Jean Claudel

El Chelsea conquista su primera Champions (1-1)

El Chelsea ha llevaba una década persiguiendo el trofeo más preciado, la Champions League. Fracasó Mourinho. Y Ancelotti. Y todos los que pasaron por Stamford Bridge entre ellos. Al final, un técnico provisional al frente de un grupo de jugadores en el ocaso de su carrera logró la hazaña. El Chelsea conquistó en Múnich su primera Champions League.

 

Champions League

Bayern Múnich 1
Chelsea 1
Ficha técnica
1 – Bayern Múnich: Manuel Neuer, Diego Contento, Philipp Lahm, Jerome Boateng, Arjen Robben, Franck Ribéry (Ivica Olic, 97), Bastian Schweinsteiger, Thomas Müller (Daniel van Buyten, 87), Anatoliy Tymoshchuk, Toni Kroos, Mario Gómez.
1 – Chelsea: Petr Cech, David Luiz, Ashley Cole, Gary Cahill, José Bosingwa, Ryan Bertrand (Florent Malouda, 73), John Obi Mikel, Frank Lampard, Juan Mata, Didier Drogba, Salomon Kalou (Fernando Torres, 84).
Goles: 1-0, m.83: Müller. 1-1, m.88: Drogba. El Chelsea ganó en los penaltis por 4-3.
El Chelsea vivió en el Allianz Arena el momento más importante de su historia. Los «blues» han ganado muchos títulos desde que Roman Abramovich compró el club. Pero ninguno como este.
 
El club de Stamford Bridge está abonada a los penaltis en las finales de Copa de Europa. Esta fue su segunda final y acabó decidiéndose como la primera, en la tanda de penaltis. El Bayern de Múnich llegó a dominar por 3-1 tras el error de Juan Mata. Pero esta Champions League estaba predestinada a acabar en manos del Chelsea. Petr Cech dio esperanzas a los suyos deteniendo el penalti de Ivica Olic y Bastian Schweinsteiger estrelló su lanzamiento en el poste. David Luiz, Frank Lampard y Ashley Cole habían batido a Neuer y, de repente, Didier Drogba se encontró con la oportunidad de ganar la Copa de Europa con el que posiblemente será su último disparo, su último toque para el club. El marfileño había emparejado el partido en el minuto 88 después de que Thomas Müller hubiera puesto al Bayern al borde de su quinta Copa de Europa.
 
El trofeo ya lucía cintas rojas y blancas cuando Drogba cabeceó un córner y puso el empate que nos llevó a la prórroga y a los penaltis. Una vez acabada la tanda, los jugadores del Bayern hincaron sus rodillas y Abramovich dio rienda suelta a su alegría en un descoordinado baile. Se puede tener todo el dinero del mundo pero hay cosas que no se pueden comprar. Luego, el dueño del club regaló un emotivo abrazo a Roberto Di Matteo que permite sospechar que seguirá al frente del club.
 
Quizás no sea el Chelsea arrollador de otras épocas. Ni siquiera es agradable de ver. Pero nadie podrá discutir su determinación, su fe, su solidaridad y su espíritu de equipo en una noche en que Cech también detuvo un penalti de Robben en la primera parte del tiempo extra. El portero checo fue quizás la figura decisiva de la final. Y de las semifinales. Y de esta Copa de Europa.
 
El Bayern solo había perdido dos partidos en Bundesliga este año en casa, con 49 goles a favor y solo seis en contra. Los locales centraron sus ataques por las bandas, con Robben en una y Franck Ribéry en la otra. El francés tuvo que retirarse lesionado tras la falta de Drogba qye propició el penalti que fallaría Robben. Fue un error infantil de Drogba que Cech pudo remediar deteniendo el lanzamiento de Robben, un jugador que suele fallar en los momentos clave.
 
El Chelsea se ciñó al plan de Barcelona. Defensa atrasada, líneas muy juntas y sacrificio. El Chelsea regaló la posesión, dos docenas de córners y todos los disparos lejanos del mundo. Pero la ocasión más clara del Bayern no llegó hasta los 108 minutos en las botas de Olic.
 
El Chelsea era consciente de su inferioridad, con John Terry en la grada, otros tres jugadores suspendidos y dos centrales que regresaban tras un mes de baja. Y sin embargo, David Luiz y Gary Cahill estuvieron fantásticos. Cole demostró una vez más que es uno de los dos mejores laterales izquierdos de la Premier League y detrás de ellos emergió la figura de Cech. Una vez más en esta Champions League.
 
La sorpresa en la alineación fue la aparición del joven lateral izquierdo Ryan Bertrand en la banda izquierda del centro del campo, a menudo haciendo la cobertura de Cole de forma que el Chelsea acumulaba dos laterales para frenar a Robben. En el medio, Lampard renunció a sus instintos ofensivos para aguantar la posición junto a Mikel. Drogba actuó como referencia en ataque.
 
Su resistencia se hundió a los 83 minutos, cuando Müller le ganó la espalda a Cole y marcó de cabeza en el segundo palo. Cualquier otro equipo habría bajado los brazos. No este grupo de guerrilleros en el que se ha convertido el equipo desde que Di Matteo relevó a Villas-Boas. Un córner de Mata fue rematado por el omnipresente Drogba, que cabeceó a la escuadra.
 
Y llegaron los penaltis. Philipp Lahm, Mario Gomez y el portero Neuer marcaron. ¿Quién habría imaginado en ese momento, con 3-1, que John Terry acabaría subiendo las escaleras para alzar el trofeo junto a Lampard?
 

Sobre el autor

Jean Claudel