Alvaro Oleart

10 reflexiones tras el fin de semana

La Premier League es la liga más rica y más internacional del mundo. Pero empieza a perder algo que hace diez años le sobraba: pasión, amor por el juego. Por otro lado, la posición de medio centro vale doble, como quedó claro este fin de semana. Y Shevchenko quiere ser olímpico en 2016… ¡como golfista! 

Tweet de la semana:
 

No veía algo tan primitivo como el juego del West Ham desde que visité Stonehenge.

— La media inglesa (@LaMediaInglesa) September 15, 2013

 
1.- La desnacionalización del fútbol (I): la Premier League, ¿la exmejor liga del mundo?
 
«Vi unos cuantos partidos hace poco y me pregunté si los jugadores daban todo lo que tenían. La pasión ya no estaba ahí. Quizá (el fútbol inglés) se haya desarrollado de la manera equivocada. Es decir, que cuando un jugador gana 200.000 libras a la semana, está contento únicamente con el dinero. Quizá el fútbol ha pasado a ser la segunda cosa más importante».
 
Sami Hyypia, que algo sabe de fútbol inglés, es el autor de tales palabras. Quizá el actual entrenador del Bayer Leverkusen y exjugador del Liverpool durante nada menos que diez temporadas consecutivas pretendiera únicamente desestabilizar o molestar al fútbol inglés. El martes su equipo se enfrenta al Manchester United en el primer partido de la fase de grupos de la Champions League.
 
2.- La desnacionalización del fútbol inglés (II): la Premier League, ¿una prostituta de lujo?
 
La Premier League es una prostituta de lujo. Guapa. Buenos pechos, grandes y bien puestos. Curvas pronunciadas. Trasero prieto y provocador. Trabajo profesional. Flexible. Bien vestida. Contrastada experiencia y prestigio internacional. Domina varios idiomas. Pero empieza a faltar lo más importante: amor, pasión.
 
Desgraciadamente para los aficionados al fútbol inglés, Hyypia ha dado en el blanco. La Premier League necesita un cambio. Hace diez años, la Premier League no tenía tanto dinero, ni había tantos jugadores y entrenadores internacionales, y quizá tampoco había un nivel tan alto de juego. Pero había pasión por el beautiful game. En los últimos 19 partidos de Premier, se han marcado 27 goles. La media de goles por partido en la presente Premier es de 1.95. Quizá en la Premier League haya más dinero que en cualquier otro país, pero empieza a carecer del requisito fundamental del éxito en cualquier ámbito de la vida: el amor. El amor a una persona, a un club, a unos aficionados, al deporte del fútbol, es lo que hacía a la Premier la mejor liga del mundo. Había entusiasmo, pasión. El fichaje de Willian por el Chelsea es el ejemplo perfecto. «¿Quién paga más?» fue la pregunta que definió su traspaso por unos y no por otros. Únicamente hay cuatro técnicos ingleses en la Premier League 2013-14 (Ian Holloway, Steve Bruce, Alan Pardew y Sam Allardyce), precisamente entrenadores que podrían ver amenazado su puesto de trabajo en algún momento esta temporada. Es cierto que hay cuatro escoceses, un norirlandés y un galés, pero ello no quita que los técnicos con más cartel sean un francés y un portugués.
 
Todo ello ha desembocado en la desnacionalización del fútbol inglés. Gobernado por el capitalismo neoliberalista del momento, el fútbol inglés ya no pertenece a los aficionados, aquellos que hace 125 años crearon el fútbol y fundaron los clubes. Ahora están presididos por empresarios norteamericanos y malasios, magnates rusos y jeques árabes.
 
3.- La desnacionalización del fútbol inglés (III): ¿todos somos Luis Suárez?
 
¿Cómo van a sentirse identificados los aficionados del Chelsea con José Mourinho, un entrenador portugués al que le interesa mucho más su carrera personal que cualquier club? O con Roman Abramovich, un millonario cuya máxima obligación en la vida es acudir a Stamford Bridge un fin de semana de cada dos. O con John Terry, un hombre que nunca negó con demasiado ahínco haber hecho comentarios racistas contra Anton Ferdinand o haberse acostado con la mujer de un compañero de equipo y de selección (Wayne Bridge). O con Nicola Cortese, el banquero suizo que preside el Southampton y quien tomó la decisión de echar en enero al inglés Nigel Adkins (el entrenador que había ascendido al Southampton de League One a Premier League en dos temporadas consecutivas) y sustituirlo por el argentino Mauricio Pochettino, un hombre que todavía no habla inglés.
 
De la misma índole es el caso de Luis Suárez. ¿Quién va a sentirse identificado con el uruguayo, un hombre que también ha sido acusado de comentarios racistas, que ha mordido a un jugador en pleno partido y que ha hecho explícito su deseo de marcharse de Inglaterra? No es necesario que para que la Premier League recupere la pasión por el juego todos los participantes deban ser ingleses o como mínimo británicos. Pero sí deben entender y valorar la importancia del fútbol en Inglaterra, cosa que Luis Suárez parece no entender. Los jugadores de la Premier League tienen la obligación moral de dar un mínimo de ejemplo, tanto dentro como fuera del campo: no morder a jugadores, no insultar a rivales, no tirarse a la piscina, agradecer los aplausos, ser respetuoso con todo el mundo y dar el máximo cada fin de semana. Es decir, lo que llevan haciendo 15 años Rickie Lambert, Leighton Baines, Steven Gerrard, Frank Lampard, Wayne Rooney, Gareth Barry, Scott Parker o Michael Carrick. Curioso, todos ingleses. ¿Casualidad?
 
4.- La desnacionalización del fútbol inglés (IV): la Bundesliga, ¿la mejor liga del mundo?
 
La peligrosa situación del fútbol inglés contrasta con la fantástica posición de la Bundesliga alemana. Una vez más, como solía hacerlo dentro del campo, Pep Guardiola ha tomado la decisión más segura. Ha elegido el pase fácil. Nada menos que 58 goles en los últimos 18 partidos se han visto en la Bundesliga y una media de 3.33 goles por partido (cifras incomparables con los solitarios 27 goles de la Premier en los últimos 19 y una media de 1.95 goles por partido). Además, los estadios no sólo están llenos, sino que las entradas son harto más baratas que las vendidas en Inglaterra (y eso que han bajado). De media, el abono anual más barato en Alemania cuesta menos de la mitad que en Inglaterra.
 
Por si fuera poco, los clubes alemanes tienen la obligación legal de ser propiedad en un 50% (como mínimo) de los aficionados. ¿Cómo no va a sentirse identificado un aficionado con su club si él es propietario? Para rematar la jugada, los alemanes juegan muy bien al fútbol. Tomemos al líder de la Bundesliga, el Borussia de Dortmund, como ejemplo. Estilo de fútbol: atractivo. Entrenador alemán (Jürgen Klopp). Jugadores estrella: un polaco (Robert Lewandowski) y muchos alemanes (Ilkay Gundogan, Marco Reus, Mats Hummels, Marcel Schmelzer, Sven Bender…). Escándalos sexuales, racistas o de otro tipo: cero. Gasto neto en traspasos en el verano de 2013: cero (9 millones de libras de beneficio, de hecho). Último partido ganado por 6-2. Goles anotados en los 5 partidos de liga disputados: 15.
 
Comparémoslo con el Arsenal, colíder de la Premier antes de que el Liverpool juegue su partido en Swansea. Estilo de fútbol: atractivo. Propietario: un entramado lleno de intrigas y complicado de explicar entre Stan Kroenke (empresario estadounidense) y Alisher Usmanov (un magnate ruso nacido en Uzbekistán). Entrenador: un francés (Arsène Wenger). Capitán: un belga (Thomas Vermaelen). Jugadores estrella: un inglés (Jack Wilshere), un español (Santi Cazorla) y un alemán (Mesut Özil). Delantero titular: un francés (Olivier Giroud). Figuras históricas del club en los últimos 20 años: un inglés (Tony Adams), tres franceses (Patrick Vieira, Robert Pirès y Thierry Henry), un holandés (Dennis Bergkamp) y un español (Cesc Fábregas). Gasto neto en verano: 32 millones de libras. No hace falta decir nada más.
 
5.- Las apariencias NO engañan: Di Canio es tan malo como parece.
 
Un tatuaje de Benito Mussolini. Carácter fuerte y problemático durante su etapa como jugador. Carácter fuerte y problemático durante su etapa como entrenador. Echa la culpa a sus jugadores de una derrota y llega a definirles como personas con el «cerebro vacío». Durante el encuentro frente al Arsenal, Di Canio, además del partido, también perdió los papeles. El árbitro debió haber concedido a Jozy Altidore el 2-2 en el marcador en el minuto 69, pero ese error no justifica la patética actuación del entrenador italiano, que no se reprimió lo más mínimo a la hora de expresar al cuarto árbitro su malestar con la decisión. Sus protestas no cesaron hasta el final del encuentro. El cuarto árbitro soportó impasible los maleducados gritos de Di Canio a un metro de distancia. De hecho, incluso cuando su equipo perdía por 1-3 y el partido había superado el minuto 90, el italiano increpó al árbitro por permitir que Giroud, lesionado, perdiera tiempo. Lógicamente, el técnico del Sunderland acabó expulsado. Di Canio dijo después del partido que «nunca ha estado más calmado que hoy».
 
Todo hace indicar que Di Canio es un entrenador horrible. Pero, ¿es cierto? ¿O las apariencias engañan? Lo único seguro es que todos los árbitros estarán más calmados cuando el Sunderland despida a Di Canio. Afortunadamente para ellos, si la directiva del Sunderland es mínimamente coherente (algo que no se puede asegurar en el mundo de la Premier League), no falta mucho para que ese momento llegue.
 
6.- Andrey Shevchenko… ¿el polifacético?
 
Definir a una persona con una palabra puede ser una tarea difícil. Fijémonos en el caso de Shevchenko. Una Champions League con el Milán. Un balón de oro. Una FA Cup con el Chelsea. Tercer máximo goleador de la historia de la Champions. Capitán de la exitosa selección ucraniana que llegó a cuartos de final en el Mundial de Alemania 2006, el primero en la historia de Ucrania. Un total de diez años jugando en Inglaterra con el Chelsea y con el Milán en Italia. Otros ocho en el Dinamo de Kiev. En julio de 2012, anunció su retirada futbolística y posó sus ojos en la política ucraniana. Se dedicó a tiempo completo a la política, convirtiéndose en uno de los líderes del partido Ukraine – Forward! Su partido no logró un solo escaño en el parlamento ucraniano tras las elecciones de octubre de 2012, por la cual cosa el inquieto ucraniano tuvo que buscar una nueva ocupación y un nuevo objetivo. Ya ha encontrado ambos.
 
Esta semana debutó en el European Challenge Tour (la segunda división del circuito europeo de golf), jugando la Kharkov Superior Cup. Aunque todavía no es profesional (su hándicap es 2), pretende competir en las Olimpiadas de 2016 en Brasil. Sea como fuere, su primera participación en el mundo profesional de golf no ha sido muy esperanzadora. Dos vueltas de 84 y 86 le dejaron atrás en la clasificación. Pero hay una lectura positiva: ¡no quedó último! La incógnita es qué define a una persona: ¿el pasado, el presente o el futuro? ¿Es Shevchenko un futbolista retirado, un candidato político o un futuro golfista? Mejor simplifiquemos: un hombre polifacético.
 
7.- No hace falta leer muchos libros para ver al Tottenham como un aspirante a la Premier.
 
Una de las numerosas teorías interesantes que sugiere The numbers game es que el nivel de un equipo no es el que forma la media del equipo, sino el nivel del peor jugador. Es decir, el nivel de un equipo es el nivel de su peor jugador. Siguiendo tal teoría, hasta el sábado el Tottenham era un equipo de media tabla, tomando a Danny Rose como su peor jugador titular. Dada la cantidad desembolsada por el Real Madrid por Gareth Bale, pocos comprendían que André Villas-Boas no fichara un lateral izquierdo (¿Fabio Coentrao?). Sin embargo, tras el Tottenham-Norwich los Spurs de repente parecen aspirantes al título. Rose no sólo no fue el peor de su equipo, sino que fue el mejor. Creó la jugada del primer gol y fue una roca en defensa. Si tuviéramos que elegir al peor jugador del Tottenham el sábado, cosa nada fácil, quizá fuera Roberto Soldado, que no vio puerta. Si Soldado es el peor jugador titular del Tottenham, los Spurs serían incluso favoritos a ganar la Premier League. Sobre todo si Paulinho, Moussa Dembélé, Christian Eriksen, Erik Lamela y Gylfi Sigurdsson juegan al nivel que lo hicieron frente al Norwich. El Tottenham, según «The numbers game» es un aspirante al título. Dicho esto, no hace falta leer o escribir un libro para darse cuenta de ello.
 
8.- Medio centros (I). Los buenos: Arsenal, United, Everton.
 
La posición de medio centro es clave. Un mal lateral izquierdo deja un hueco en el ataque rival por la derecha. Pero un mal medio centro defensivo abre las puertas de la portería propia e imposibilita un ataque coordinado. Aquellos que juegan justo por delante de la defensa son los encargados de organizar la defensa y el ataque. Son el cerebro del equipo. Todos los grandes equipos de la historia han tenido buenos medio centros. Frank Rijkaard en el AC Milan de finales de los 80; Gilberto Silva y Patrick Vieira en el Arsenal de los Invencibles; Paul Scholes y Roy Keane en el Manchester United del triplete de 1999; Makelele en el Real Madrid campeón de Europa de 2002 y el primer Chelsea de Mourinho; Xabi Alonso en el Liverpool campeón de Europa de 2005; y Xavi y Busquets en la España campeona del Mundial 2010 y de las Eurocopas de 2008 y 2012, así como del FC Barcelona campeón de Europa en 2009 y 2011.
 
El nivel de un equipo no es el nivel de su medio centro, pero podría decirse que la posición de medio centro vale doble. Es decir, que los equipos con un buen medio centro juegan con doce. Por contra, los que juegan con un mal medio centro, lo hacen con diez. El fin de semana fue clara muestra de ello, tanto a efectos positivos como negativos. En el lado feliz se encuentran Manchester United, Arsenal y Everton. Michael Carrick, como siempre, ofreció una clase magistral frente al Crystal Palace. Tan bien lo hizo Carrick, que apenas se notaron las carencias de todo tipo de Anderson, un hombre que haría bien dejando su costumbre de cenar en el McDonald’s. Aaron Ramsey incluso marcó dos goles frente al Sunderland (1-3). El renacer de este Arsenal se debe en buena medida al resurgimiento de Ramsey. Desgraciadamente, el Arsenal puede pasarlo muy mal si Ramsey no es capaz de mantener ese nivel o se lesiona mientras Arteta sigue en la enfermería. Asimismo, Gareth Barry (con la inestimable ayuda de un fantástico Leon Osman) fue de largo el mejor jugador del partido en el Everton-Chelsea. No es un jugador rápido. Ni el más dotado técnicamente. Pero sabe jugar a fútbol. Y muy bien.
 
9- Medio centros (II). Los malos: Chelsea, City
 
¿Quién demonios cedió a Gareth Barry al Everton y situó a Jack Rodwell como medio centro titular? Ni siquiera Mancini hubiera cometido tal error. Asimismo, ¿quién fue el Premio Nobel que contrató a Schürrle, Eto’o, van Ginkel y Willian, pero se olvidó de fichar a un medio centro de calidad? Barry es mejor medio centro que Ramires y Obi Mikel. Juntos. Tioté, Scott Parker y Cabaye, también. Mourinho, más vale maña que fuerza.
 
Chelsea y Manchester City podrían perder toda opción a ganar la Premier League precisamente por la carencia de un medio centro de primer nivel. De momento, al City le costó un empate en Stoke (0-0) y al Chelsea una derrota en Goodison Park (1-0). Pellegrini puede situar a Fernandinho, Javi García, Rodwell o Yaya Touré como medio centros defensivos. Pero Gareth Barry sigue siendo mejor que todos ellos como medio centro defensivo. Algo parecido ocurre en el Chelsea, donde Ramires, Obi Mikel, Essien e incluso David Luiz pueden jugar como medio centros. Pero ninguno de ellos es Makelele (quizá Essien se le parecía hace seis años), al que Mourinho debe echar mucho de menos. Eto’o, que por cierto fue el mejor de su equipo el sábado, ya tiene experiencia como lateral derecho con Mourinho, ¿por qué no probarle como medio centro?
 
10.- «Arsenal» y «títulos» son dos mundos aparte. ¿O no?
 
El 1 de septiembre, Wenger empezaba a ser seriamente cuestionado, no había fichajes esperanzadores y la sensación de fracaso podía apreciarse desde Hawai. Y desde la India. Sin embargo, en dos semanas la situación ha cambiado radicalmente. El fichaje de Özil es sin duda una de las causas, pero no la única. De hecho, el alemán no ha sido el mejor fichaje Gunner de este verano. Aaron Ramsey y Olivier Giroud han sido las grandes novedades. El galés ha aprovechado la lesión de Mikel Arteta para hacerse un hueco en el once titular de Wenger. Y no sólo eso, sino que se ha convertido en el mejor jugador de su equipo. En el líder. Su estilo de juego e influencia en el equipo es parecida a la que ejercía Fábregas. Por su parte, Giroud no es Van Persie, pero sus 4 goles en 4 partidos han sido fundamentales. Para alegría de la afición, el francés está aportando mucho más que goles. Aguanta bien el balón de espaldas, baja a recibir, se asocia bien con sus compañeros (aunque con Özil se asociaría bien hasta un pingüino) y tiene una actitud positiva. 
 
La única duda recae en si ambos jugadores serán capaces de mantener un nivel de juego al que no nos han acostumbrado. El problema para el Arsenal es que ninguno de los dos tiene recambio. De ahí que invertir 43 millones de libras en Özil haya sido una operación cuestionable, pues, aunque el alemán es un jugador genial, los de Wenger tienen varios jugadores que pueden situarse como media puntas (Cazorla, Rosicky, Wilshere y Ramsey). Pero nadie más que Giroud (quizá Yaya Sanogo) y Ramsey (podría hacerlo Abou Diaby si no estuviera permanentemente lesionado) pueden jugar respectivamente como delantero centro y medio centro. Dicho esto, si logran mantener el nivel y no lesionarse durante todo el año, quién sabe si este año el Arsenal puede volver a levantar algún trofeo. 
 

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Alvaro Oleart