Alvaro Oleart

¿Conformarse? Nunca

 
Los hombres vivimos en función de nuestras posibilidades. Consideramos que la vida es mejor o peor según cómo hayamos aprovechado nuestras habilidades, algo que también sucede en el mundo del fútbol.
 
Javier Pastore, un prometedor media punta argentino, fichó por el París Saint-Germain hace tan solo diez días. Con sus 22 años cobrará una millonada, vivirá en una ciudad tan mítica como París y jugará a fútbol una vez a la semana en un estadio repleto de gente adorándole. No parece una mala vida, y, sin embargo, para mí, es la peor imaginable. Y es que Pastore ha recibido ofertas de varios clubes importantes aspirantes a la Champions League, pero ha preferido cobrar más dinero en lugar de pelear con los mejores equipos de Europa por la máxima competición europea.
 
Por contra, no puedo evitar sentir simpatía por gente como Mourinho, Cristiano Ronaldo, Alex Ferguson o Joey Barton. No comparto las quejas arbitrales de Mourinho y Alex Ferguson, las excentricidades de Barton o los horribles peinados de Ronaldo, pero sí estoy a favor de sus constantes muestras de ambición. 
 
Mourinho habla cinco idiomas fluidamente, ha triunfado con cuantos equipos ha entrenado, ningún exjugador suyo ha hablado mal de él, y, lo más importante, quiere más. Ferguson tiene 69 años, ha ganado, resumiendo, 12 Premiers y 2 Champions League, algo al alcance de muy pocos, y, sin embargo, no descansará hasta batir al FC Barcelona.
 
Joey Barton, un jugador destinado a acabar entre rejas debido a sus múltiples agresiones, gana una millonada y es titular en un equipo de la Premier League, pero quiere más, tal y como lo demuestran sus comentarios en twitter y la agresividad aplicada en el terreno de juego. Por último, Ronaldo es uno de los mejores jugadores del mundo, cobra 10 millones de euros al año, tiene una novia espectacular y es uno de los hombres más rápidos del planeta, pero, no  contento con ello, siempre quiere seguir en el campo y marcar un gol más.
 
Es cierto que el hecho de querer siempre más te lleva a una constante insatisfacción, pero, personalmente, lo único que me pido a mí mismo es no conformarme nunca con nada, querer siempre más. Difícilmente alguien puede ser feliz sabiendo que vive VOLUNTARIAMENTE, como Pastore, por debajo de sus posibilidades. 

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Alvaro Oleart