Daniel Limongi

Sean Dyche: un ejemplo de buena gestión

El entrenador del Burnley ha rescatado a un equipo histórico de Inglaterra hasta convertirlo en la gran sorpresa de la temporada en la Premier League.

Sean Dyche no es el entrenador más popular de Europa. No es un apóstol del fútbol asociativo, no es una vieja gloria de algún club importante que está repitiendo sus cualidades desde la banda, tampoco es una estrella del marketing. Este inglés pelirrojo no es el indicado si se busca vender titulares, pero su trabajo en silencio ha ido generando eso mismo. Hoy el Burnley está firmando su mejor temporada de su historia en Premier y una de sus mejores en primera división. Todo esto se debe al trabajo que ha hecho el inglés desde el 2013, que ha sabido sortear todas las vicisitudes que presenta la segunda división inglesa y el ascenso, y lo que supone armar a un equipo con un presupuesto limitado. Hoy, ese trabajo hecho en silencio está dando frutos.

Comencemos con algo de historia y conozcamos al Burnley F.C. Los Clarets, como son conocidos, son de Burnley, Lancashire, una ciudad al noroeste de Inglaterra. Sus inicios en el fútbol se remontan a 1882, y formaron parte de los primeros 12 clubes que fundaron la Primera División Inglesa en 1888. Antes de que se creara la liga, el equipo venía participando en la FA Cup desde 1885 sin poder conseguir éxito alguno en dicha competición. Su estadio, Turf Moor, es uno de los más viejos del fútbol inglés, tiene una capacidad para 21.800 espectadores y fue el primero en ser visitado por algún miembro de la corona británica.

Este modesto club de Lancashire fue campeón de liga en dos oportunidades. La primera en la temporada 1920-1921, cuando alcanzaron el récord de treinta partidos sin perder en liga, registro que, por cierto, fue roto por el Arsenal de Los Invencibles; y la segunda, en la temporada 1959-1960. Durante los sesenta, los Clarets vivieron una época dorada. Fueron pioneros en cuanto a modernizar se refiere. Fueron el primer club en Europa en tener un campo de entrenamiento al lado del estadio, el primero en usar técnicas de entrenamientos que para la época eran innovadoras y el primero en dejar al entrenador tomar decisiones en la política de fichajes. Todo esto fue dirigido y orquestado por el dueño, Bob Lord, cuya gestión les permitió ser uno de los equipos más modernos de la época. Pero la salida de sus jugadores más importantes como fueron Jimmy Adamson y Jimmy McllRoy y el inicio de una época de mediocridad y malas gestiones llevó al equipo a vivir sus peores épocas en su historia, y llegaron a jugar en cuarta división. Un fundador de la primera división y bicampeón de la misma, con una FA Cup en sus vitrinas, había caído en lo más bajo.

Desde 1987 hasta el 2000, el Burnley comenzó su recuperación. Primero se logró ascender a tercera y luego, en el nuevo milenio, a Championship. En la división de plata inglesa se luchó por el ascenso hasta que en la temporada 2008/2009 se logró lo que tanto se deseaba. Después de 33 años, el Burnley FC volvía a primera división. Mucha agua había corrido ya y la primera división había cambiado, ahora era la famosa Premier League. Esa estadía duró apenas una temporada ya que, tras quedar decimoctavo, los Clarets regresaron a Championship.

Ya con una parte de esta historia contada, volvamos al protagonista de la misma. Sean Dyche comenzó su carrera en el fútbol como jugador. Inicio en la academia del Nottingham Forrest cuando éste era dirigido por Brian Clough. Nunca salió de Gran Bretaña y pasó sin pena ni gloria. Un central típico inglés que figuró en equipos como el Watford o el Millwall y nunca llegó a jugar en su equipo de formación. Tras retirarse del fútbol profesional, se dedicó a las categorías inferiores del Watford en el 2007. Dos años más tarde sería ascendido al cuerpo técnico del equipo y en el 2011, tras la ida de Malky Mackay al Cardiff, sería nombrado director técnico. Para aquel entonces los Hornets jugaban en Championship y como primera muestra de calidad dejaría al equipo en el undécimo puesto, mejor posición alcanzada en cuatro años. Pero el cambio de dueños en el 2012 hizo que su relación terminara tras solo una temporada.

Tras irse del Watford, se uniría momentáneamente al staff de la selección inglesa sub-21, pero no duraría mucho ya que el Burnley tocaría a su puerta tras la marcha de Eddie Howe al Bournemouth. Dyche rompería una serie de récords del club y firmaría el mejor inicio de temporada de la historia de los Clarets, labor que hizo que ganara el premio de Mánager del Mes en septiembre de la Championship. Esta buena temporada terminó con el ascenso del equipo a Premier League tras cuatro años fuera de ella. Volvía así el Burnley a Premier y Sean Dyche comenzaba a labrarse un nombre en Inglaterra.

Su primera temporada en la élite terminaría con el descenso tras no poder aguantar el ritmo de la competición y terminar en el decimonoveno puesto con 33 puntos conquistados y 53 goles recibidos. A pesar de ello, Dyche se mantuvo en el cargo. La confianza que se tenía en el técnico era muy alta y tras una muy buena temporada en Championship donde conquistaron el título en segunda, los Clarets volvieron a Premier, el segundo intento en tres años.

Su regreso a la Premier League no generó muchas esperanzas. La falta de gol era algo que afectaba al equipo y que representó su talón de Aquiles en la primera temporada de Dyche en Premier. A su vez, el equipo necesitaba una profundidad que diera opciones al técnico. Para todo esto Dyche tenía un plan. La primera parte fue hacer de Turf Moor un fortín complicado para los visitantes. Fue un éxito: el Burnley fue el noveno mejor equipo como local en Premier. Recibió 20 goles y anotó 26; ganaron diez partidos, empataron tres y perdieron seis. Para ser el recién ascendido, el Burnley ganó más partidos en casa que el United (8), y tuvo uno menos que el City (11). Conclusión: el recién ascendido tuvo mejor desempeño en casa que el equipo que más gastó en verano (Manchester United, 185 millones de euros). Entre sus logros en casa están el empate a uno contra el campeón Chelsea, una asombrosa victoria por 2-0 al Liverpool y una victoria por 2-1 al Everton. Mientras tanto, de visitante la dinámica era otra. El equipo solo pudo ganar un partido (contra el Crystal Palace en la jornada 35) y un empate. Total, cuatro puntos en 18 partidos como local, solo detrás del Sunderland.

La segunda parte del plan consistió en una serie de fichajes de segunda división y a bajo costo que reforzaron al equipo. Robbie Brady fue la imagen andante del éxito de esta parte del plan. Su calidad y su constancia dieron puntos como el conseguido contra el Chelsea. Y así se logró una salvación en base de pulso y compromiso.

La segunda temporada en Premier League llegó con un solo objetivo: mejorar. Y como lo peor de la temporada pasada fueron los partidos de visitantes había que enfocarse en aprender a jugar fuera de casa utilizando esa solidez que demostraron en sus mejores días de la campaña pasada. Y por segunda temporada, el Burnley le ganaba a un miembro del Top 6 en el partido inaugural de la temporada. El derrotado sería el campeón Chelsea, pero, para agregarle más épica, el partido se jugó en Stamford Bridge y se saldó con un 2-3 tras una increíble primera parte de los Clarets, que anotarían tres en 45 minutos. Después de esto vendrían dos empates ante el Tottenham y el Liverpool, ambos de visitante, y una victoria en Goodison Park ante el Everton. La única derrota sufrida hasta ahora contra un miembro del Top 6 se la propino el fantástico Manchester City. Hasta la jornada 11, el Burnley se encuentra séptimo en la tabla, empatados a puntos con el Arsenal y el Liverpool, con diez goles anotados y nueve en contra, y, por último, un agregado importante: son el cuarto mejor equipo como visitantes consiguiendo 11 puntos de 18 disputados, casi el triple de puntos conseguidos en la temporada anterior con 12 partidos menos.

El Burnley basa su fútbol en un juego directo. Apenas tiene 43.9% de posesión esta temporada, pero si se revisa el juego ofensivo las cifras son sumamente buenas. Tienen un promedio de 0,9 goles por partidos y un promedio de 9,5 tiros al arco por partido. La alineación fija ha sido el 4-4-1-1 con el recién llegado Wood en punta siendo el responsable de rematar todo lo que le llegue del medio campo con Hendrick como media punta apoyándolo; Brady por banda izquierda junto a Cork en el mediocampo dan estabilidad al equipo, y la pareja de centrales conformada por Mee y Tarkowski se ha vuelto una dupla confiable en defensa. Entre las cosas buenas que están sucediendo se debe resaltar el trabajo que está haciendo el arquero Pope, que tiene un promedio de 4,6 paradas en los ocho partidos que ha disputado. Unos números excelentes para un club que apenas está en su segundo año consecutivo en Premier.

En este momento, Sean Dyche es uno de los tipos más codiciados de Inglaterra. Su trabajo ha dado de que hablar y equipos como el Everton están dispuestos a apostar por él. Y es que toda esta buena reputación que se ha ido labrando es resultado de un trabajo que viene desde la división de plata donde empezó a formar a un club modesto pero con historia, para que éste volviese a la división que tiempo atrás fundó. Como toda gran empresa, este trabajo empezó desde cero y hoy estamos en presencia de los resultados que se estaban esperando. En esto se demuestra la veracidad de una de mis frases preferidas: “No hay sustituto de una buena gestión”. Y es que esto mismo es Sean Dyche.

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Daniel Limongi