Gareth Reynolds

Previa 2017-18: Watford FC

Por segunda temporada consecutiva, el entrenador del Watford no superó el año en el cargo. Una vez más, una segunda mitad de temporada decepcionante desembocó en el despido de Walter Mazzarri. Marco Silva, su sustituto, tratará de que a la tercera sea la vencida.

Cuando Gabriel Jesus marcó el quinto tanto del Manchester City poco antes de la hora de juego el pasado 21 de mayo, muchos aficionados locales sacudieron la cabeza, se pusieron en pie y se dirigieron hacia las salidas y el verano que ya estaba aguardándoles fuera de Vicarage Road. El Watford había sobrevivido a su segunda temporada en la élite pero la realidad es que la temporada había acabado semanas atrás para ellos a causa del desencanto generado por las mediocres actuaciones del equipo sobre el césped, y la desafección entre el entrenador y el equipo y los aficionados. En especial en comparación con los corazones rotos que cada uno de esos aficionados trataba de recomponer el 12 de enero, cuando la pérdida repentina e inesperada del queridísimo exentrenador y expresidente Graham Taylor conmocionó al fútbol inglés. Si la temporada hubiera acabado entonces, cada uno de esos aficionados lo habría dado por bueno. Pero lo que había empezado, debía acabar.

Lo que había comenzado como una temporada prometedora, con victorias contra Manchester United (la primera en treinta años) y en casa del Arsenal, acabó con un atribulado Walter Mazzarri gesticulando vehementemente y sus jugadores reaccionando impertérritos. Para entonces, el italiano había perdido ya el apoyo de la mayoría de la afición local, en buena parte a causa de actuaciones cada vez más planas y lánguidas, aunque él podría defenderse mencionando las lesiones que le dejaron sin sus talentos más creativos y sus alternativas más apañadas. Pero, lo que es quizás más importante, Mazzarri perdió la confianza del vestuario y de la grada por culpa de su incapacidad para comunicarse, aunque fuera en términos básicos, en inglés. Gino Pozzo no se lo pensó dos veces y tomó cartas en el asunto.

Aunque los Pozzo tienen la reputación de ser propensos a los cambios de entrenador, no solo en el Watford, lo cierto es que no lo hacen por capricho. Existen motivos detrás de esas decisiones y Mazzarri, como Quique Sánchez Flores antes que él, pagó el precio por no ser capaz de hacer progresar al equipo más allá de una primera mitad de temporada aceptable. En ese sentido, merecen cierto crédito. No les tiembla el pulso a la hora de tomar decisiones.

Al tomar una decisión temprana y proactiva, fueron capaces de contratar los servicios de un hombre muy solicitado como Marco Silva. Aunque no pudo salvar del descenso al Hull, del que tomó las riendas a comienzos de enero, el portugués ganó 8 de sus 22 partidos y estuvo a punto de lugar la proeza, lo cual solo contribuyó a mejorar su reputación como creador de equipos tácticamente trabajados y bien organizados defensivamente que disfrutan contraatacando a base de velocidad y libertad de movimientos, como demostró primero en Estoril y posteriormente en Sporting de Portugal y Olympiakos.

Vinculado con otros clubes de la Premier League y otros también en su país de origen, su llegada es una bocanada de necesitario aire fresco. Su inglés es excelente, lo que le permite interactuar fácilmente con los medios de comunicación, los aficionados y los jugadores. El portugués se está mostrando abierto y receptivo con todos aquellos que se cruzan en su camino aunque, bajo esa capa de afabilidad, se puede percibir una dureza y determinación subyacentes que serán determinantes para hacer progresar a los Hornets.

Silva ha optado por un sistema 4-2-3-1 muy trabajado durante la pretemporada. Casi con total seguridad, el dueño de la portería será Heurelho Gomes, un jugador muy querido por los aficionados. A comienzos del mercado de fichajes, se rumoreó con la incorporación de un portero que peleara con Gomes por su puesto. Sin embargo, el club no ha hallado a ningún candidato para el puesto y el portero, elegido dos veces mejor jugador de la temporada del club, ha firmado recientemente un nuevo contrato de dos años, lo cual le conducirá probablemente hasta su retirada. Los recambios serán el recién llegado Daniel Bachmann, un internacional austriaco sub-21 que está considerado como “homegrown” (es decir, formado en Inglaterra) y llega libre del Stoke City, y el experimentado portero rumano Costel Pantilimon.

La forma física y las lesiones jugaron un papel crucial en el rendimiento del Watford la temporada pasada. Mazzarri solo pudo alinear el mismo once titular en dos partidos consecutivos en una ocasión. La defensa sufrió muchas bajas, lo cual condujo a una flagrante fragilidad defensiva. El Watford fue el equipo que encajó más goles tras centros rivales, nada menos que 23. Aunque solo se ha producido un fichaje hasta ahora, es evidente que es necesario mejorar la organización defensiva, así como la preparación física.

El lateral derecho titular será posiblemente Daryl Janmaat, que vivió una frustrante temporada de debut, encadenando lesiones que limitaron su participación. Su competencia para esta posición es la única incorporación en defensa hasta ahora, Kiko Femenía. Extremo en sus inicios, el excanterano de Real Madrid y Barcelona llega gratis del Alavés tras dos excelentes temporadas. Ambos son jugadores que disfrutan más con la faceta ofensiva del juego que con la defensiva, algo de lo que Silva ha tomado buena nota.

En el lateral izquierdo encontramos al jugador más amonestado de la Premier League la temporada pasada, Jose Holebas. Sus 14 tarjetas amarillas le dejaron a solo una del récord a falta de una jornada. Pero, para decepción de los aficionados, ansiosos  por tener algo que celebrar, no logró ser amonestado en el último partido.

Holebas es un jugador consistente y su actitud decidida y sus ansias de ganar a cualquier precio son admirables. Pero con 33 años y una evidente propensión a las sanciones y las lesiones, hallar una alternativa en el lateral izquierdo es prioritario antes de que se cierre el mercado estival. Actualmente, su única competencia es el canterano de 19 años Brandon Mason. El jugador fue una de las pocas buenas noticias de la nefasta segunda mitad de temporada pasada y parece tener un futuro brillante por delante, aunque una cesión podría beneficiar más su desarrollo futuro que pasar nueve meses en el banquillo.

Un área actualmente bien cubierta es el eje de la defensa, aunque una combinación de mal estado de forma y lesiones impidió formar una pareja fiable la temporada pasada. El jugador más consistente cuando estuvo en forma fue el internacional austriaco Sebastian Prödl. Suplente casi siempre en su primera temporada, Prödl se convirtió en un favorito de la grada gracias a sus sólidas actuaciones en la segunda, lo que le permitió ser nombrado como mejor jugador de la temporada por parte de los aficionados.

Si sigue siendo titular con Silva, Prödl podría formar pareja con Craig Cathcart, Miguel Britos o Younes Kaboul. Todos tienen experiencia pero muchos consideran que un nuevo central con algo más de rapidez que los mencionados es urgente. De esos tres, Britos es el que tiene más probabilidades de salir este verano, ya que es el que menos oportunidades ha tenido durante la pretemporada. Además, Kaboul apenas llegó el verano pasado y Cathcart acaba de firmar un nuevo contrato.

Por si no fuera suficiente, también están el belga Christian Kabasele y el héroe Adrian Mariappa, que regresó al club en el último día del mercado de fichajes del verano pasado para completar las plazas de jugadores “homegrown” (la Premier League exige que sean ocho en la plantilla de 25) y el exinternacional sub-21 irlandés Tommy Hoban, aunque lo más probable es que este último sea cedido mientras se recupera de una larga serie de lesiones.

Los fichajes más importantes del Watford hasta ahora este verano ha sido la contratación de dos jóvenes sub-21 ingleses. Su importancia no debe desestimarse. En primer lugar, porque han encandilado a los aficionados del Watford y, en segundo, porque indican un cambio respecto al estilo del fútbol conservador y timorato que vimos a menudo la temporada pasada y, finalmente, porque son los primeros síntomas de que la familia Pozzo confía realmente en los jóvenes talentos formados en el país. Y ambos jugadores han llegado por precios relativamente bajos.

El primero significa el regreso de un jugador que los aficionados del Watford ya han visto antes. El fichaje de Nathaniel Chalobah, de 22 años, procedente del Chelsea entusiasmó a todos los aficionados y ha sido considerado como un movimiento astuto. El Chelsea quería que se quedara y le ofreció la renovación pero Nathaniel deseaba jugar regularmente en la Premier League y decidió que un traspaso era lo mejor para continuar con su progresión. El jugador, que ha firmado un contrato por cinco años, disfrutó de una fantástica temporada cedido bajo las órdenes de Gianfranco Zola en el curso 2012-13. A pesar del interés de otros clubes de la Premier League y la Serie A, regresar a Watford era su prioridad y ha sido recibido con los brazos abiertos. El precio no se ha hecho público pero se rumorea que no ha superado los seis millones de libras, una auténtica ganga en el mercado actual.

La segunda llegada es la de Will Hughes, procedente del Derby County. A pesar de tener solo 22 años, Hughes jugó 165 partidos con los Rams desde que debutó a los 16. Su habilidad técnica y su abanico de pases han atraído el interés de varios clubes de la Premier League, en especial el Liverpool, durante las últimas temporadas. A pesar de este interés, no se materializó ningún fichaje hasta este verano. En las últimas temporadas, Hughes ha visto su progresión frenada por las lesiones pero sigue teniendo mucho potencial y margen de mejora. Fichado por ocho millones de libras, podría ser una incorporación más que valiosa.


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Tras una fructífera segunda cesión en el club, Tom Cleverley también ha llegado de forma permanente. Tras perder su puesto en el Everton, el exjugador del Manchester United aportó energía, compromiso y virtudes ofensivas, tan necesitados cuando llegó en enero, y su experiencia también será necesaria en un renovado centro del campo que ha bajado drásticamente su media de edad.

El francés Abdoulaye Doucouré, de 24 años, vivió una montaña rusa la temporada pasada. Regresó de su cesión en el Granada el verano pasado pero fue incapaz de convencer a Mazzarri y estuvo a punto de irse de nuevo cedido pero la operación se cayó en el último minuto. A pesar de ser incluido en la plantilla, apenas jugó antes de Navidad y parecía a punto de hacer las maletas en enero, cuando las lesiones obligaron a Mazzarri a cambiar de planes a principio de año y se vio obligado a alinearle. Abdoulaye se aferró a esa oportunidad con ambas manos y acabó erigiéndose en un miembro indispensable del equipo. Su dinamismo y su esfuerzo le convirtieron rápidamente en uno de los favoritos de los aficionados, así como el hecho de que dejó en evidencia a su entrenador, cada vez más impopular en la grada.

Como consecuencia de la irrupción de Doucouré y los fichajes de Cleverley, Chalobah y Hughes, dos elementos importantes del centro del campo hasta ahora se enfrentan a un futuro incierto. Valon Behrami, tan propenso a las lesiones, ha sido informado por el club de que es libre para encontrar otro equipo y parece que podría volver a jugar a su país de origen, Suiza.

El otro, Etienne Capoue, se ha caído del once titular. El francés imitó con sus actuaciones el decepcionante declive de todo el equipo, ya que disfrutó de un buen inicio de curso antes de desaparecer totalmente en la segunda mitad de la temporada por segundo año consecutivo. Ha participado poco durante la pretemporada y parece que no se entiende con su nuevo entrenador, así que podría seguir a Behrami hacia la puerta de salida. Si esto sucede, podrían producirse nuevos fichajes para el centro del campo, ya que el único otro jugador que puede ocupar esa zona es el intemporal Ben Watson, cuya participación la temporada pasada fue mínima.

Si existe una posición en la que Mazzarri puede argumentar con motivo que la fortuna se ensañó con él es más adelante, en la zona de media punta. El fichaje de Roberto Pereyra procedente de la Juventus por 10,4 millones de libras fue el fichaje clave de los Pozzo, y el habilidoso y grácil argentino parecía comenzar a adaptarse a los rigores de la Premier League cuando su temporada finalizó abruptamente tras solo 13 partidos a causa de una lesión en el menisco de su rodilla izquierda a mediados de diciembre en la visita al Manchester City.

En cuanto pudo, el Watford fichó a otro argentino para suplir su lugar, Mauro Zárate, procedente de la Fiorentina. Sin embargo, tras solo tres partidos, Mauro se rompió el ligamento cruzado anterior y se dañó el ligamento colateral tibial de su rodilla derecha contra el West Ham el 25 de febrero. Con esa lesión, la mayor parte del juego ofensivo del Watford se estancó y los Hornets solo fueron capaces de ganar otros tres partidos más en toda la temporada.

Afortunadamente para Silva, Pereyra ha regresado esta pretemporada y ha jugado un número creciente de minutos en cada partido. Silva deberá ser precavido para mantenerle en forma porque su creatividad será crucial para el Watford esta temporada. Los aficionados, después de que Pereyra les abriera el apetito el curso pasado, ya están ansiosos por conocer de qué más es capaz. La recuperación de Zárate está progresando correctamente pero su regreso todavía está lejos.

Más adelante, otro jugador que los aficionados del Watford están deseando ver en acción es Isaac Success. Aunque es capaz de jugar como delantero, él prefiere comenzar en banda y cortar hacia dentro. Existen pocas dudas de que Success tiene la capacidad y el potencial para causar problemas en las defensas rivales y levantar a los aficionados de sus asientos. Es por eso que su intermitente temporada, debido principalmente a las lesiones pero también a una aparente falta de fe por parte de Mazzarri, fue frustrante. Se espera que Silva se capaz de explotar las patentes capacidades de Success mejor que su predecesor, que al final parecía no saber qué hacer con él, así que acabó simplemente por no hacerle jugar.

Frustrante es también la palabra que mejor define al extremo Nordin Amrabat. El marroquí protagonizó una excelente primera mitad de temporada hasta que aparecieron las lesiones y luego un decepcionante bajón de forma. Trabajador, tenaz y veloz, existen muchos puntos positivos en el juego de Amrabat, la frustración procede de su incapacidad para suministrar un producto final consistente. Si aparece una alternativa decente, será interesante ver cómo reacciona Amrabat.

En la lanza de ataque, aunque probablemente no arrancará los primeros partidos de la temporada a causa de un problema de adductores que requirió una leve operación, estará el capitán y talismán Troy Deeney. La temporada pasada estuvo repleta de altibajos. Aunque de nuevo logró alcanzar dobles dígitos, Troy nunca pareció alcanzar la forma de la temporada anterior. Pasó hasta enero tratando de respaldar al fallón y cada vez más fuera de forma Odion Ighalo, hasta que fue traspasado al club chino Changchun Yatai. A partir de entonces, disfrutó de una racha más positiva, jugando como referencia ofensiva en lugar de participar en la creación, antes de que las lesiones de los jugadores creativos que le rodean le dejaran cada vez más aislado y frustrado. En las últimas semanas de la temporada, la tensión en la relación con el entrenador era más que evidente y el delantero acabó en el banquillo, lo que el técnico achacó al cansancio.

La sensación es que ha regresado a esta pretemporada con cosas que demostrar. Parece más delgado en pretemporadas anteriores y es un líder natural, uno de los motores del vestuario y un rostro público positivo para el club, igual de popular entre aficionados y medios de comunicación. Con el apoyo adecuado a su alrededor, no tendrá problemas para alcanzar los dobles dígitos una vez más. No ha sido objeto de tantas especulaciones como el verano pasado, lo cual no deja de ser una buena noticia para él y para todo el mundo en el club.

Hasta el fichaje del internacional brasileño sub-21 Richarlison y de André Gray procedente del Burnley, la única alternativa a Troy era el italiano Stefano Okaka. El grande, potente y directo delantero, especialmente útil jugando de espaldas a portería, tiene un control preciso para un jugador de su calibre. Mazzarri le utilizó cada vez más durante la segunda mitad de la temporada pero solo logró cuatro goles en sus 18 partidos de liga, aunque tuvo que lidiar con la misma falta de apoyos que Troy. El joven Jerome Sinclair debería ser cedido de nuevo esta temporada.

El Watford arranca recibiendo a Liverpool, Brighton and Manchester City, y visitando Bournemouth, Southampton y Swansea. Son necesarios más refuerzos y el club está peinando el mercado para lograrlos pero si el Watford puede comenzar con buen pie y alargar su estado de forma más allá de lo que lo ha hecho las últimas temporadas, Silva podría ser el técnico que finalmente logre superar su primera temporada con los Hornets.


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