Ilie Oleart

BT Sport revoluciona el fútbol inglés y europeo

Este sábado conocimos la noticia de que BT ha cerrado un contrato con la UEFA para retransmitir en exclusiva en Reino Unido los partidos de Champions League y Europa League a partir de 2015. Un golpe de efecto que supondrá un coste a la compañía de 897 millones de libras por tres temporadas.

 
En Inglaterra, suele decirse con un deje de sorna que el fútbol nació en 1992, cuando se disputó la primera edición de la Premier League bajo los auspicios de Sky Sports, que creció de la mano de la nueva competición hasta convertirse en el gigante audiovisual que es hoy en día.
 
Hasta ahora. A partir de esta temporada y durante las tres próximas, Sky compartirá los derechos de la Premier League con BT, una pugna que ha permitido a la liga cerrar el contrato más suculento de su historia, superando los 3.000 millones de libras por tres temporadas. La entrada de BT en la liga inglesa ya representó un golpe de efecto pero la retransmisión en exclusiva del fútbol europeo supone un golpe durísimo para Sky y, por supuesto, por ITV, que compartía los derechos hasta ahora.
 

El fútbol nació en 1992 con la Premier League y Sky Sports, suele decirse

La irrupción de BT amenaza con cambiar el panorama de los últimos 20 años

La irrupción de BT Sport tiene múltiples consecuencias para el fútbol inglés. Para empezar, los clubes ingleses que compitan en Europa recibirán prácticamente el doble a partir de 2015, lo que puede provocar que se amplíen las diferencias entre los grandes clubes y los modestos. La UEFA calcula los ingresos de cada club en función de una complicada fórmula que tiene en cuenta los ingresos por derechos de televisión a nivel nacional, así que a partir de 2015 los cuatro equipos ingleses que compitan en la Champions League se repartirán un mínimo de 180 millones de euros. El Chelsa recibió 60 por ganar la competición en 2012.
 
Pero la lucha entre BT Sport y Sky también son buenas noticias para el resto de clubes ingleses. El contrato actual de la liga, que acaba de comenzar, concluye en 2016. Sky Sports no puede permitirse perder los derechos de la Premier League una vez perdidos los de las competiciones europeas. Lo cual significa que deberá aumentar considerablemente la cuantía del contrato actual. Excelentes noticias para los clubes, máxime teniendo en cuenta que desde esta temporada la Premier League ya aplica controles del gasto para evitar que la lluvia de millones procedente de los derechos de televisión se escape a través de la inflación de los sueldos.
 

BT Sport tiene músculo financiero para enfrentarse (y derrocar) a Sky

Ya conocemos a los ganadores. Ahora falta por conocer a los perdedores

BT Sport ha llegado para quedarse y está dispuesta a revolucionar el fútbol. Por los derechos europeos recién adjudicados, ITV ofreció 220 millones de libras (por un paquete por el que desembolsó 155 en 2012). Sky ofertó más de 500 pero los casi 900 de BT acabaron por eliminar a la competencia. Además del compromiso de BT de dar más cobertura a la Europa League, que a partir de 2015 proporcionará a su vencedor un puesto en la Champions League.
 
Una cosa diferencia a BT de todas las compañías que en el pasado han intentado destronar a Sky: su músculo financiero. Los ingresos anuales de Sky de 7.200 millones de libras son una minucia en comparación con los 18.300 de BT. La guerra se recrudecerá en los próximos años y Sky no parece preparada para enfrentarse a un enemigo de esa entidad.
 
El mercado televisivo en Reino Unido y en el mundo está cambiando rápida y profundamente. Al Jazeera desea hacerse con los derechos de la Premier League en Oriente Medio. Compañías como Amazon, Apple y Google están cada vez más interesadas en el fútbol como una plataforma para la siguiente generación de redes sociales. La implantación de la fibra óptica ofrece hoy la posibilidad de ver varios partidos en alta definición al mismo tiempo. Como en cualquier etapa de transformación, habrá ganadores y perdedores. Sabemos quiénes serán los primeros, principalmente los grandes clubes. Ahora nos falta por conocer a los segundos.
 

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Ilie Oleart