Juan Antonio Parejo

El Brighton propone, Walcott dispone (2-3)

Victoria sufrida de un Arsenal que encontró el pase para la quinta ronda de la FA Cup casi en el tiempo de descuento. Un gran Brighton llegó a empatar por dos veces. Olivier Giroud, clave con dos goles.

 

FA Cup

Brighton 2
Arsenal 3
Ficha técnica
2 – Brighton: Ankergren; Bridge, Greer (Dicker, 37), El-Abd, Calderón; Hammond, Bridcutt, David López; Buckley (Lua Lua, 46), Ulloa (Mackail-Smith, 73), Barnes.
3 – Arsenal: Szczesny; André Santos (Gibbs, 78), Mertesacker, Koscielny, Jenkinson; Ramsey, Diaby, Rosicky (Wilshere, 68); Podolski, Giroud, Chamberlain (Walcott, 68).
Goles: 0-1, m.15: Giroud. 1-1, m.33: Barnes. 1-2, m.55: Giroud. 2-2, m.60: Ulloa. 2-3, m.84: Walcott.
La FA Cup puede convertirse en la tabla de salvación este año para el Arsenal, abocado a otros dos frentes contra sendos enemigos poderosos. Esta tarde solventó una difícil papeleta al sur de Inglaterra frente a un muy buen Brighton, donde debutaba Leo Ulloa en la punta de ataque. Con una alineación típicamente copera, Wenger sentó a sus laterales, a su centro del campo titular y a Walcott, dando oportunidad a jugadores como Diaby, Rosicky o André Santos, terriblemente desafortunado. Cerca estuvo Àrsene de lamentarlo.
 
Coincidieron sobre el césped dos equipos de planteamientos similares: buen y raseado trato de balón y juego de asociación. El partido comenzó tranquilo, con pocos sustos, pero la marea local comenzó a subir, timoneada por Bridcutt, asistida por David López y con la referencia de Leo Ulloa. Como los mods en Quadrophenia, las gaviotas se acercaban a Szczesny, pero en lugar de canciones de The Who, vespas y adoquines, lo hicieron con el esférico. En una de ellas, cerca del cuarto de hora, Barnes a punto estuvo de inaugurar el marcador.
 
Con entusiasmo juvenil, los de Poyet se olvidaron de cerrar y la contra conducida por Rosicky acabó en los pies de Giroud en la frontal del área, quien reventó la escuadra de Ankergren. Al instante la grada se puso a entonar el famoso coro de Hey Jude, pero aunque no fuera verano, el tocadiscos empezó a pinchar Sunny Afternoon de los Kinks para el Arsenal. Pintaba plácida la tarde para los gunners, que serenaron el encuentro y se enseñorearon del cuero y del duelo.
 
Sin embargo el Brighton adivinó una vía de agua en la zaga londinense, que no era otra que la completa ineficacia defensiva de André Santos, poco auxiliado además por Podolski. Buscando continuamente desdobles con Calderón, Buckley y David López, los locales empezaron a inquietar a Szczesny. Un centro del ex del Athletic de Bilbao se lo comió entero el guardameta polaco y Barnes se anticipó. Uno a uno y todo empezaba de nuevo.
 
El partido, que pedía a gritos a Cazorla, volvió por donde vino, por cauces tranquilos y serenos, con un Brighton que no solo demostró saber manejarse con la posesión, sino también a través de rápidas contras continuos cambios de orientación en busca de sus extremos, ahora hacia Lua Lua. Los visitantes solo inquietaron a Ankergren en un libre directo de Podolski que reventó el larguero. Al Arsenal le costaba encontrar el hilo, con un Rosicky tan entusiasta como errático y un Diaby que llegaba tarde a todos los duelos. Pero cerca del cuarto de hora del segundo acto, filtró un pase estupendo que Giroud bajó y envió a la red con su zurda. De nuevo, se volvió a adelantar el Arsenal cuando menos méritos estaba haciendo. La alegría sin embargo, le duró poco. Lo que tuvieron enfrente los gunners era un señor equipo que jamás le perdió la cara al encuentro. Ni cinco minutos pasaron para que David López volviese a poner un balón en el área con marchamo de muerte. Leo Ulloa se madrugó a Mertesacker y de cabeza igualaba a dos.
 
Consciente del peligro, Wenger tocó a zafarrancho de combate e inmediatamente llamó a Walcott y Wilshere. Con espacios merced al desgaste acumulado en las piernas de los sureños, Wilshere entró en calor muy pronto y el Arsenal se acercaba. Olivier Giroud dio dos avisos pero la sentencia a muerte del Brighton la firmaría ya cerca del final Theo Walcott a la salida de un córner. O más bien se encargó de ello Ankergren, cuyo flojo y centrado despeje fue un caramelo para el delantero inglés, quien pudo hacer más sangre ya en el descuento. Aún así, los londinenses no pudieron relajarse ni en la prolongación, llegándose a reclamar un penalti en su área sobre Mackail-Smith.
 
Se acabaron los noventa minutos y el Arsenal respiró tranquilo, tras haber sufrido más de lo que estaba escrito en el guión y espera ya rival. Tal y como vienen los vientos por Higbury-Islington, la FA Cup puede convertirse en el primer cuento de hadas en años para el Arsenal. Para los de Poyet, queda el consuelo de haber tenido contra las cuerdas a todo un equipo de Champions League y haber merecido un botín mayor jugando a lo que saben. Y muy bien, por cierto.
 

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Juan Antonio Parejo