Juan Antonio Parejo

El Arsenal gana por la vía rápida (0-1)

Un gol de Theo Walcott a los veinte segundos da la victoria al Arsenal. El Queens Park Rangers, ya descendido, pudo empatar al final. Octavo partido consecutivo sin conocer la derrota para los gunners y mantiene la tercera plaza, con un partido más.

 

Premier League

QPR 0
Arsenal 1
Ficha técnica
0 – QPR: Green; Ben Haim, Onuoha, Hill, Traoré; M’Bia (Derry, 46), Jenas, Park (Taarabt, 76), Townsend; Remy, Zamora.
1 – Arsenal: Szczesny; Sagna, Koscielny, Mertesacker, Monreal; Arteta, Ramsey, Rosicky (Vermaelen, 90+1), Cazorla (Wilshere, 88); Podolski (Chamberlain, 84), Walcott.
Goles: 0-1, m.1: Walcott.
El Arsenal aguanta la carrera tras una victoria sellada en la cancha del Queens Park Rangers cuando el respetable aún se estaba sentando. Sin Giroud, sancionado, y con Wilshere en el banco, Wenger plantó su once más repetido últimamente, dejando el carril izquierdo a Monreal y desplazando a Cazorla hacia el centro. Enfrente, Redknapp dejaba al irregular Taarabt y a Granero como suplentes, alineando a dos puntas, Remy y Zamora.
 
Probablemente en el norte de Londres pensaron que su viaje a Loftus Road no sería demasiado difícil. Se equivocaron de pleno. Fue aún más fácil. Veinte segundos tardó Walcott en perforar la meta de Robert Green. Un caracoleo por los tres cuartos sirvió para que Arteta habilitase al veloz extremo inglés e inscribiese el primer tanto en el marcador. El gol más precoz en lo que va de Premier. Veinte segundos bastante entretenidos. El resto de primer acto fue bastante más aburrido.
 
Y es que con muy poco el Arsenal le robaba el balón al QPR. Con que Ramsey o Rosicky se arrimasen a tapar la salida de Jenas, los locales perdían el esférico irremediablemente. Eso, o enviaban un balón largo sin sentido en busca de Zamora, que ya es mucha busca. Así que el Arsenal se conformó con agitar el árbol de vez en cuando, para que las manzanas cayesen pronto. Parecía que solo la paciencia les separaba del segundo tanto, cuando los dedos de Green y su palo izquierdo evitaron el dos a cero. Pese a estar ya descendidos, la falta de actitud de algunos jugadores locales resultaba lacerante. Con ver trotar a M´bia en un repliegue o a Bobby Zamora engancharse en un fuera de juego por metros el espectador podía hacerse una idea de la intensidad del equipo. Que era igual o inferior a cero. Ni fútbol ni agresividad. La nada más absoluta.
 
Ocurrió que el partido discurría con tal placidez para los de Wenger que terminaron por tumbarse a dormir una pequeña siesta. Y el QPR, que andará falto de motivación y espíritu pero no de talento, se acercó con cierto peligro al marco de Szczesny. Dos disparos de Park, especialmente peligroso el segundo, a la media hora, inquietaron a Wenger, quien se temió lo peor. Con una falta botada por Townsend y que no anduvo lejos del poste derecho de Szczesny se cerró el primer tiempo.
 
El segundo dio comienzo y nada varió, con un Arsenal alambicado, trotón y adormecido, saliendo a la contra con la velocidad de un cortacésped. Por el costado derecho, el desborde de Townsend ponía en más de un aprieto a Monreal. El peligro que creaba el extremo de los Rangers debió poner sobre aviso a los gunners, que empezaron a encontrar a Cazorla y engranaron una marcha más. La segunda, básicamente. Por detrás del asturiano y de Rosicky, Mikel Arteta, firme y generoso al corte y la iniciación. Y entremedias, Aaron Ramsey, perdido como siempre. Sea como fuere, Robert Green volvió a tener trabajo, en sendos disparos de Koscielny y de Walcott, tras un espléndido reverso en la esquina siniestra del área. Sin embargo y tal y como acostumbran, los gunners no cerraron el partido y finalmente fue Szczesny el que tuvo que emplearse a fondo en un gran disparo de Loïc Remy no lejos del final, que llevaba marchamo de gol. El espectacular vuelo de palo a palo del polaco, candidato a parada del año. Tras la intervención de su guardameta, a Wenger le debieron entrar escalofríos y optó por dar entrada incluso a Vermaelen, en previsión de un posible asedio local. Pero pensar tal cosa quizá sea demasiado para un equipo sin ningún tipo de convicción ni plan futbolístico, relegado a la Championship con todo merecimiento.
 
Aún así, con algún que otro apuro acogió el Arsenal el descuento de tres minutos. Nueva victoria para un Arsenal que no conoce la derrota desde el mes de marzo en White Hart Lane y que aguarda expectante el duelo entre Tottenham y Chelsea del próximo 8 de mayo, de donde penden gran parte de sus aspiraciones para la Champions League. Del desahuciado cuadro de Redknapp, poco queda que reseñar o destacar, salvo la falta de actitud de alguno de sus futbolistas, expuesta en no pocas ocasiones. Mucho trabajo va a haber este verano en las oficinas de Loftus Road.
 

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Juan Antonio Parejo