David Campillo

Copa de la Liga: exigencia de ganar siempre

El Manchester City llega a las puertas de Wembley siendo el único que todavía sigue vivo en las cuatro competiciones que disputa. Para Manuel Pellegrini todos los títulos son importantes.

 
Pese a que la temporada no ha empezado todo lo bien que se podría esperar, el equipo de Manchester sigue compitiendo por todos los títulos a los que aspiraba cuando arrancó el curso. Tantos frentes abiertos están pasando factura a un equipo donde hay pocas rotaciones en el once inicial y las lesiones se cuentan por docenas. Sin embargo, tan sólo tres partidos separan a los Citizens de la gloria copera.
 
Se respiran tiempos de cambio en la banqueta del cuadro Sky Blue y Manuel Pellegrini lo sabe. La sombra de Pep Guardiola le persigue desde hace semanas y el propio ingeniero reconoció públicamente que el catalán sería un gran entrenador para el club. Todo parece indicar que el entrenador chileno quiere
marcharse dejando huella ampliando las vitrinas del club. Quizás esa sea una razón de peso para comprobar que el equipo se ha tomado en serio esta competición.
 
De los cuatro equipos presentes en las semifinales, el Manchester City ha marcado 13 goles en tres partidos, mostrando su gran efectividad en ataque, marcado un mínimo de cuatro goles por partido. Con el belga Kevin de Bruyne destacado cómo máximo goleador del equipo y de la competición, en ausencia del goleador habitual del equipo, Sergio Agüero. El arranque del exjugador del Wolfsburgo ha sido espectacular: ha participado en 13 de los goles de su equipo en la presente Premier League (5 goles y 8 asistencias en 16 partidos).
 
Los Citizens visitarán al Everton con un registro claramente favorable, con tan sólo una derrota en los últimos seis encuentros. Pero los pobres registros del equipo fuera de casa esta temporada pesan demasiado como para tomar este partido con el optimismo deseado. Aunque todo apunta que la eliminatoria a doble partido beneficia al Manchester City, que recuperará a Vincent Kompany para la vuelta, su piedra angular en defensa.
 
Como ya viene siendo habitual, el equipo sufre mucho atrás cuándo el jugador belga se ausenta, y de momento Eliaquim Mangala y Nicolás Otamendi no han conseguido encontrar la exitosa conexión que mantenían cuando ambos jugaban en Portugal. Gran parte de las esperanzas coperas del City residen en la pareja de centrales, que tendrán que controlar a Romeru Lukaku, probablemente el delantero más en forma del momento en la Premier League, como atestiguan sus nueve goles en sus últimas nueve actuaciones en todas las competiciones.
 
En la zona ofensiva, Sergio Agüero va cogiendo forma después de la lesión que le tuvo prácticamente un mes fuera de los terrenos de juego. Raheem Sterling, sin embargo, sigue sin llegar al nivel de juego que alcanzó en el Liverpool y que le convirtió en el jugador inglés más caro de la historia.
 
Mientras que para los demás semifinalistas alzarse con el trofeo sería una bendición, un triunfo que justificaría toda la temporada, para el Manchester City ganar esta copa es prácticamente una obligación. Las expectativas son muy altas y los aficionados Sky Blues se han acostumbrado a visitar Wembley en las últimas temporadas.
 
Este enfrentamiento reunirá a dos aficiones que hasta hace no mucho compartían ese sentimiento de estar totalmente eclipsados por un equipo vestido de rojo de su misma ciudad. Dos títulos de liga después, podemos asegurar que el Manchester City se ha liberado definitivamente de la sombra del gigante de Old Trafford.
 

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