Ilie Oleart

El Arsenal hace terapia en Múnich (0-2)

El Arsenal logró la segunda victoria de un equipo inglés en suelo alemán, la primera en los últimos treinta años. Sin embargo, el resultado cosechado en la ida permitió al Bayern Múnich avanzar a cuartos de final. Arsène Wenger y su equipo salen reforzados del Allianz Arena tras las duras críticas recibidas.

 

Champions League

Bayern Múnich 0
Arsenal 2
Ficha técnica
0 – Bayern Múnich: Manuel Neuer, Philipp Lahm, Daniel van Buyten, Dante, David Alaba, Arjen Robben, Luiz Gustavo, Toni Kroos (Anatoliy Tymoshchuk, 81), Javi Martínez, Thomas Müller, Mario Mandzukic (Mario Gomez, 73).
2 – Arsenal: Lukasz Fabianski, Kieran Gibbs, Carl Jenkinson, Per Mertesacker, Laurent Koscielny, Mikel Arteta, Theo Walcott (Alex Oxlade-Chamberlain, 72), Tomas Rosicky, Santiago Cazorla, Aaron Ramsey (Gervinho, 72), Olivier Giroud.
Goles: 0-1, m.3: Giroud. 0-2, m.85: Koscielny.
Hace un año, casi día por día, el Arsenal lograba derrotar al Milán por 3-0 en el Emirates pero se quedaba a un gol de completar la remontada tras un calamitoso partido de ida. La sensación de déjà vu en el Allianz Arena fue inevitable. El Arsenal logró una histórica victoria por 0-2 en Alemania pero pagó el desastroso partido de ida y acabó eliminado por el valor doble de los goles en campo contrario.
 
Pocas veces una eliminación tuvo tal sabor a victoria. El Arsenal fue capaz de despertar los demonios del pasado en el Allianz Arena, donde hace menos de un año, el Chelsea derrotó contra pronóstico a los anfitriones y arruinó la fiesta local. Si el Arsenal hubiera logrado un gol más, la hazaña habría estado al nivel de la pasada final de la Champions League on incluso de la remontada del Manchester United en el Camp Nou en 1999.
 
El Arsenal infligió al Bayern su primera derrota dentro del tiempo reglamentario desde el pasado mes de octubre y las buenas noticias se acumularon para los Gunners. Desde luego, su espíritu de lucha fue encomiable, pero también lo fue la precisión en el pase y la solidez de su defensa. De repente, el cuarto lugar en la Premier League se antoja menos complicado.
 
Wenger dio descanso al capitán Thomas Vermaelen y a tenor de las palabras de Wenger, el belga no reaccionó bien. A pesar de todo, el alsaciano no realizó tanto cambios como se esperaba y alineó a Theo Walcott y Cazorla en los costados.
 
El comienzo del Arsenal fue de ensueño. Una combinación entre Aaron Ramsey, Cazorla y Tomas Rosicky acabó a pies de Walcott. El centro raso del inglés fue enviado al centro de las mallas por Giroud desde cerca. El éxtasis invadió a los 3.400 aficionados del Arsenal que acompañaron al equipo.
 
El Arsenal se mostró sólido atrás. Tanto que Lukasz Fabianski, que disputaba su primer partido en más de un año, no tuvo que emplearse a fondo en toda la primera parte. Los Gunners presionaron enérgicamente y se mostraron incisivos cuando recuperaron la posesión. Walcott fue una amenaza constante y Giroud estuvo cerca de convertir alguna otra de sus incursiones.
 
Ante el repliegue del Arsenal, el Bayern tuvo que recurrir a los disparos lejanos. Fabianski tuvo poco trabajo pero el balón estuvo buena parte del encuentro en terreno inglés. Aunque la sensación de que el Arsenal podía marcar de nuevo al contragolpe planeaba por el Allianz Arena.
 
Luiz Gustavo disparó fuera por poco y Arjen Robben también cabalgó solo hacia la portería del Arsenal tras un genial tacón de Thomas Müller pero Fabianski evitó el gol. Más adelante, el portero polaco evitaría también un tanto de Müller. El gol del Bayern parecía inminente pero fue el Arsenal quien puso el miedo en el cuerpo a los alemanes.
 
Gervinho, salido en la segunda parte, casi marca tras encarar a Neuer tras un pase de Cazorla, mientras Giroud no fue capaz de alcanzar un pase del español. Y entonces llegó el gol. Koscielny se elevó para rematar de cabeza un saque de esquina lanzado por Cazorla. El francés envió el balón con potencia pegado al palo. El pánico alemán quedó patente con la tangana que se montó dentro de la portería después de que Neuer se negara a entregar el balón tras el gol.
 
Pero una vez más, el Arsenal murió en la orilla. Tras un esfuerzo épico, el Arsenal abandonó el césped sin recompensa. Una sensación que resulta cada vez más familiar.
 

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Ilie Oleart