José R. Estrada

Un centrocampista camaleónico para el Leicester

El pasado jueves 6 de julio, se hizo oficial el traspaso de Vicente Iborra al Leicester City procedente del Sevilla F.C tras pagar el conjunto inglés 14 millones de euros.

Vicente Iborra no es un jugador cualquiera. Cualquier aficionado al fútbol que lo haya seguido de cerca durante estos últimos años sabe perfectamente qué tipo de jugador es. Iborra es un currante del fútbol, un hombre de club de los que muy pocos quedan. Su marcha de Sevilla duele mucho en una afición sevillista que, sin lugar a dudas, echará de menos a un tipo muy querido, que se hizo respetar dentro y fuera del césped. Un capitán modélico para sus compañeros. Un tipo que fue parte fundamental para la conquista de tres títulos consecutivos de Europa League. Un tipo que nunca se rinde.

El futbolista natural de Moncada inició su aventura futbolística en el Levante y desde entonces lo ha hecho como mediocentro defensivo. Iborra es un jugador de esos que parece que no están pero que cuando falta se nota, un tipo de los que cumple con creces con asombrosa regularidad. Su espigada estatura (1,95 metros) hace de él un valladar por alto, además de ser tácticamente muy disciplinado. Lejos de mediocentros defensivos “tribuneros” que hacen un sprint en vano y siempre pierden su zona pero a los que el aficionado aplaude a rabiar. No, Iborra no es de esos. Hay que correr cuando toca. O sea, siempre.

Además del rol de mediocentro defensivo, Unai Emery le descubrió una faceta escondida hasta su aparición. En un partido de Europa League de la temporada 2014-15 entre el Sevilla y el Standard de Lieja, el entrenador vasco alineó a Iborra por detrás del delantero. A partir de ese encuentro, se abrió un nuevo rol en el equipo para el valenciano. Una posición que no era la suya pero en la que también cumplía con creces. Las tres últimas campañas, tanto jugando de mediocentro como de segundo punta, Iborra ha anotado 26 goles entre todas las competiciones, además de servir de enlace de balones aéreos a los delanteros sevillistas. De hecho, durante esta última temporada, Vicente Iborra ha conseguido ser el único jugador que ha anotado un hat-trick en la liga española saliendo desde el banquillo. Porque Iborra tiene gol. El valenciano, además de tener un excelente rigor táctico, no rehuir el contacto, ser aseado con el esférico e ir bien por arriba, tiene un ojo para el gol. Ha demostrado que se descuelga hacia el área rival con facilidad y que se mueve dentro del área como pez en el agua.

Todas estas cualidades hicieron que en el pasado más reciente, varios equipos de la Premier League quisieran hacerse con sus servicios. Tanto David Moyes para su Sunderland como Sam Allardyce para su Crystal Palace querían integrarlo en sus filas. Finalmente, ha sido el Leicester el que se ha llevado el gato al agua este verano. El fichaje de Iborra se antoja muy interesante para los Foxes. Tras la marcha de N’Golo Kanté al Chelsea, el equipo ha tenido un déficit en la medular. Sería un complemento ideal para el despliegue físico de Wilfred Ndidi y pelear por un puesto con Danny Drinkwater. Sus condiciones son ideales para el campeonato inglés. Puede ser tanto un centrocampista box-to-box como el ancla del equipo. Además, teniendo en cuenta el compromiso que ha mostrado en todos sus equipos hasta la fecha, resultaría raro que un jugador como él no triunfe. Sólo queda saber qué rol le hará desempeñar Craig Shakespeare en Leicester. Una cosa es segura: sea cual sea, Iborra no se va a esconder.

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José R. Estrada