David Gilabert

Bobby Moore, siempre en el recuerdo

 
Hoy hace exactamente 72 años, el 12 de abril de 1941, nacía Bobby Moore.
 
Hace veinte años por estas fechas, un sábado 6 de marzo concretamente, Dominique, una caribeña que trabajaba en una peluquería de Green street salió a fumar un pitillo y se sorprendió al oír un silencio sepulcral justo a las 15.00h.
 
– ¿Cómo es que hay este silencio si juega el West Ham?- preguntó a su compañera.
– Si… es extraño…
 
Dominique y su compañera ignoraban que Boleyn Ground estaba guardando el minuto de silencio más sentido de su historia.
 
Sir Bobby Moore había fallecido unos días antes. Sir Bobby Moore no era alguien cualquiera. No sólo es que no haya habido nadie más mítico que él en la historia del West Ham United, sino que nunca más lo habrá, igual que el fútbol nunca más será lo que fue en los sesenta, setenta, o incluso ochenta.
 
Ahora que recientemente se han conmemorado los veinte años del triste fallecimiento de Moore, nunca está de más recordar su figura.
 
Robert Frederick Chelsea «Bobby» Moore, nació en Barking, casualmente entre la zona de Upton Park, donde juega el West ham desde hace más de cien años, y Stratford, donde jugará el West ham a partir de 2016.
 
Moore pasó su infancia en el este de Londres, acudiendo a escuelas de Westbury y Leyton, donde empezó a dar patadas al balón. Posteriormente ingresó en las categorías inferiores del West Ham hasta el día que debutó con el primer equipo, con 17 años y el número 6 a la espalda, frente al Manchester United. Nadie podía imaginar aquel lejano día de septiembre que viendo a aquel chico rubio que parecía que a pesar de su talla era un defensa débil y falto de potencia, estaba asistiendo al nacimiento de un mito. Realmente Moore no era un portento físico, a pesar de sus 183 centímetros, pero tenía una gran agilidad en defensa, una excepcional visión de juego y una privilegiada lectura del partido, lo que hacían de su anticipación y su nobleza uno de sus puntos fuertes.
 
A partir de ese día disputó más de 500 partidos con el West Ham United, logrando una FA Cup y una Recopa de Europa.
 
Tras abandonar la capitanía del West Ham, 16 años después, hizo sus últimos pinitos como futbolista en el Fulham y probó suerte en la liga estadounidense, que en aquellos años intentó hacer un acercamiento al «soccer» contratando a las viejas glorias que por aquel entonces estaban a un paso de colgar las botas.
 
Pero Moore no solo es un icono del West ham, es el icono de todo un país, pues hasta el momento ha sido el único capitán inglés que ha levantado una Copa del Mundo (el Mundial de 1966 que Inglaterra se adjudicó en su casa), hazaña que le valió tener una estatua en Wembley (además de la que tiene en Upton park), ser el personaje del año de la BBC y al año siguiente ser nombrado miembro de la Orden del Imperio Británico, entre otras muchas distinciones.
 
Moore, con más de cien presencias en la selección, pasó a ser un icono de Inglaterra.
 
Además, Bobby Moore también tenía una nobleza y personalidad que le hicieron especial, siendo de los primeros futbolistas en los que las marcas comerciales empezaron a fijarse para anunciar sus productos.
 
El legado de Moore es muy amplio y variado. Para la historia quedará su participación en el film de culto “Evasión o Victoria”, junto a estrellas de la época como Pelé o Ardiles. O su grada dedicada a él en Upton park, la Booby Moore Stand. O la Bobby Moore Foundation, que tanto hace por la lucha contra el cáncer.
 
Un cáncer de colón fue lo que se lo llevó antes de lo esperado. Una muerte que hizo llorar a todo el país futbolístico.
 
Aunque Dominique no sabía quién era ese Booby Moore a quien se le guardaba tan sepulcral silencio, desde ese día supo que fue el hombre que un día hizo soñar al West Ham con ser un grande de Inglaterra. Aunque, como siempre recuerda el himno de los Hammers, ”they fly so high, nearly reach the sky, then like my dreams , they fade and die”…

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David Gilabert