolista, complicada

Con 18 años debutó como futbolista con el Grazer AK, de su localidad natal, Graz. Aunque en esa temporada 85-86 solamente disputa un encuentro de la Bundesliga austríaca. En el año 89 llega al FK Austria Wien, donde vive 5 años de su carrera, ganando 3 títulos de liga, una copa del país, e incluso juega de titular en el Camp Nou ante el Fútbol Club Barcelona. El Austria Salzburg le contrataría al término del curso 1993-94. Un club que años después cambiaría el SV por el RB y abrazaría la propiedad del toro energizado.

En Salzburg está durante dos campañas, aparece en un total de 64 encuentros, y encuentra la red rival con sus disparos en 15 ocasiones, lo que ayuda a sus compañeros a alcanzar un título más de liga. De Austria se muda a Bélgica, donde tiene un año sin mucho brillo, y vuelve a territorio de habla germana, un tanto más al norte de donde había nacido. En Colonia, que se encontraba en la 2. Bundesliga. Allí juega dos cursos más, pasando en 2000 de Renania del Norte a Baviera, uniéndose al Greuter Fürth. Y ya estando en el estado bávaro, pone fin a su carrera como futbolista, colgando sus botas al fondo del armario del filial del Bayern. Apareció de la nada en Graz, tuvo una carrera potente en Austria, y acabó su vida como jugador en el anonimato futbolístico alemán más contemporáneo a ese momento. Un anonimato, eso sí, que duraría poco.

Tras dos años de entrenador juvenil en el Unterhaching, y varios momentos de felicidad cogiendo el puesto de interino, en 2007 le dieron el puesto de manera definitiva. En 2008 entraron en la tercera división alemana por todo lo alto, perdiendo la posibilidad de ascender por cuestión de un punto, y de una derrota en la penúltima jornada por 4 a 3 ante el Carl Zeiss Jena. En febrero de 2010 acabaría siendo despedido. Casi 12 meses después, llegaría a Aalen. 

El salvador eterno de clubes en el alambre

El conjunto, que pasaba por una mala racha importante, con cuatro derrotas seguidas, estaba peleando por no descender a Regionalliga. Y logran acabar salvándose. Yendo el curso siguiente como un cohete. Entre octubre y febrero solo pierden un partido de 15 posibles. Y consiguen ascender a la 2. Bundesliga, un hito histórico sin precedentes para el club. Por este motivo, la enfermedad de Hasenhüttl llegó en el peor momento posible. Estaba empezando a ganar una considerable reputación en los bajos fondos del fútbol profesional alemán, y tenían por delante un curso histórico en la 2. Bundesliga. 

El partido de aquel curso que mejor define lo que estaba empezando a ser el fútbol del austríaco es la victoria por 2 a 0 el 7 de febrero de 2012 ante el Sandhausen, que en ese momento era el primer clasificado de la competición, y acabaría siendo el único conjunto que se pusiera por delante del VfR. Saliendo con su característico 4-2-2-2, consigue llevarse la victoria con una inteligente conducción de los partidos -el primer gol del encuentro lo logra uno de sus cambios tras solamente 5 minutos sobre el campo-. Aquel año consiguen encontrar la red rival en 50 ocasiones, y muchos de los tantos marcados llegan a través de segundas o terceras jugadas, con pases laterales al borde del área o con conducciones llevadas por el delantero centro como organizador de juego. Una dinámica que se repite consecutivamente allá donde va.

Su tercera campaña en el Aalen les deja como 9º posición en la segunda división alemana, y al final se acaba marchando tras ver como la directiva desmantelaba el equipo. Llegando en octubre de ese mismo año, 2013, al club que lo lanzaría definitivamente al estrellato. Al FC Ingolstadt. Un club, por cierto, prácticamente nuevo.


ralph
Hasnhüttl se ha especializado como entrenador en salvar a equipos en apuros. / Southampton


 

Al igual que había sucedido en el Aalen, estaban peleando por el descenso después de haberse hecho con una única victoria de los primeros 10 encuentros del curso. Consiguió que todo el club sintonizara el mismo dial, desde los jugadores hasta los aficionados, y acabaron firmando un seguro y muy positivo décimo puesto. Especialmente positivo si observamos la evolución que llegaría la temporada posterior.

Con solamente 4 derrotas en su casillero, 21 goles de diferencia entre encajados y anotados, y 64 puntos a final de temporada, ascienden como campeones de la segunda división a la Bundesliga. Una vez más, un hito histórico para un club más propio de divisiones inferiores. Y para sorpresa de pocos, cumpliendo las expectativas de muchos, consigue mantener al Ingolstadt en Bundesliga asegurándose un 11º puesto, goleando a conjuntos prestigiosos como el Schalke por 3 a 0. Lo que provocó que el RB Leipzig, que acababa de ascender por primera vez en su corta historia a la primera división alemana, se hiciera con sus servicios.

Poniendo en práctica, una vez más, ese 4-2-2-2 que tantos buenos frutos le había dado, y le daría. Timo Werner vería su fútbol potenciado por jugar con un 9 como Poulsen al lado. Las bandas serían para jugadores más todoterrenos, que en ocasiones ocuparían el carril central para dejar, por partida doble, que los delanteros ocuparan las bandas y que los laterales -el derecho más que el izquierdo- se apuntaran al ataque. Alcanzando la segunda posición en un curso histórico, por detrás de un Bayern apabullante, llegando a plantear un encuentro complicadísimo en la penúltima jornada que finalizó con 4 a 5 para los bávaros. Ralph Hasenhüttl había aterrizado en la élite del fútbol alemán.

El curso posterior, a pesar de llegar a cuartos de Europa League, caer en segunda ronda de Pokal ante el Bayern en los penaltis, y quedar sextos, no pudo conseguir la renegociación de su contrato con los “apadrinados” por Red Bull, y abandonó la disciplina sajona. Entonces volvió a tener, por enésima vez en su carrera, la oportunidad de sacar a un equipo de una posición complicada en la clasificación, muy tocado en el apartado anímico a su vez. 

Así llegó el Southampton a su vida. Y en palabras de Ralph Krueger, otrora presidente de los Saints durante la llegada de su tocayo al equipo, “el entusiasmo de Ralph por el fútbol nos contagió, y se adaptó muy rápido a los valores y a la visión del equipo”. No sorprende, por otro lado, ver a un entrenador de origen germano adaptarse al club al que llega en medio de una temporada aciaga y ganarse a la afición representando en sus carnes lo que significa el club. Aunque Ralph no se llama Klopp, y Jürgen no se apellida Hasenhüttl.

A partir de su llegada al Southampton, el resto es historia. Con el último año como gran reflejo de esta misma palabra; historia. Porque después de la histórica paliza recibida por el Leicester City, y de acumular algunas caídas más, Hasenhüttl no recibió más que apoyo por parte de la directiva, de los aficionados y de los jugadores. Y él devolvió esta confianza con 15 victorias en 30 partidos disputados en lo que va de 2020. Que les ayudó para finalizar el curso en julio en 11ª posición, y en colocarse como líderes momentáneos de la competición por primera vez en su historia con la victoria ante el Newcastle. Que fue el 16º punto logrado de los 18 anteriores que habían estado en juego. Una vez más, apostando por su estilo único.

Potenciando el juego de Danny Ings con un Che Adams que ha alcanzado, este curso sí, un nivel extraordinario; dándole las llaves del juego del equipo, y de la ciudad, a James Ward-Prowse, del que decir que está de dulce es quedarse corto; y apostando con unas bandas que rotan mucho y que han visto, entre otras cosas, a Theo Walcott dar una asistencia con la camiseta del Southampton por primera vez desde aquella temporada 2005/06, en la que apenas alcanzaba los 17 años de edad. Acontecimientos, por tanto, históricos. 

Al nivel de lo que podrá llegar a hacer Ralph Hasenhüttl en el Southampton, en el fútbol inglés e incluso en Europa, si se le da tiempo y espacio, una ecuación difícil de aplicar pero con un rédito muy beneficioso.

Sobre el autor

Andrés Weiss