Ilie Oleart

El Coventry se muda

La compleja situación del Coventry City ha provocado que los propietarios hayan decidido abandonar el Ricoh Arena, su actual estadio, para compartir campo con el Northampton Town. Los aficionados ya han organizado protestas para tener que evitar desplazarse más de 50 kilómetros para poder ver a su equipo en directo.

 
Si la Football League no lo remedia (algo poco probable puesto que sus normas no impiden una mudanza temporal de un club a otra ciudad), el Coventry City jugará sus partidos como local en el campo del Northampton Town la próxima temporada, un estadio situado a más de 50 kilómetros del actual hogar de los Sky Blues, el Ricoh Arena, un estadio moderno inaugurado en 2005. Es el último acto del largo y constante declive de un club que fue miembro fundador de la Premier League en 1992 (y que compitió en la máxima categoría por última vez en 2001) y que la temporada pasada acabó en el 15º lugar en League One.
 
La propuesta de mudanza es idea del presumible nuevo propietario del club, el fondo de capital londinense Sisu. Según la compañía, se trata de una necesidad después de romper las negociaciones con ACL, propietaria del Ricoh Arena, sobre el importe del alquiler del estadio y el montante de una posible compra.
 
La situación es extremadamente compleja. El estadio es propiedad al 50% del ayuntamiento de Coventry City y de la fundación Alan Edward Higgs, fundada por una familia de aficionados del club. Según ellos, Sisu ha sido quien ha roto las negociaciones cuando ya estaban en un estado muy avanzado.
 
Los aficionados del City ya han mostrado su total disconformidad con la mudanza. Desde su punto de vista, «mudarse de Coventry tendrá un efecto muy negativo para el club». Y también para sus propios bolsillos. Según calculaba el Coventry Telegraph esta semana, cada aficionado pagará 1.800 libras a lo largo de los tres años de mudanza en concepto de gastos de transporte. Además de aspectos más emocionales. Como afirmaba esta semana Malcolm Clark, presidente de la Federación de Aficionados al Fútbol (Football Supporters’ Federation), «ver cómo arrancan tu club de la comunidad donde nació es una de las experiencias más duras por las que puede atravesar un aficionado». John Sillett, el legendario extécnico del club y actual presidente honorífico, afirmó que «no existen ganadores en esta situación, los aficionados serán los auténticos perdedores«.
 
El desencuentro entre Sisu y los propietarios del estadio viene de lejos. En enero, el fondo de capital decidió dejar de pagar el 1,3 millones de libras anuales al que asciende el alquiler del Ricoh y en marzo puso el club en administración tras haber invertido unos 30 millones de libras desde que lo adquirió en 2008. El administrador, Paul Appleton, aceptó la semana pasada vender los activos del club a Otium Entertainment Group, otra compañía de Sisu, con lo que el club seguirá en manos de la misma empresa. Sin embargo, esta operación puede ser bloqueada por ACL, el único acreedor (sin contar empresas vinculadas con Sisu) del club.
 
Como afirmaba Alun Thorne en un editorial en el Coventry Telegraph esta semana, la disyuntiva es clara: «El City debe quedarse…o Sisu debe irse». Por desgracia, el desenlace más probable es que ninguna de las dos hipótesis se cumpla. Los aficionados de clubes como Wrexham, Swansea, Portsmouth o Wimbledon han mostrado el camino para los aficionados de clubes en problemas como el Coventry. Son ellos mismos quienes deben asumir el control de su club.  Esa es la única forma de que sus intereses y no los de especuladores sin conexión alguna con el club, determinen el futuro de la entidad.
 

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Ilie Oleart