Toño Suárez

Bale acaba con el Liverpool en 20 minutos

Brillantes 25 primeros minutos del Tottenham aunque acabaron pidiendo la hora. Irregular partido del Liverpool, que tuvo opciones de empatar hasta el final a base de garra y coraje más que de juego. Gareth Bale dio una asistencia y marcó un gol, además de marcar un cómico gol en propia puerta.

 

Premier League

Tottenham 2
Liverpool 1
Ficha técnica
2 – Tottenham: Hugo Lloris, Michael Dawson, William Gallas, Jan Vertonghen, Kyle Walker, Mousa Dembélé (Tom Huddlestone, 88), Sandro, Gareth Bale, Clint Dempsey (Gylfi Sigurdsson, 64), Aaron Lennon, Jermain Defoe.
1 – Liverpool: José Reina, Martin Skrtel, Glen Johnson, Daniel Agger, Stewart Downing (Oussama Assaidi, 78), Jordan Henderson (Jonjo Shelvey, 63), Steven Gerrard, Joe Allen, José Enrique, Raheem Sterling, Luis Suárez.
Goles: 1-0, m.7: Lennon. 2-0, m.16: Bale. 2-1, m.72: Bale (p.p.).
Muchas y variopintas sentencias contiene el refranero español, enciclopedia no escrita y garante conservadora de la cultura popular patria, que se le podían aplicar, sin ningún género de dudas, a éste Liverpool de Brendan Rodgers que vaga como alma en pena por los centenarios campos de la Premier League inglesa: desde el conciso “lo que no puede ser no puede ser y además es imposible” a ese otro, no menos atinado, que nos recuerda que «si mi abuela tuviera ruedas no sería mi abuela, sería una bicicleta”, sin olvidar quizá el más certero y celebrado  «qué narices hace José Enrique dando el último pase o rematando a puerta”.
 
Mientras los sesudos componentes del cuerpo técnico de Anfield y sus futbolistas le daban vueltas a estas y otras sentencias del mismo pelo, los chicos de Villas-Boas, haciéndole un feo imperdonable al refranero español y a las diatribas divinas y humanas del mismo, decidieron ponerse a jugar al fútbol, que es para lo que había ido a White Hart Lane, básicamente, con sus líneas muy adelantadas, cortocircuitando el presumible juego de toque del Liverpool, recuperando el balón muy arriba cuando lo perdía y dando pistas de lo que iban a ser los primeros minutos del choque: un repaso monumental al contrario.
 
Bale inició su recital particular muy pronto. En el minuto 4, falta de Allen a Dempsey, el galés colocó el balón con mimo y soltó un misil teledirigido, muy centrado eso sí, contra la puerta de Pepe Reina, que el guardameta consiguió despejar con muchas dificultades.
 
En el minuto cinco, nueva subida del galés que terminó disparando desviado sobre el marco del Liverpool, culminando sus minutos de gloria con una subida plena de potencia desde su campo, regateando a cualquier rival que le saliera al paso, llegando al área y sirviendo un balón al segundo palo para que Lennon marcara el 1-0.
 
El Liverpool intentaba capear la situación como buenamente podía o le dejaban. Suárez, en el 8, reclamó para sí un poco de protagonismo y disparó desde fuera del área un tiro raso y colocado que detuvo Lloris, de nuevo preferido a Friedel. Los Reds incluso podría haber empatado el encuentro, por éstas cosas que tiene el fútbol, si Henderson, tras pase en profundidad de Suárez, hubiera acertado a marcar en la meta vacía del Tottenham, tras salida a lo loco del meta francés. El fútbol fue justo.
 
Bale se proclamó, definitivamente, protagonista del inicio del encuentro cuando el Liverpool le concedió otra posibilidad de lanzar una falta sobre el marco de Reina que decidió, por una de esas cosas extrañas que tiene la vida, irse al lado contrario de donde el galés le lanzó el balón, que se coló plácidamente en el marco visitante. La primera impresión daba a entender que el balón había dado en la barrera, desviándose y engañando al cancerbero, pero nada más lejos de la realidad. La peculiar manera de golpear el balón del galés o el espíritu del Jabulani sudafricano, quién sabe, le jugaron una mala pasada al madrileño. 2-0.
 
El asedio del Tottenham duró unos 25 minutos, presionando, robando balones muy cerca del área rival y acabando con tiro a puerta casi todas las jugadas. Pareció despertar un poco el Liverpool y en el minuto 26 Suárez, todo potencia y a trompicones, llegó a la frontal del área, disparó pero detuvo Lloris. En el 32, subida por banda de Johnson, que centró y remató José Enrique a la media vuelta. Suárez nuevamente tuvo otra ocasión de reducir distancias. Tras combinar con Gerrard, se encontró con el balón rechazado después de que Dembélé y Lloris se lo arrebataran al capitán. El uruguayo disparó a puerta y Walker rechazó bajo palos la más clara oportunidad Red de la primera parte.
 
El Tottenham se dio cuenta de que el partido se le podía complicar en las postrimerías de la primera parte y decidió enfriarlo, tocando y tocando de un lado a otro el esférico hasta que el colegiado decidiera que ya era hora de tomarse un descansito.
 
La segunda parte comenzó con un Liverpool agresivo ante la convicción de que ya no tenía nada que perder. Rodgers dejó a los dos centrales con Allen o Gerrard por delante defendiendo a Reina y envió al resto del equipo a asediar sin piedad a los londinenses. Bien por ello o por relajación del Tottenham, el Liverpool empezó a llevar el mando del partido aunque sin claras oportunidades. Jonjo Shelvey entró en el 62 por Henderson para conferir más llegada al centro del campo Red, a lo que Villas-Boas respondió dando entrada a Sigurdsson por un más que discreto Dempsey. El Liverpool empujaba y el Tottenham empezaba a poner en riesgo un partido que había manejado cómodamente.
 
Corría el minuto 70 cuando Jonhson protagonizó una fantástica subida por banda derecha, centró al corazón del área y José Enrique, prodigio físico, ejemplo de entrega y sacrificio, buen lateral pero más que discreto extremo, remató y Lloris cedió córner. Shelvey realizó el saque, que prolongó Agger al segundo palo y remató a bocajarro Gerrard. El balón se colaba en la puerta de los locales pero milagrosamente Lennon salvó bajo palos. Sin embargo, el balón rebotó en la cara de Bale, protagonista ya definitivo del encuentro, convirtiéndose en el 2-1. El Liverpool cogía oxígeno y al Tottenham se le empezaba a pasar por la cabeza que el rey del empate esta temporada estaba cerca de aumentar su estadística en dicha suerte a su costa.
 
El Liverpool seguía apretando y Suárez, tras pase en largo de un José Enrique ya en su posición natural de lateral, puso el corazón en un puño a la afición local solicitando un penalti, más que posible, tras entrada de Walker ya con el partido casi agonizando.
 
No hubo tiempo para más: el Tottenham empezó avasallando y acabó pidiendo la hora ante un Liverpool que, cuando se dio cuenta de que había empezado el partido, ya perdía 2-0. Malos tiempos corren en Merseyside, aunque saber que nunca caminarán solos seguro que les da cierta tranquilidad a los muchachos de Rodgers. ¿Hasta cuando?
 

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Toño Suárez