Carles Maronda

Cahill, héroe y villano en el empate entre Everton y Blackburn (1-1)

Sin Samba ni Yakubu, dos de sus mejores jugadores, el Blackburn consiguió rescatar un empate en Goodison Park dejando un grata imagen. El protagonista del partido fue Tim Cahill. El australiano del Everton rompió su sequía de 13 mese sin marcar pero provocó el gol visitante con un mal despeje en el minuto 72.

 

Premier League

Everton 1
Blackburn Rovers 1
Ficha técnica
1 – Everton: Tim Howard, Shane Duffy, Leighton Baines, Johnny Heitinga, Marouane Fellaini, Tim Cahill, Philip Neville, Darron Gibson (Denis Stracqualursi, 88), Landon Donovan, Louis Saha (Royston Drenthe, 55), Victor Anichebe (Apostolos Vellios, 80)
1 – Blackburn Rovers: Paul Robinson, Martin Olsson, Gaël Givet, Scott Dann, Morten Gamst Pedersen, Radosav Petrovic, Jason Lowe, David Hoilett, Steven N’Zonzi, David Dunn (Mauro Formica, 60), David Goodwillie (Anthony Modeste, 76)
Goles: 1-0, m.24: Cahill. 1-1, m.72: Goodwillie
Se podría pensar que el Blackburn sin Yakubu, su referencia goleadora esta campaña, durante la cual le ha salvado en más de un encuentro, sería un juguete en manos del Everton. Pero nada más lejos de la realidad. Esta tarde, el equipo de Steve Kean fue el mejor en Goodison Park y el empate se quedó corto para los méritos mostrados por unos y otros.
 
El entrenador escocés está resucitando a un equipo que se encuentra en una profunda crisis institucional y, aunque a día de hoy, aún se encuentra en puestos de descenso, si sigue en esta línea ascendente de juego, no tardará en salir de ellos.
 
Cahill, trece meses y un día después de su ultimo tanto ante el Manchester City, volvió a saborear el dulce sabor del gol, tras una jugada enrevesada en el área, donde el Blackburn pidió mano de Fellaini. El delantero australiano cazó el esférico y lo mandó al fondo de la red. Su cara de desahogo y sus múltiples patadas de rabia al banderín de córner en la celebración demostraron las ganas que tenía el jugador del Everton de volver a marcar.
 
Los Rovers no se vinieron abajo tras el gol e incluso pudieron empatar en el minuto 37 cuando Dunn estrelló un disparo en la madera.
 
En la segunda mitad, los de Kean se hicieron con el control del esférico pero un ataque poco poblado sin Yakubu no conseguía materializar la posesión en ocasiones. Solo los disparos de larga distancia de Radosav Petrovic conseguían inquietar la portería de Howard.
 
Parecía que la fortuna le estaba dando la espalda al Blackburn y que, pese a la buena imagen mostrada, se iría de Goodison Park sin ningún punto. Pero en el minuto 72, la suerte sonrió a los Rovers.
 
El canadiense Hoilett, tan incisivo como siempre, era quien más estragos estaba causando a la zaga local y en un jugada recibió un dura entrada Darron. Pedersen botó el tiro libre, que Cahill intentó despejar con tan mala suerte que el esférico golpeó en Goodwillie y entró en la meta de Howard. Lo que la fortuna había dado al delantero australiano en el primer gol se lo quitó en esta ocasión.
 
Con el empate, el Blackburn se dio por satisfecho y pese a que el Everton intentó a la desesperada recuperar la ventaja mediante disparos lejanos y colgando balones en busca de Vellios y Stracqualursi, el marcador ya no se movió en los dieciocho minutos restantes.
 

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