Ilie Oleart

El Chelsea inflige al City su primera derrota (2-1)

El Chelsea ha devuelto la emoción a una Premier League que parecía un paseo triunfal para el Manchester City. Los «citizens» han caído en Stamford Bridge a pesar de adelantarse a los 2 minutos por mediación de Balotelli. Meireles empató antes del descanso y Lampard decidió de penalti tras la expulsión de Clichy.  

 

Premier League

Chelsea 2
Manchester City 1
Ficha técnica
2 – Chelsea: Petr Cech, Ashley Cole, Branislav Ivanovic, John Terry, José Bosingwa, Raul Meireles (Frank Lampard, 73), Oriol Romeu, Ramires, Didier Drogba, Juan Mata (Florent Malouda, 84), Daniel Sturridge (John Obi Mikel, 88).
1 – Manchester City: Joe Hart, Joleon Lescott (Edin Dzeko, 86), Pablo Zabaleta, Vincent Kompany, Gaël Clichy, David Silva (Nigel de Jong, 75), James Milner, Gareth Barry, Yaya Touré, Mario Balotelli, Sergio Agüero (Kolo Touré, 64).
Goles: 0-1, m.2: Balotelli. 1-1, m.34: Meireles. 2-1, m.82: Lampard (p.).
El Chelsea infligió al City su primera derrota en liga gracias a un penalti transformado por un hombre que parece estar viviendo el ocaso de su carrera. Saliendo desde el banquillo, Frank Lampard certificó la remontada de su equipo ante el Manchester City, que se había adelantado a los dos minutos de juego. Marcó desde el punto de penalti con un disparo duro y centrado a falta de ocho minutos después de que Joleon Lescott hubiera detenido con el brazo un disparo de Daniel Sturridge. El Chelsea recupera sus opciones de luchar por el título a costa de un City que dio un paso atrás a partir de la tarjeta roja de Gaël Clichy al principio de la segunda parte.
 
El partido no pudo comenzar mejor para el City. Bajo la incesante lluvia londinense se abrió paso Sergio Agüero a los dos minutos, deshaciéndose de paso de John Terry, que abandonó su posición para encimarle. El argentino se dio media vuelta y habilitó a Balotelli, que estuvo inteligente para ocupar el pasillo dejado a su espalda por Terry. El italiano agunató la acometida de Branislav Ivanovic y regateó a Petr Cech para poner el 0-1.
 
El gol dejó grogui a los locales, que recurrieron a la «fórmula Valencia», es decir, retrasar las líneas, dejar a Drogba solo en punta, retrasar la posición de Sturridge y Mata en defensa y salir al contragolpe. Pero con un gol en contra, la estrategia perdió toda su validez y el Chelsea tardó 25 minutos en tomar las riendas del encuentro, cuando Drogba chutó por primera vez a puerta tímidamente. Como por cortesía, Hart concedió un córner innecesario.
 
Las cosas pintaban mal para Villas-Boas. Se espera que rejuvenezca el equipo y confeccione un conjunto que pueda luchar por la hegemonía doméstica en el próximo lustro. El propietario Roman Abramovich está dispuesto a concederle tiempo y los 15 millones de euros que pagó al Oporto por el técnico le harían quedar en mal lugar si le echara.
 
El portugués tuvo la fortuna de cara este lunes en los momentos oportunos. En plena dominación del City y con 0-1 en el marcaodor, el árbitro Mark Clattenburg consideró que el contacto entre José Bosingwa y David Silva a los 14 minutos fue insuficiente como para conceder penalti.
 
Poco exigido, el City bajó la intensidad. Y el Chelsea se encomendó a Sturridge, que se ha convertido en la estrella y salvador de este equipo. Poco después de la media hora de juego, John Terry encontró a Sturridge en la derecha y el joven extremo inglés se deshizo de Gaël Clichy con una pasmosa facilidad y centró atrás para que Raul Meireles marcara de volea a placer.
 
Con el 1-1 se llegó a la pausa. Durante los quince minutos de receso, el City pareció atravesar por el túnel del tiempo, a tenor de lo visto en la reanudación, porque el equipo de Manchester pareció un calco de la versión más timorata de la temporada pasada. Los «citizens» dieron un paso atrás, cedieron el control del partido y permitieron que el Chelsea creciera.
 
La presión del Chelsea surtió sus efectos sobre el eslabón más débil de la defensa rival y posiblemente del encuentro. El lateral izquierdo Clichy, del que Wenger se deshizo con una media sonrisa en verano, conocedor como nadie de sus limitaciones, vio la segunda tarjeta amarilla por una falta clara sobre Ramires a los 58 minutos. El pánico cundió en el cerebro de Mancini, que recurrió a sus raíces italianas y sacó del campo a los jugadores con menos actitud defensiva e inyectó músculo en sus filas.
 
Mancini sacó a Agüero e introdujo al defensa central Kolo Touré, que se situó en el lateral derecho, con Zabaleta cambiando de costado. Con el City aposentado sobre su propia área, al Chelsea le costó encontrar la fluidez necesaria para encontrar el camino del gol.
 
La tendencia natural para el Chelsea fue abrir el juego por los costados. Y por el de Sturridge llegó nuevamente la recompensa. El inglés disparó a puerta y Lescott bloqueó claramente su intento con el brazo. Lampard marcó y el Chelsea no sufrió para conservar su victoria, aunque a costa de perder tiempo en la esquina, aún jugando con uno más en casa. Una actitud que empequeñece los méritos del Chelsea.
 
La victoria de los «blues» constituye un recordatorio de que la liga no es cuestión de dos, sino al menos de cuatro. Esos son los equipos que se encuentran en la cima separados por solo siete puntos. Y uno de esos cuatro es el Chelsea.
 

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Ilie Oleart