Ilie Oleart

Angel Rangel: «Antes de jugar contra el City, jugué 3 partidos en la cama»

La Media Inglesa se ha desplazado hasta Gales para entrevistar al catalán Ángel Rangel. Tras años en 3ª y 2ªB en España, el defensa decidió aceptar la invitación de Roberto Martínez y emprendió su carrera en el Swansea en la League One. Cuatro años después, juega en la Premier League.

 
Hay un dicho en Swansea que dice así: “Si puedes ver la punta de Mambles es que va a llover, si no la puedes ver, es que está lloviendo”. No es de extrañar, teniendo en cuenta que, según la Met Office, la oficina meteorológica de Reino Unido, Swansea es la ciudad más lluviosa de Gran Bretaña.
Así que no deja de ser una sorpresa que la ciudad galesa me reciba con una noche fría, pero sin atisbo de chaparrón en el cielo, cuando abandono la estación de tren tras tres horas de viaje entre Londres y la segunda ciudad de Gales. Para mi tranquilidad, la lluvia hace acto de aparición a los cinco minutos y me acompaña otros diez hasta que me adentro en la recepción del hotel que he reservado en el centro de la ciudad.
 
A la mañana siguiente, cuando Ángel Rangel (Sant Carles de la Ràpita, 28/10/1982) viene a recogerme al hotel, la lluvia ha desaparecido pero el cielo exhibe un tono grisáceo que augura una mañana húmeda. No hay ni rastro del sol. Algo que no parece importar a Ángel, que luce por todo abrigo un fino jersey. Se conoce que más de cuatro años en Gales son suficientes para curtir a cualquiera, incluso a alguien que procede de un pueblo con una temperatura media anual de casi 16 grados.
 
«¿Quieres que te enseñe el estadio?», me dice Ángel nada más subir en su coche. Asiento y nos dirigimos a través del fluido tráfico hacia el Liberty Stadium, inaugurado en 2005, cuando el equipo acababa de ascender a la League One. Es el segundo estadio más pequeño de la Premier League, con una capacidad para algo más de 20.000 espectadores.
 
Ángel se estaciona literalmente frente a la puerta principal del estadio. Nos recibe el vigilante, un quincuagenario con cara de pocos amigos cuyo rostro se transforma al ver a uno de los ídolos del club. «¿Podemos pasar? Es un amigo que ha venido de visita y quiero enseñarle el estadio». Sin mediar palabra, el vigilante le tiende un manojo de llaves. «Top man!» le espeta Ángel mientras emprendemos el recorrido por las tripas del estadio.
En el túnel que conduce hasta el césped cuelgan de las paredes retratos de los jugadores del primer equipo. «¿Y el tuyo?», le preguntó. Sin dudarlo, da media vuelta y me conduce hasta un retrato en el que aparece en primer plano sonriendo. «Y también salgo de espaldas en otro, celebrando un gol, con el 22 a la espalda», me dice.
 
Finalmente desembocamos en el césped. Me cuenta que en el Championship el estadio solo se llenaba en algunos partidos, como ante el Cardiff, el rival local, o ante el Leeds, un clásico del fútbol inglés. Aunque ahora en la Premier League se ha colgado el billete de no hay entradas en todos los partidos.
 
Tras la visita, nos dirigimos a la zona de la marina, donde viven la mayor parte de los jugadores. Allí nos adentramos en un café donde nos refugiamos de la lluvia (que, como era de esperar, empezó a caer hace un rato). Ángel pide un capuccino y entramos en materia.
 
¿Cómo se pasa de 2ªB a la Premier League?
 
Con mucho trabajo. Dejé el Terrassa en 2ªB para irme a la League One, la división equivalente en Inglaterra. El proyecto del club era ascender a Championship ese mismo año. Quedamos campeones bajo las órdenes de Roberto Martínez. Fui escogido mejor lateral derecho de la liga, es decir, un año perfecto. Después, en Championship quedamos siempre entre los 10 primeros, pero nos costó los dos primeros años. Luego se fue Roberto y llegó Paulo Sousa, con quién nos quedamos a las puertas.
 
Cada vez se ven más jugadores jóvenes españoles que vienen a Inglaterra, incluso todavía en período formativo. ¿A qué crees que se debe?
 
En mi caso, sentía mucha frustración. Fui un fijo en todos los equipos de 2ªB donde estuve, jugando a buen nivel. Siempre pensé que llegaría la oportunidad de jugar en 2ªA, pero ni siquiera cuando estuve en el Terrassa, después de todo el año como líderes, recibí ofertas. Yo me preguntaba: ¿qué más tengo que hacer? Y ahí es cuando apareció Roberto Martínez, que fue a ver a otro jugador y se fijó en mí. Hoy en día, creo que la mayoría de jugadores se marchan por el tema económico, pero en mi caso fue por el aspecto deportivo. Veía que iban pasando los años y no evolucionaba. Llevaba ya tres años en 2ªB, donde jugué unos 90 partidos en buenos equipos. Con el Girona bajamos, pero con el Sant Andreu estuvimos arriba y marqué cinco goles jugando de lateral.
 
¿Llegaste a dudar en algún momento de tu elección como futbolista?
 
Sí, un poco, sobre todo en el Girona, que fue mi primera experiencia en 2ªB y un salto importante para mí. El club acababa de fichar a jugadores de Primera División como Delfí Geli. A pesar de bajar de categoría, jugué 30 partidos con solo 20 años, así que pensé que recibiría ofertas, pero nadie se interesó por mí. La única opción fue ir a jugar a 3ª con la Rapitenca, el equipo de mi pueblo. Allí me ofrecieron un trabajo fijo como administrativo y me planteé volver a casa. Dejé mi hogar con 15 años con el sueño de ser futbolista profesional y todavía no lo era. Tuve suerte de que Chechu Soldevila, con quién tenía amistad desde que había sido entrenador de la Rapitenca en Preferente, subió al Sant Andreu a 2ªB. Me firmó y aproveché esa oportunidad como si fuera la última.
 
Las cosas te fueron bien y fichaste por el Terrassa. Fue jugando con ellos cuando Roberto Martínez se cruzó en tu camino.
 
Él fue mi descubridor. Me llamó al acabar la temporada con el Terrassa y me explicó que se había fijado en mí en un Terrassa-Benidorm. Había ido a ojear a Jorge Molina (actual jugador del Betis), que además marcó dos goles. ¡Fue a ver a un delantero y acabó fichando a un lateral! También me había visto en el Miniestadi contra el Barcelona, donde marqué un golazo de volea desde fuera del área, algo que difícilmente volverá a pasar (risas).
 
Me explicó que la ciudad estaba volcada con el equipo, que había un estadio nuevo, me dio el enlace para que pudiera verlo por Internet y me fascinó. El problema es que todavía me quedaba un año de contrato con el Terrassa. Pero no me lo pensé y pagué mi propia cláusula, 15.000 euros. Tuve también una oferta del Atromitos de Grecia pero el fútbol inglés me atraía mucho más.
 
¿Qué tal es Roberto Martínez como técnico?
 
Tiene las ideas muy claras. Desde el primer día impuso su estilo de juego. Insistía en jugar el balón desde atrás. Me dijo que las dimensiones del Liberty Stadium eran perfectas para mí, que debía recorrer la banda constantemente. Es un entrenador que no habla mucho ni da mucha información, solo los puntos clave del equipo contrario. No es el típico entrenador que te mete dos horas en una sala a ver vídeos del rival. Estudia al rival y el día del partido te da los cuatro puntos clave. Además, contrató a jugadores muy baratos, entre ellos yo, procedentes de ligas inferiores, que ofrecieron un excelente rendimiento. Y otros como Ferrie Bodde, que aunque venía de la Primera División holandesa solo costó 50.000 libras. El Bolton llegó a ofrecer 7 millones de libras por él. También llegó Jason Scotland, que venía de Segunda División escocesa y marcó 50 goles en dos temporadas y solo costó 25.000 libras. Roberto jugó un papel importante en la capacidad del club para fichar barato y sacar el máximo rendimiento.
 
¿Qué diferencias encontraste a nivel cultural y deportivo?
 
En primer lugar, dejé los 30 grados de Sant Carles de la Ràpita por los 10 grados y la lluvia de aquí. Fue un shock. Pero para jugar al fútbol es fantástico, los campos están perfectos. A nivel deportivo, es totalmente diferente. En España, desayunas en casa, vas a entrenar y te vas. Aquí desayunas en el campo de entrenamiento con todo el equipo, entrenas y comes de nuevo todos juntos. Llegas a las nueve de la mañana y te vas a las tres. Luego está el tema de los aficionados, que es increíble. El primer día, salí a comer y ya conocían mi nombre.
 
¿Cómo fue tu adaptación a la League One viniendo de la 2ªB española?
 
La principal diferencia fue el tema táctico. En 2ªB, los equipos están muy trabajados tácticamente, sobre todo en defensa. Aquí prevalece la cultura del box-to-box, área a área. Es un fútbol más directo, la mayoría de equipos usan un 4-4-2. El Swansea tenía jugadores inteligentes tácticamente y la llegada de jugadores europeos con mejor técnica nos permitió marcar la diferencia. Teníamos juego largo y corto, juego interior y por bandas. Me esperaba más nivel en defensa. Solo marqué dos goles pero di muchas asistencias.
 
En tu primer año, lograsteis el ascenso de la League One al Championship, una de las ligas más competitivas de Europa.
 
Es espectacular. De los 24 equipos, la mayoría ha estado en la máxima división del fútbol inglés. Al principio, no creímos en nuestras posibilidades de lograr otro ascenso. En el campo éramos superiores pero no confiábamos en nuestras posibilidades. Pagamos la falta de experiencia en algunos partidos, ser algo más contundentes en algunos momentos. Sin balón éramos un poco blandos.
 
Gus Poyet, entrenador del Brighton, nos contó que pasó meses tratando de convencer a sus propios jugadores de que debían cambiar su estilo por uno más asociativo. ¿Os costó a vosotros cambiar la filosofía de juego?
 
La diferencia en nuestro caso fue que Roberto había sido jugador del Swansea y muchos de sus excompañeros todavía estaban en el club. Para los jugadores no fue un problema. Los resultados ayudaron a que los aficionados comprendieran el cambio de filosofía.
 
Después de la marcha de Roberto Martínez al Wigan, llegó Paulo Sousa. Con él os quedasteis a las puertas del play-off de ascenso.
 
Sí. Faltando 7 partidos, éramos sextos y le sacábamos 10 puntos al séptimo. Incluso aspirábamos a la segunda plaza. Pero nos metimos en una de esas rachas negativas en las que el equipo no levanta cabeza y la renta fue menguando. Llegamos a la última jornada a un punto del Blackpool, que era el sexto. Teníamos que ganar y esperar que ellos no lo hicieran en casa ante el Bristol City, que no se jugaba nada. Ellos acabaron empatando y nosotros no fuimos capaces de pasar del 0-0 ante el Doncaster, y nos quedamos fuera.
 
¿Crees que disteis un paso atrás con Paulo Sousa respecto a la época ascendente que habíais vivido con Roberto Martínez?
 
No, aunque es cierto que fue muy criticado, incluso por su propio staff técnico. Algunos jugadores, sobre todo los británicos, no creían en su filosofía. Era un fútbol italiano, más defensivo. Cuando nos poníamos por delante, nos cerrábamos atrás y explotábamos el contraataque. La afición no disfrutaba como con Roberto. Pero dimos un paso adelante porque quedamos séptimos, la mejor posición del club en más de 20 años. Quedar fuera del play-off en la última jornada provocó que Paulo se marchara por la puerta de atrás, pero mejoramos mucho a nivel táctico y defensivo, sobre todo los pivotes.
 
Echan a Paulo Sousa y llega Brendan Rodgers.
 
Sí, un técnico que estaba sin equipo y que había sido el entrenador de los reservas del Chelsea en la época de Mourinho, con experiencia en la categoría tras pasar por el Reading y el Watford. Heredó un equipo más o menos hecho pero con la presión de tener que clasificar para los play-off. Trajo a Scott Sinclair del Chelsea, un jugador que marcó la diferencia con sus 25 goles. Paulo Sousa afianzó el aspecto defensivo, Roberto impuso el estilo de juego combinativo y Brendan aprovechó todo eso.
 
¿Cómo es como técnico?
 
Tiene dos caras. Por un lado, su trabajo con Mourinho a la hora de tratar el jugador. Es una persona muy abierta que trata de mantener a todos contentos, aunque es muy difícil. Sus entrenamientos son fantásticos, muy dinámicos, siempre con balón. Incluso los que no juegan disfrutan cada día con los entrenamientos. Pero por el otro, su estilo es muy combinativo, totalmente diferente al de Mourinho. Cada vez que tenemos un descanso se marcha a Barcelona para ver cómo trabaja el fútbol base del Barça, el Barcelona B, el primer equipo. Está enamorado de ese tipo de fútbol. Con Roberto y con Paulo jugábamos un 4-5-1, mientras que Brendan prefiere un 4-3-3 con dos jugadores de banda muy adelantados que no dan respiro al equipo rival. Cuando tenemos el balón, abrimos el campo al máximo, y cuando lo perdemos, tratamos de recuperar antes de los cuatro pases. Él impuso la presión del equipo cuando pierde el balón y jugar con las líneas muy arriba. En Championship, esa mentalidad dio un resultado espectacular porque el nivel técnico no es tan alto. Y luego está lo de los contactos en el Chelsea. Además de Scott Sinclair, que fue clave en el ascenso, también trajo en enero a Fabio Borini, que ahora está jugando en la Roma. Brendan vino solo, sin ningún staff técnico y ya es una leyenda.
 
¿Crees que existe una tendencia hacia un fútbol más combinativo en el mundo?
 
Tal vez, pero es un cambio muy lento, sobre todo en este país. El 95% de los equipos usan el 4-4-2, incluso en la Premier. Si quieres jugar como el Barcelona, tienes que tener jugadores para hacerlo. El 4-4-2 es el sistema más fácil. Si tienes jugadores con presencia física y trabajadores, y dos puntas fuertes, basta con colgar balones y buscar la segunda jugada. Equipos como el Charlton o el Brentford intentan jugar ese fútbol más asociativo, pero no están trabajados y es un fútbol de mucho riesgo. Un mal pase es una ocasión para el rival. Nosotros llevamos cinco años haciéndolo. Creo que debes ser capaz de combinar los dos estilos. Nosotros ahora lo tenemos, porque con Danny Graham también podemos salir en largo.
 
El año pasado, jugasteis la final del play-off de ascenso ante el Reading. ¿Cómo recuerdas aquel partido?
 
Es inolvidable, creo que nunca volveré a vivir algo así. Ni siquiera si llegara a jugar una final de la Champions, que es imposible, sería lo mismo. El día antes de la final fuimos a visitar Wembley, vimos las instalaciones, pisamos el césped. El día anterior había jugado el Barça (la final de la Champions League ante el Manchester United), que es mi equipo, ¡así que tenía una motivación extra para lograr el doblete Barça-Swansea! Todos teníamos a la familia allí y fue muy emotivo. Fue la final de play-off del Championship más bonita de la historia, se agotaron las entradas y no cabía un alfiler, con 45.000 aficionados del Swansea y otros 45.000 del Reading. Y luego, llegamos con 3-0 al descanso.
 
Y ahí se complicó todo.
 
Esa es la grandeza del fútbol inglés. Nos metieron dos goles en dos córners y luego enviaron un balón al palo. Tuvimos la suerte de los campeones. Ya nos había pasado contra el Nottingham Forest en casa en la vuelta de semifinales. Ganábamos 2-1 y enviaron un balón al palo en el minuto 87. Entonces pusimos el 3-1 y nos clasificamos para la final. En Wembley nos pasó lo mismo. Sufrimos los primeros 20 minutos de la segunda parte y si aquel balón no hubiera acabado en el palo todavía estaríamos en Championship. Al final marcamos el 4-2 y ascendimos. Sinclair estuvo fantástico, como todo el año. Podía estar 85 minutos desaparecido y de repente se iba de tres contrarios y marcaba el gol de la victoria. Por el otro lado teníamos a Nathan Dyer, que era el jugador que hacía todo el trabajo sucio, no marcó tantos goles pero dio 20 asistencias.
 
Tras años en 2ªB, una temporada en la League One y tres en Championship, llega el debut en la Premier League. Y nada menos que en el campo del Manchester City.
 
No sentí presión, sino muchos nervios. ¡La noche anterior jugué tres partidos en la cama pensando que nos íbamos a enfrentar a uno de los mejores equipos del mundo! Marqué a Silva, que está destinado a ser uno de los mejores jugadores de la Premier. A medida que pasaron los minutos, nos fuimos asentando. Aguantamos el 0-0 durante una hora. Pero entonces salió Agüero. Fue un 4-0 doloroso en media hora ante un equipo que posiblemente ganará la Premier League este año. Pero no hay que olvidar de dónde venimos. El club estuvo a punto de desaparecer de la Football League hace no tanto.
 
El año pasado, todos los analistas elogiaron el fútbol combinativo y vistoso del Blackpool, que acababa de ascender a la Premier League. Pero acabó descendiendo. ¿No os da miedo que os suceda lo mismo?
 
No tenemos jugadores para jugar al pelotazo. Debemos mantenernos fieles al estilo que nos ha llevado hasta aquí. La diferencia entre Blackpool y Swansea es que ellos encajaron muchos goles y era un equipo muy irregular. Nosotros somos más regulares. En casa no hemos encajado ningún gol. La clave está en saber fichar. Ahora, por ejemplo, hemos tenido varias bajas en defensa y el club se ha visto obligado a fichar a Vangelis Moras, un defensa griego que viene de la Serie A y ha jugado la Champions League.
 
¿Por qué siempre se os complican los inicios de campeonato?
 
No ayuda el hecho de que los últimos cinco años siempre hemos jugado el primer partido de liga fuera de casa. Este año nos está costando porque todavía no hemos adquirido esa dinámica de ganar fuera. Encajamos muchos goles y nos cuesta marcar. En casa sabemos que ganaremos y jugando bien. Fuera todo es más difícil, incluyendo los árbitros, que son muy caseros. Tenemos que ser más agresivos fuera, igual que somos en casa.
 
¿Quién crees que ganará la liga? ¿Qué equipos crees que sufrirán para mantenerse?
 
Arriba, tengo claro que hay tres equipos, los dos de Manchester y el Chelsea. Creo que el City está por muy fuerte y este será su año. Abajo habrá, como cada año, una diferencia mínima y habrá muchos equipos peleando por la salvación. Lo siento por Roberto, pero este año el Wigan tiene muchos números. Bolton, Norwich, West Brom, Fulham, Blackburn y nosotros estaremos también ahí metidos. El QPR se ha reforzado bien y posiblemente será el más cómodo de los recién ascendidos.
 
Algunos analistas han comparado la liga española con la escocesa, donde hay dos equipos luchando por el título y el resto a mucha distancia. ¿Crees que eso podría suceder también en Inglaterra?
 
Lo veo complicado. La estructura de la Premier es mucho más fuerte. En cuanto a televisión, todos cobran lo mismo. En España la diferencia está en que Barcelona y Madrid ganan mucho más. El resto están igualados entre ellos. Fíjate en el Newcastle ahora, un equipo que hace dos años estaba en Championship, que ha tenido que vender a sus jugadores clave y que ahora está cuarto. Eso en España no pasaría. Los tiempos en que el Depor, el Atlético de Madrid o el Valencia eran campeones ya han pasado. Posiblemente la crisis también ha afectado. Solo los grandes pueden fichar.
 
Vuestro rival local es el Cardiff. Cuando llegaste a Gales, estabais una división por debajo y ahora estáis en la Premier y ellos siguen anclados en el Championship.
 
La diferencia es que nosotros lo conseguimos en nuestro primer play-off. Ellos llevan tres años ahí y no lo han logrado. Como club han estado siempre por encima del Swansea, son la capital del país. Pero han pasado apuros económicos y ahora estamos por encima. Hemos demostrado que sin gastar millones de libras se pueden lograr grandes cosas. Eso es mérito del presidente, que es un aficionado más. Ambas ciudades se odian. El ambiente en el estadio es espectacular. Aunque es una pena cuando se producen actos de vandalismo que nada tienen que ver con el fútbol. Me habría gustado que los dos estuvieran en la Premier League este año.
 
Tras los derbis del año pasado, una leyenda del fútbol británico como Craig Bellamy te elogió.
 
Sí. Lo marqué en los dos derbis. Allí ganamos 0-1 y aquí ellos nos devolvieron el resultado con un golazo suyo desde lejos. Después del primer partido dijo que el lateral del Swansea le había marcado muy bien y al acabar el partido de la segunda vuelta se me acercó y me dijo que yo era un jugador de Premier. Me dijo que era el jugador que más le había costado superar. ¡Posiblemente todavía estaba emocionado por el gol que había marcado! Mientras todos los aficionados del Swansea le decían de todo, él me soltó un rollo patriótico sobre Gales y la rivalidad entre ambos equipos. Después, en la rueda de prensa, en Sky Sports, dijo que el lateral derecho del Swansea le había marcado en los dos partidos y le había anulado.
 
A lo largo de estos años en Swansea, tu excelente rendimiento ha provocado que varios clubes de la Premier League se interesaran por ti pero nunca te han dejado marchar.
 
Cuando se fue Roberto, me llamó y me dijo que sería su segundo fichaje. El problema era el presidente del Swansea, que no quería venderme y tuve que quedarme. Luego llegó Paulo Sousa. En enero, el Fulham acumulaba muchas bajas en defensa y estaban jugando la UEFA. El Swansea rechazó su oferta y el día 31 de enero el Fulham presentó una oferta muy cuantiosa, por encima de lo esperado. El Swansea la rechazó, el Fulham aumentó su propuesta y finalmente el presidente aceptó la oferta. Me llamó mi representante y me dijo: “Vete a Cardiff que pasarás el reconocimiento médico allí con un médico del Fulham, solo falta que el Swansea envíe el fax confirmando que aceptan la oferta”. Estuve esperando pero ya eran las tres y media y el mercado se cerraba a las cinco. Me llamó mi representante para decirme que el presidente tenía el teléfono apagado. Estuve llamando una y otra vez pero tuve que regresar a Swansea porque no conseguí hablar con él. Estaba fuera de mí. Finalmente, a las cinco menos cuarto, el presidente me respondió. Me dijo que lo sentía mucho pero no me podía vender. Al día siguiente, convoqué una rueda de prensa y le critiqué públicamente por su falta de profesionalidad. La afición se puso en mi contra, algunos me abuchearon, dejaron de cantarme, algo que habían hecho desde el primer día. Luego me enteré que había sido cosa de Paulo Sousa, que no había querido venderme el último día de mercado. Algo entendible, por otro lado.
 
La siguiente oferta fue la del Blackpool, que acababa de ascender a la Premier League. Mientras estábamos de pretemporada en Holanda, presentaron tres ofertas y el Swansea las rechazó todas. Me negué a jugar partidos de pretemporada para forzar mi salida pero no me dejaron ir a la Premier.
 
Y este verano acabaste contrato y recibiste varias ofertas. Pero optaste por seguir en Gales.
 
El Norwich, que acababa de ascender se interesó. Igual que Roberto Martínez, que me ha llamado cada mercado. Yo estaba libre, que era lo que él quería, pero posiblemente fue el club el que no quiso fichar a un jugador que venía del Championship. Y luego estaba la oferta del Swansea. Me recompensaron por no haberme dejado marchar con un contrato de tres años y unas buenas condiciones económicas. He jugado 200 partidos aquí, siempre como titular, y mi familia está aquí. Al final, fue una decisión fácil.
 
Publicas un post semanal en un blog que se llama Cola de Vaca. ¿Cómo surgió esa idea?
 
Pablo Gómez, periodista de EFE, es amigo de una chica de mi pueblo muy futbolera. Él es seguidor del Sporting de Gijón pero siempre me ha seguido. Cuando hace dos años publicó un post sobre mí, ella le dijo que me conocía y nos puso en contacto. Me hizo una entrevista telefónica y me propuso escribir un blog sobre mis experiencias. Y la verdad es que estoy encantado.
 
Para acabar, ¿cuáles son tus planes de futuro a nivel personal y futbolístico?
 
Me gustaría seguir vinculado con el mundo del fútbol, por eso me he sacado el nivel B del título de entrenador y entreno a los sub-12 del Swansea. Me estoy construyendo una casa aquí y mi familia es de Gales, así que ahora mismo mi futuro está aquí. El fútbol es mi pasión y mi vida y me gustaría ser entrenador.
 

Sobre el autor

Ilie Oleart