Alvaro Oleart

10 reflexiones tras el fin de semana

La productiva semana europea de los equipos ingleses culminó con un extraordinario duelo en el que el protagonista fue José Mourinho (qué novedad) y Fernando Torres (esto sí es una novedad). Batman y Robin volvieron a salvar Gotham y Manuel Pellegrini perdió 3 partidos en un día, todo un récord.

 

Y en algún lugar de Londres, Arsène Wenger ha sufrido un ataque de risa recordando los 29M de libras que ingresó por Nasri y Clichy.

— La media inglesa (@LaMediaInglesa) October 27, 2013

 
 
1.- La competitividad liguera funciona
 
La distancia entre el primero y el séptimo clasificado de la Premier League era la semana pasada de cuatro puntos. Tras el fin de semana, siguen habiendo seis equipos en cuatro puntos. Y lo más curioso, ninguno de estos seis equipos juega en Manchester. Podría pensarse que el hecho de que hubiera muchos candidatos para los primeros puestos de la liga podría haber provocado que el nivel de los mejores fuera peor que el de los punteros en otras ligas. Es decir, que el hecho de que hubiera de media un nivel más alto en Inglaterra que en otros lares podría haber perjudicado a los mejores de la liga. Pero nada más lejos de la realidad. El hecho de que esta temporada haya muchos equipos con un nivel alto de juego hace mejores a los equipos de la zona alta de la Premier League. En la Champions, los equipos ingleses han ganado 8 de los 12 partidos disputados hasta ahora. La temporada pasada ganaron 10 de los 24 partidos de la fase de grupos. Tener cada fin de semana un rival competitivo en liga ayuda a los clubes a rendir a mejor nivel en Europa.
 
Pero más allá de los cuatro clubes que están compitiendo en la Champions League, lo que verdaderamente hace a la Premier League la mejor liga del momento es que tiene más de cuatro clubes capaces de competir en Europa. Liverpool y Tottenham probablemente también lograrían superar la fase de grupos de la máxima competición europea. Y con este inicio de temporada, quizá incluso Southampton y Everton.
 
2.- La falta de competitividad liguera no funciona 
 
El ejemplo contrario a la Premier League es la liga BBVA. También los equipos españoles han ganado 8 de 12 partidos en Champions. Pero sólo 3 de sus equipos han sumado las victorias (Atlético de Madrid, FC Barcelona y Real Madrid). La Real Sociedad ha perdido sus tres encuentros. Esto define a la liga Española. Solo dos (el Atlético de Madrid es un caso único en el que un magnífico entrenador saca petróleo de debajo de las piedras) equipos son aspirantes al título y no hay equipos con el suficiente potencial económico para poder competir con ellos. Esto acabará por hacer peores a estos equipos, que notarán la diferencia entre ganar 5-0 a Osasuna, Valladolid, Celta, etc. y jugar en Champions. No es extraño que dos equipos alemanes eliminaran con relativa facilidad (sobre todo el Bayern de Múnich) a Barça y Madrid en las semifinales de la temporada pasada. Algo parecido a la liga española ocurre con la liga italiana. De las cinco grandes ligas europeas, dos son las que demuestran más competitividad ahora mismo: la inglesa y la alemana. De ahí llegará el campeón de la Champions League 2013-14.
 
3.- (No) Sir Alex «Salomón» Ferguson
 
Ya escribimos en LMI sobre la pésima idea que suponía escribir una autobiografía. Sobre todo si la escribe un jugador de fútbol (o exjugador) o un entrenador. El caso de Sir Alex Ferguson no es distinto al de Zlatan Ibrahimovic u otros fanfarrones que se creen suficientemente interesantes como para escribir sobre su propia existencia. De entrada, se trata de algo poco propio de un Sir, de un gentleman. Por muchos trofeos que haya alzado, no es más que el polémico entrenador que revela «toda la verdad» en un libro. «Toda la verdad» es simplemente la verdad que interesa a Ferguson, un hombre que se presenta a sí mismo como un Rey Salomón, que se permite juzgar a sus iguales como si fuera un Dios omnipresente y todopoderoso. David Beckham fue alguien a quien la fama se le subió a la cabeza, Roy Keane era un peligro para el vestuario del United, Ruud Van Nistelrooy era arrogante… En fin, una sarta de sandeces que, incluso si son verdad, un extécnico no debería revelar. Con la publicación de este libro, Ferguson ha pecado de todo aquello de lo cual ha acusado a sus expupilos: se le ha subido la fama a la cabeza, es un arrogante y se ha convertido en un peligro para el United. No olvidemos que Ferguson todavía forma parte del club. Curiosamente, los únicos que salen bien parados en la autobiografía son los Glazer, los dueños del Manchester United. Francamente, desconozco qué va a hacer Ferguson con los millones que ingrese por el libro. No creo que nada más que no hubiera podido hacer con los millones que ya ha ganado trabajando como entrenador. Lo que es seguro que no podrá hacer a partir de ahora es mirarse al espejo con orgullo.
 
4.- El Southampton debe ser la base de la selección inglesa. ¡Pochettino selección!
 
Esperemos por el bien de Inglaterra en Brasil que Roy Hodgson estuviera en las gradas del St. Mary’s Stadium el sábado. Nathaniel Clyne, Luke Shaw, James Ward-Prowse, Jay Rodríguez, Adam Lallana y Rickie Lambert son jugadores que deberían a día de hoy estar en la lista de convocados con Inglaterra. El Southampton pasó literalmente por encima del Fulham, sin ningún tipo de piedad. Quizá no sea uno de los «grandes» ingleses, pero la realidad es que el Southampton, con un técnico argentino, debería ser la base de la selección inglesa ahora mismo. Salvo Lambert, son todo jugadores jóvenes de gran proyección y que están más que preparados para una experiencia internacional con Inglaterra. Quizá deberían contratar a Pochettino como seleccionador inglés. Capello dijo que le bastaba con conocer 100 palabras en inglés para entrenar a Inglaterra. Seguro que Pochettino ya conoce más. Y es obvio que es mejor técnico que el italiano. ¡Pochettino selección (inglesa)! 
 
5.- Batman y Robin salvan Gotham
 
¿Puede el Liverpool ganar la Premier League? Sí. Ahora mismo, los Reds tienen todo lo necesario para ganar la liga: un portero decente, una defensa apañada, un centro del campo también aceptable, un entrenador listo y, sobre todo, los dos delanteros más en forma de Inglaterra. O del mundo. Cuando uno cuenta con unos jugadores en tal estado de gracia como Daniel Sturridge y Luis Suárez, todo es más fácil.  Kolo Touré y Martin Skrtel parecen unos centrales de primer nivel. Jordan Henderson ha empezado a ser un jugador de fútbol, nada similar a aquello que era con Roy Hodgson. Lucas Leiva ha vuelto a ser ese perro de presa capaz de interceptar todo balón que pasa cerca de él. Steven Gerrard ha rejuvenecido diez años. Es posible que hasta Stewart Downing pudiera pasar por un jugador de fútbol si todavía jugara en este equipo. Afortunadamente para los Reds, no compiten en Europa. Así, la carga de partidos será mucho menor que la de sus rivales por el título. Por lo mostrado hasta ahora, el Liverpool puede competir de tú a tú con cualquiera. Luis «hat-trick» Suárez y Daniel «vaselinas» Sturridge han hecho de Gotham (Liverpool) un equipo en el que todos parecen hombres eficientes y talentosos. Falta saber quién es Batman y quién es Robin, pero el auténtico misterio por resolver es qué ocurrirá cuándo uno de los dos (o los dos) pierda la gracia o sufra problemas físicos. Siendo francos, este Liverpool sin Suárez y Sturridge sería un equipo mediocre. Pero con ellos todo es posible. Sobre todo si Suárez no muerde a ningún rival.
 
6.- 92 millones de libras después… el City no mejora
 
Jesús Navas, Álvaro Negredo, Stevan Jovetic, Fernandinho… Este verano, los Citizens han estado muy activos en el mercado, pero no han mejorado nada. Han incluso empeorado. El doble pivote titular de la temporada pasada en los duelos tensos fue Gareth Barry-Yaya Touré. Frente al Chelsea, fueron Javi García y Fernandinho los titulares. Eso no es un paso atrás, es un suicidio. Tras demostrar sus carencias en defensa, Manuel Pellegrini decidió darle la oportunidad a Javi García en la medular. Y a Fernandinho se le ve perdido en prolongados pasajes de los encuentros. Si a esto le añadimos que Gaël Clichy y Samir Nasri eran titulares, pensar que han invertido 92 millones de libras es de risa. Estas transacciones incluyen la cesión al Everton de Barry (que ahora mismo está por encima en la tabla que los Citizens), no fichar a un lateral izquierdo que sustituya a Clichy y no poner un lazo a Nasri y regalarlo a cualquier club que pregunte por él.
 
El lateral francés es lo que era en el Arsenal: un drama. Fernando Torres lo humilló siempre que apareció por su banda. El caso de Nasri es distinto, pues en el Arsenal parecía mejor jugador. Pero el año pasado desengañó a propios y extraños… menos a Pellegrini, que inexplicablemente lo eligió como titular por delante de Navas. El City invirtió demasiado en delanteros (Negredo, Jovetic) cuando ya contaba con Agüero y Dzeko; y demasiado poco en lo que de verdad necesitaba: un lateral izquierdo, un central (además de Martin Demichelis) y un portero que supla a Hart cada vez que entre en pájara. Que es cada vez más a menudo.
 
7.- Mou: pan y circo, pero del bueno
 
Mourinho es un entrenador mediocre desde un punto de vista táctico. Pero es brillante en lo que a la psicología se refiere. Y lo más importante, es divertido. Tras el gol de Torres en el minuto 90, Mourinho se dirigió a los aficionados locales del Chelsea que se encontraban justo detrás del banquillo rival (es decir, del banquillo del City de Pellegrini). Pésima idea. Luego dijo que su hijo estaba allí y que es culpa de los dirigentes del Chelsea que le dieran un abono anual detrás del banquillo rival. ¿Mentira? ¡Qué importa! ¡Qué más da! Aunque fuera verdad, su actuación no está justificada y es evidente que no es un comportamiento propio de un caballero. Pero da igual. Lo importante es que una semana más Mourinho hizo su trabajo favorito: el de showman. No le critiquemos por ello, dejemos que siga haciéndolo. No importa que su equipo juegue un fútbol mediocre y que elija a Schürrle antes que a Mata y a Torres antes que a Lukaku (que sigue metiendo goles en el Everton y sigue regalando puntos a Roberto Martínez). Lo relevante es que The Special One sigue dando espectáculo. Así da de comer a muchas familias de periodistas.
 
8.- Pellegrini pierde tres partidos en un día
 
¿Ingeniero o traductor? Si hay que elegir entre dos personas con estas profesiones, está claro que para el cargo de entrenador es preferible un traductor. Sobre todo en Inglaterra. Un ingeniero es perfecto como segundo entrenador. Pero como primero, hace falta un poco de pillería. De la que te da la traducción simultánea: hay que entender rápido y traducir todavía más rápido. Mourinho es maestro de los juegos mentales: entiende cómo funciona el cerebro rival y ataca donde más duele. Atacó a Pellegrini en su honor cuando dijo que «yo no acabaré en el Málaga cuando deje el Real Madrid». En vez de ver el partido como un Chelsea-Manchester City, Pellegrini encaró este encuentro desde un punto de vista personal: Pellegrini contra Mourinho. El portugués es imbatible en esa situación. Cuando Pellegrini decidió no dar la mano a Mourinho, el portugués ganó otro partido. Y cuando Pellegrini no defendió en público a su portero, perdió un tercer partido. Tres en uno. Todo un récord.
 
9.- André, ¡no te compliques!
 
Tras la polémica victoria por 1-0 del Tottenham frente al Hull City, André Villas-Boas criticó al público local por no haber dado suficiente apoyo moral a sus jugadores. Como buen pupilo de Mourinho, pretende ganarse al público local. Pero es peligroso. Todo está de cara para el Tottenham: tiene una plantilla fantástica, no hay lesionados, sus jugadores están a un fantástico nivel y tienen la suerte de cara, como demostró el ridículo penalti que le pitaron a favor y que valió tres puntos más para seguir en la zona alta. ¿Podrían haber animado más los aficionados del Tottenham? Sí. ¿Podrían haber animado menos? También. Y, como hicieron los aficionados del Chelsea con Benítez llamándole «Fat Spanish waiter», podrían comportarse peor que frente al Hull City. Todo marcha a las mil maravillas en White Hart Lane: no te compliques sólo, André.
 
10.- Los futbolistas también deben luchar por los valores morales
 
Tras los cánticos racistas vividos en Moscú por parte de aficionados rusos contra Yaya Touré, el marfileño tuvo la brillante idea de boicotear la Copa del Mundo de 2018 en Rusia. Tras el encuentro, el CSKA de Moscú tuvo la ridícula idea de negar lo que había ocurrido. No se me ocurre una mejor idea para detener las barbaridades y la corrupción de la FIFA y la UEFA que boicotear un Mundial. No deben ser sólo los aficionados los que luchen contra el racismo y contra la tibia respuesta de las organizaciones internacionales. La FIFA ha concedido un Mundial a Rusia (2018) y a Catar (2022), dos países donde el respeto por los derechos del hombre brillan por su ausencia. Francamente, ojalá los jugadores (no sólo los negros) se organicen para luchar contra los abusos no sólo racistas, sino de cualquier otro tipo. ¿Qué posible beneficio hay en un Mundial en Rusia y otro en Catar? Cánticos racistas y futbolistas muertos por insolación. Estoy contigo, Yaya.
 

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Alvaro Oleart