Ilie Oleart

El decálogo de Daniel Levy

Daniel Levy se ha ganado a pulso una fama como duro negociador y uno de los estrategas más hábiles en el mercado de fichajes. Algunos directivos y técnicos deberían aprender de alguna de sus técnicas. Vamos a echarles una mano.

 
1. Un técnico nuevo gasta dinero. No le dejes
Cuando llega un nuevo inquilino al banquillo, una de sus primeras preocupaciones es dejar su huello sobre el equipo. Como si de un montón de arcilla se tratara, trata de moldearlo a su gusto, quitando las partes que no le convencen y añadiendo otras nuevas con las que ya estaba familiarizado. Los clubes suelen perder mucho dinero con estas transiciones. Los jugadores que llegaron con el técnico anterior a precio de estrella mundial suelen salir a la venta a precio de saldo. Mientras, el nuevo técnico ficha jugadores a granel de su anterior club o de la liga de la que procedía. Es el caso actualmente de Roberto Martínez con los jugadores del Wigan o de Michael Laudrup con la liga española.
 
2. Las estrellas de los últimos Mundiales o Eurocopas están sobrevaloradas
El valor de un futbolista fluctúa a lo largo de su carrera. Normalmente, se deprecia con la edad y se revaloriza tras una buena temporada. Sin embargo, el valor nunca sabe tanto como tras un buen torneo internacional. Jamás fiches a un jugador que acaba de brillar en un Mundial. Su valor posiblemente esté en su momento más alto. Además, son jugadores que llegarán exhaustos tras prácticamente un año compitiendo ininterrumpidamente.
 
3. Algunas nacionalidades están sobrevaloradas
¿Te falta gol? ¿Tu equipo no dá espectáculo? ¿Quieres un jugador habilidoso? Tus pasos, a buen seguro, se encaminarán hacia Brasil. Mala idea. Para empezar, no todos los brasileños son Ronaldo. Y para continuar, el mercado brasileño está viviendo su propia burbuja futbolística. Las épocas en que uno podía viajar a Brasil y volver con tres extremos regateadores bajo el brazo a cambio de tres reales y un par de caipirinhas, ya quedó atrás. En cambio, existen otras nacionalidades que están infravaloradas. El Wigan, por ejemplo, tiene preferencia por los latinoamericanos. Y el Bolton ha mantenido una larga tradición de jugadores nórdicos.
 
4. Nunca vendas a un rival doméstico
Ya bastante duro es vender a tus mejores jugadores como para que encima se vayan directamente a reforzar a un rival directo. Debilitar tu equipo es malo. Pero reforzar al rival, duplica la herida. En otras palabras, si Luka Modric se quiere ir, mejor a España que al barrio vecino. Aplíquese la misma teoría con Gareth Bale o Luis Suárez.
 
5. Compra gente conflictiva
Una de las estrategias favoritas de Brian Clough y Peter Taylor era fichar jugadores conflictos, que arrastraban problemas con el alcohol o el juego, a precio de saldo, y ayudarles a rehabilitarles. Para comprobar la eficacia de esta medida, se recomienda seguir la trayectoria de Royston Drenthe en el Reading.
 
6. Vender es tan importante como comprar
La atención de los aficionados suele centrarse en las altas de su equipo. Cada nuevo jugador representa la esperanza de un descubrimiento, de una estrella mundial en potencia. En cambio, las salidas no parecen provocar el mismo interés. Y deberían, al fin y al cabo, las altas deberían financiarse con las bajas. La norma en este caso es sencilla: vende siempre que te ofrezcan un precio superior al valor de mercado. ¿Cuánto vale Gareth Bale? ¿50 millones de libras? ¿60? ¿70? Si te ofrecen 80, nuestra recomendación es firmar la documentación lo más rápido posible, envolverlo para regalo y empezar a pensar cómo invertir el dinero que te han pagado de más.
 
7. Los jugadores mayores están sobrevalorados
Para analizar un fichaje, tenemos la costumbre de echar la vista atrás. «El Sunderland ha fichado a Jozy Altidore, qué gran fichaje, ¡la temporada pasada marcó 18 goles!». La reflexión no debe ser cuántos goles marcó la temporada pasada en Holanda, sino cuántos marcará en la Premier League la próxima temporada. Hay que ser especialmente escrupulosos con los jugadores más experimentados. Pocos casos reflejan con tanta claridad este punto como el fichaje de David Villa. Sus defensores argumentan que es campeón del mundo, que lleva muchas temporadas marcando goles, que es internacional con España…¿Todos sus éxitos pasados le ayudarán a triunfar la próxima temporada? ¿Y dentro de dos? Además, existe otro problema con los jugadores mayores: sus sueldos. Con la edad, los jugadores suelen ir aumentando sus emolumentos, cuando precisamente se encuentran en pleno declive físico (y el riesgo de lesión es mayor). ¿La norma? Compra con 20, vende con 30. Aaron Lennon, Gareth Bale o Adel Taarabt llegaron a los Spurs con 18 años, por ejemplo.
 
8. Si no encuentras el jugador que quieres, practica la abstinencia
Nadie practica la abstinencia y el juego de la paciencia como Arsène Wenger. Mientras los aficionados de los Gunners se tiran de los pelos y arañan las paredes fruto de la impaciencia, el técnico alsaciano estudia con parsimonia sus próximos movimientos en el mercado. Wenger sabe que las oportunidades escasean pero siguen existiendo para aquellos que son capaces de esperar su momento. Wenger revisa la prensa, habla con cientos de personas, dispuesto a encontrar el jugador idóneo en el pajar del mercado. Si no lo encuentras, siempre puedes fichar a Gervinho el último día del mercado.
 
9. Sé creativo en las negociaciones
Las negociaciones en el sector del fútbol suelen limitarse a un tira y afloja de ofertas vía fax o correo electrónico hasta que las partes encuentran (o no) una cifra aceptable para ambas. Pero existen muchos otros mecanismos para que todos salgan ganando. Quizás la más accesible son las formas de pago. No es lo mismo pagar 9 millones de libras al contado que hacerlo en tres cómodos plazos anuales de 3. También existe la posibilidad de incluir jugadores descartados o cesiones en la operación para rebajar el precio. Y las cláusulas legales son infinitas: porcentaje sobre una futura venta, derecho de tanteo, pagos adicionales según variables, etc.
 
10. Utiliza la prensa
No solo los aficionados leen la prensa, también agentes, clubes o jugadores. Cuando un entrenador afirma que «estudiarán las ofertas que lleguen» por uno de sus jugadores, lo que está afirmando es que el club está dispuesto a vender si la oferta alcanza una determinada cantidad. Cuando un directivo anuncia que las ofertas recibidas «son irrisorias», el mensaje es más o menos el mismo: estamos dispuestos a vender pero esperamos más a cambio. En cambio, cuando un club emite un comunicado para afirmar que un jugador «es intransferible y no escucharemos ofertas por él», normalmente significa que la puerta está cerrada. Pero quizás la estrategia más efectiva es, cómo no, la de Levy. Para él no hay jugadores intransferibles sino ofertas insuficientes. «¿100 millones de euros por Bale? Buena oferta. Súmale a Di María, la cesión de Morata y Jesé, la Cibeles y una cita con Irina Shayk y es tuyo».
 

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Ilie Oleart