Pablo Gómez

Previa 2016-17: Swansea

Temporada crucial para el Swansea. Tras la compra del club por parte de dos empresarios estadounidenses, Francesco Guidolin afronta su primera temporada completa en Gales. Pero lo hará sin André Ayew, traspasado al West Ham.

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Pablo Gómez es autor de «Los cisnes», un libro que narra el ascenso del Swansea desde la cola de la cuarta división hasta la Premier League.

El Swansea City inicia esta temporada una nueva etapa. Desde hace unas semanas el grupo estadounidense encabezado por Jason Levien (uno de los dueños del DC United de la MLS) y Steve Kaplan (vicepresidente de los Memphis Grizzlies de la NBA) posee alrededor del 68% del accionariado del único club galés que milita actualmente en la Premier League. La prioridad de los nuevos dueños es hacer de los ‘Cisnes’ un equipo fuerte sobre el césped, respetando los dos aspectos que les llevaron a interesarse por esta entidad: el estilo de juego que caracteriza al Swansea desde hace una década y la fuerte comunión entre el club y los aficionados (no es necesario recordar el papel que éstos desempeñaron en la salvación del club a comienzos de este siglo). Es lógico, por tanto, que tras la operación de venta queden intactas algunas raíces principales del éxito reciente: el peso accionarial del Supporters Trust y también que Huw Jenkins se mantenga como presidente.

Asimismo, la campaña 2016-17 puede considerarse en cierta manera el inicio de una nueva etapa deportiva. Franceso Guidolin comenzará su primer curso completo tras un notable semestre final de temporada anterior. El técnico italiano recuperó señas de identidad del juego perdidas durante los últimos meses con Garry Monk y obtuvo buenos números (siete victorias y tres empates en quince jornadas). La duodécima posición en la que finalizó el Swansea (con 47 puntos, 10 sobre el descenso) le han valido a Guidolin dos temporadas de contrato, imponiéndose a otras opciones como el regreso de Brendan Rodgers o la llegada del argentino Marcelo Bielsa. 

A corto plazo, el Swansea tratará de mantener o mejorar ligeramente su actual estatus en la tabla clasificatoria, dejando para el medio plazo ambiciones mayores. El primer verano de los nuevos dueños está demostrando que no quieren cometer locuras. Tal vez en Swansea muchos esperaban de inmediato algo más, ya que a días del arranque liguero el balance de ventas y compras arroja un saldo favorable a la entidad galesa. 


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El éxito pasará por el fortalecimiento ofensivo del equipo. El ataque, huérfano desde la marcha de Wilfried Bony al Manchester City en enero de 2015, ha sufrido una profunda remodelación con las salidas de Alberto Paloschi, Eder y Bafetimbi Gomis. A ellos se suma la reciente venta de André Ayew, que estaba llamado a ser el nueve de urgencia antes de su traspaso al West Ham por 20 millones de libras. Con 12 goles, el ghanés fue el máximo goleador del Swansea la temporada pasada a pesar de haber ocupado la punta de ataque solo esporádicamente.

Para reemplazarles, el Swansea ha invertido en Fernando Llorente, un campeón del mundo venido a menos y cuyo rendimiento en la Premier League es una incógnita. El club ha invertido en él apenas seis de los casi 35 millones de euros ingresados por las ventas de Palochi, Eder y Ayew. Otro español, el colchonero Borja Bastón, podría ser el siguiente en llegar en la que sería la compra récord en la historia del club: unos 18 millones de euros. Aún así faltaría algún elemento ofensivo más para un calendario tan exigente como el de las tres competiciones inglesas.

El resto de fichajes se reduce al portero australiano –con pasaporte italiano- Mark Birighitti, el defensa holandés Mike van der Hoorn y el centrocampista también holandés Leroy Fer, que ya estuvo cedido en el Liberty desde febrero por el Queens Park Rangers y causó una excelente impresión.

La vieja guardia -Ashley Williams (si no sale traspasado al Everton), Leon Britton, Àngel Rangel o Nathan Dyer (de regreso tras su exitosa cesión en Leicester)- seguirá siendo importante dentro y fuera del campo. Junto a ellos deberán sumar los Fede Fernández, Ki Sung-Yong, Jack Cork, Jefferson Montero y principalmente Gylfi Sigurdsson. El islandés, que rinde mejor en la media punta, posiblemente empuje a Guidolin a seguir apostando por un 4-2-3-1, aunque en pretemporada también ha probado el 4-3-3 y no se descartan algunos escarceos con el 5-3-2.

En definitiva, todo apunta a una temporada de transición, previa a un crecimiento de la entidad. Habrá que esperar para comprobar si los cambios ofensivos resultan exitosos y si el Swansea no se acaba arrepintiendo de no reforzarse mejor y/o de no haber evitado alguna salida de jugadores clave. Sea como sea, será importante que no se pierdan las señas de identidad de la última década: el estilo de juego y la comunión entre club y aficionados.


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Pablo Gómez