Ander Iturralde

Todavía están aquí

Para el Leicester City, la Champions League se ha convertido en una dimensión paralela. Los rivales a los que ha hecho frente en ella y el extra de motivación del que disponen son dos de las principales claves. La liga, en cambio, está siendo una tortuosa batalla en la que luchan por invertir la dinámica. El Middlesbrough casi les hace un roto, de no ser por la intervención de Islam Slimani con el tiempo cumplido.

Mucho ha cambiado desde el último Leicester-Middlesbrough. Principios de 2014, había otros objetivos. En el caso de estos era el de ascender. El Leicester estaba a un paso de conseguirlo, certificándolo al final de aquella temporada. El Boro tardaría dos años más, ya que entonces Karanka todavía estaba edificando el proyecto de un equipo que ahora compite en la Premier League. David Nugent cambió a los primeros por los segundos en verano de 2015, aunque ahora su trascendencia haya caído en picado tras el ascenso y los subsiguientes fichajes. Técnicamente Ritchie De Laet, gracias a estos dos clubes, ascendió el año pasado con el Boro como cedido y ganó la Premier League con el Leicester. Más todavía son las cosas que comparten ambos clubes, que el sábado se volvían a ver las caras. En busca de la tranquilidad, con el objetivo de alejarse lo máximo posible del descenso, se presentaba un duelo igualado.

Los primeros compases de la contienda permitieron observar que el Boro no escapa del balón y de llevar la iniciativa. Llevan haciéndolo desde que se posicionaron como uno de los conjuntos más poderosos de segunda división. El aterrizaje en primera les ha hecho cambiar, aunque no deshacerse de viejos recursos. Dicha puesta en escena hacía pensar en un escenario favorable al Leicester, mucho más rápido y eficaz reaccionando. Sin embargo, fue cuando el Boro logró atraer a los locales hacia ellos para así generar sitio a su espalda cuando llegó el primer golpe del partido, obra de Álvaro Negredo para los del técnico vitoriano. Por su parte, el delantero exinternancional con España demostraba estar todavía aquí, que pese a su alarmante sequía de goles (no marcaba desde la jornada 1 contra el Stoke), la confianza depositada en él por el entrenador no ha sido en vano. El Middlesbrough, bien por activa o por pasiva, fue perdiendo el control y el cauce de llegadas al arco local cayó bajo mínimos. El Leicester, si bien le costó generar una fluidez sostenida para tener ocasiones, fue arrinconando a los norteños. Riyad Mahrez logró poner esa chispa tan necesaria en el equipo y acabó produciendo un maravilloso centro que Shinji Okazaki, de chilena, no convirtió en el gol del año por el canto de un duro.

Superiores, apretando, el Leicester terminó dando con la igualada superada la media hora de partido. Un balón colgado al área y una mano del defensor cedido por el Arsenal, Calum Chambers, desembocó en penalti para los “zorros”, aunque no faltaron apelaciones que argumentaban una falta previa sobre el joven zaguero inglés por parte de Wes Morgan. Mahrez, calmado, marcó el 1-1 con un fuerte disparo desde los once metros que golpeó en el palo antes de entrar por completo. Pudo remontar antes del descanso el Leicester con un Okazaki que pecó de generoso al querer dársela a Vardy en una ocasión de gol pintiparada. Con la reanudación se vio a los Smuggers con la intención de recuperar la manija. Como ya habían hecho durante parte del primer tiempo, destaparon las costuras del Leicester, especialmente en medio campo donde Daniel Amartey y Andy King (titulares ante las ausencias de Danny Drinkwater y Nampalys Mendy) fueron superados vez sí y vez también por la medular opuesta formada por Adam Clayton, Marten de Roon y Adam Forshaw.

El Boro generó cierto número de ocasiones, aunque en torno al ecuador del segundo acto, la inercia gravitó de nuevo hacia un Leicester que con los cambios pareció al borde del segundo gol. Un segundo tanto que llegó, pero para los otros, para el Boro. Una pérdida y un inaceptable desajuste defensivo que vio a Negredo escaparse de Huth (que jugaba ante su exequipo por primera vez desde que se fue en 2009) y Fuchs para fusilar al tercer germanoparlante rival, el portero Ron-Robert Zieler, que todavía intenta suplir la gran ausencia del de momento convaleciente Kasper Schmeichel. Otra vez, cuando se abrieron los huecos, los de Karanka no perdonaron en un duelo que gracias a ello parecía suyo. El gol sentó como una jarra de agua fría a un Leicester que se quedó helado. Pero con todavía un cuarto de hora por jugarse, a la fuerza, acabaron creciendo, sobre todo mediante a un Amartey que no se rindió y activó a sus compañeros. Con hasta el descuento cumplido, Morgan apareció en el área rival para forzar un penalti in extremis de de Roon. Cuando daba la sensación de que el cansancio y la mala dinámica liguera estaban pudiendo con los Foxes, demostraron que todavía son los campeones y que todavía están aquí, efectuando Islam Slimani con sobrada maestría el penalti para salvar al Leicester y darles un empate que sabe a victoria para ellos y a derrota para el Boro.


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Víctor Valdés no pudo evitar el empate final de Islam Slimani desde el punto de penalti (Ross Kinnaird/Getty Images).

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Ander Iturralde