Juan Antonio Parejo

Previa 2017-18: Arsenal

Los fichajes de Alexandre Lacazette y Sead Kolasinac, así como la consecución de la Community Shield, han devuelto la ilusión al Emirates tras fracasar en la persecución de la clasificación para la Champions League por primera vez en veinte años. Pero podría esfumarse si Alexis Sánchez acaba marchándose este mes.

Hace un año en estas mismas páginas sosteníamos que un tren había pasado de largo por Highbury-Islington, cuando el cetro de la Premier League se lo llevó sorprendentemente el Leicester de Claudio Ranieri. Un curso después, dicho tren parece difuminarse en la lejanía del horizonte. Pese al analgésico de ganar de nuevo la FA Cup y la Community Shield nada menos que ante el Chelsea, el Arsenal ni tan siquiera tendrá el privilegio de participar en la Champions League. Participar, que no competir: todos sabríamos que el camino europeo de los Gunners hubiera acabado en octavos a manos de Bayern de Múnich o FC Barcelona, como es ya costumbre. La debacle en la eliminatoria ante los teutones, saldada con un desastroso resultado global de 2-10 provocó que más de un aficionado girase su cabeza hacia el área técnica. Una humillación que, aparte de suponer un punto de inflexión, resultó revelarse como sintomática.

No es ningún secreto que por el norte de Londres se habla de que probablemente el tiempo del pope Àrsene Wenger haya pasado. Acreedor de todo el crédito después de haber levantado en los años 90 a un muerto viviente, cercano el segundo decenio del siglo XXI no parece ser el líder idóneo que pueda insuflar nuevos aires a una nave que por momentos pierde la estela de los otros buques insignias de la Premier: las dos escuadras de Mánchester, Liverpool, Chelsea y para verter más vinagre en las heridas, Tottenham. En cualquier caso, el técnico francés sí que cuenta con el apoyo total de la directiva, tal y como da fe su renovación de contrato hasta el año 2019, curiosamente después de haber levantado su séptimo entorchado copero, todo un récord. Su discurso es conocido, con juego de elaboración en ataques estáticos y gusto por transiciones rápidas y contraataque.

Como el Arsenal es un equipo apegado a sus tradiciones, de nuevo presenta un plantel de nivel pero con fallas en varias de sus líneas. Es difícil creer que el rendimiento de Petr Cech, otrora uno de los primeros guardametas a nivel mundial, vaya a mejorar por arte de magia. Por otra parte, el colombiano David Ospina compareció en FA Cup y Champions League a un buen nivel, aunque sin sobresalir. En la zaga llega Sead Kolasinac para el lateral zurdo, lo que permitirá mantener a Nacho Monreal como central izquierdo. En el eje de la zaga, Laurent Koscielny sigue siendo indiscutible, acompañado por un campeón del mundo como Shkodran Mustafi (gran acierto), el rígido Per Mertesacker o Rob Holding. Por el carril diestro se presenta Héctor Bellerín, aún un tanto a la deriva y con costurones a sus espaldas pero de quien se espera que regrese al nivel de 2016. En caso de que no lo logre, Alex Oxlade-Chamberlain parece ser la opción favorita de Wenger, como quedó demostrado a final del curso pasado. En efecto, el alsaciano seguirá apostando por la defensa de tres jugadores, tal y como hizo en la mencionada final de copa y como se viene estilando en no pocos equipos del panorama europeo. Un sistema que dota de mayor solidez a una defensa con tendencia a la fragilidad y permite explotar las mayores virtudes de Héctor Bellerín y Sead Kolasinac, dos jugadores con recorrido y proyección ofensiva para abrir huecos por sus respectivos costados. El bosnio además ha caído de pie, como atestiguó su prestación en la Community Shield, saldada con gol incluido.


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Por delante, lo cierto es que el abanico se abre. El suizo Granit Xhaka hace las veces de timonel. Pulcro y académico, adolece sin embargo de cierta indefinición, de semejarse a una promesa en una noche de verano junto al mar. Cazorla de interior garantiza talento, buen pie y creatividad siempre y cuando las lesiones muestren compasión y pueda recuperar parte de su plenitud. De martillo pilón ejerce Aaron Ramsey, de nuevo héroe Gunner en la última final de la FA Cup y sucinto también a ser situado en banda derecha. Asimismo, Wenger tiene recursos de muy diversa índole, como el ya mencionado Oxlade-Chamberlain (también empleado como carrilero diestro) o Mohamed Elneny, destinado preferentemente a sellar grietas. En cualquier caso, sigue imperando la necesidad de hallar un mediocentro de corte más físico sobre quien puedan flotar los interiores y sea diestro al quite y la anticipación, ya que tampoco Francis Coquelin parece haber sido la respuesta.

En la parte atacante llegan los redobles de tambores. Alexis Sánchez volverá a guiar una vez más el ataque de los cañoneros. No han sido ni son pocos los rumores que han apuntado a su marcha del equipo  londinense, lo cual sería una auténtica tragedia para el equipo. El chileno aporta gol, desequilibrio, mordiente y carácter competitivo, algo de lo que no va sobrado el Arsenal. Atributo del que precisamente carece su compañero Mesut Özil, tan rebosante de talento como apático en tantos y tantos ratos en los que fatalmente se le escapan puntos a los londinenses. La nota positiva de la pretemporada la aporta Reiss Nelson, joven valor de la cantera que con apenas 17 años ha llamado la atención de propios y extraños. Quién sabe si el extremo inglés está llamado a las puertas del primer equipo o si se trata del enésimo futbolista novel de luz fugaz cuyo rastro se pierde entre estrellas. Asimismo, como estiletes bien se pueden desempeñar Theo Walcott o Alex Iwobi, aportando ambos dosis de vértigo y dinamismo.

Por contra, aterriza desde Lyon Alexandre Lacazette, el fichaje más caro en la historia Gunner. Sus números en la Ligue 1 son difícilmente mejorables (promediando en el último curso casi un tanto por partido). En el galo están depositada la esperanza de convertirse en el artillero definitivo que ansía la parroquia del Emirates, toda vez que Olivier Giroud y Danny Welbeck, buenos actores de reparto, jamás llegarán a unos guarismos de nivel. Gran parte de las aspiraciones del Arsenal residirán en que su nuevo delantero sea capaz de descargar de responsabilidad goleadora a Alexis Sánchez, referencia en este sentido. Por el momento, en pretemporada ha demostrado tener la mirilla ajustada.

En suma, un plantel de enjundia que da para alcanzar con cierta holgura el objetivo de regresar al top four de la Premier, aunque siguen  pesando algunos déficits estructurales y el sentimiento de permanente estancamiento. Carencias que convierten los méritos del Arsenal en insuficientes para lograr alzarse con un trofeo que no consigue desde el lejano 2004. Incapaces los Gunners de superar la barrera de los 80 puntos y protagonistas de una historia que viene repitiéndose continuamente y que muy probablemente vuelva a tener lugar, pesa sobre el ambiente del distrito de Highbury-Islington de nuevo una sensación rayana con la resignación y que el almíbar de las recientes conquistas coperas apenas mitiga. Los trenes pasan rápidos por el norte de Londres.


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Juan Antonio Parejo