Jean Claudel

El United ganó al Liverpool pero todos perdieron

Trabajada e importante victoria del Manchester United, que acabó por sufrir, ante el Liverpool. Los «reds» parecieron faltos de argumentos en ataque, al menos hasta la salida de Bellamy y Carroll. Feo gesto de Luis Suárez a Evra, negándole el saludo. El francés le devolvió la deshonra celebrando el triunfo en sus narices. 

 

Premier League

Manchester Utd. 2
Liverpool 1
Ficha técnica
2 – Manchester United: ADe Gea, Evra, Evans, Ferdinand, Rafael; Scholes, Carrick, Giggs, Valencia; Welbeck, Rooney.
1 – Liverpool: Reina, Jose Enrique, Agger, Skrtel, Glen Johnson; Spearing (Andy Carroll, 60), Henderson, Gerrard, Kuyt (Charlie Adam, 74), Downing (Bellamy, 60); Luis Suárez.
Goles: 1-0, m.47: Rooney. 2-0, m.50: Rooney. 2-1, m.80: Suárez.
Continúa la persecución del Manchester United que no ceja en su empeño por más que el camino se le presente dificultoso, sea con plagas de lesiones o las exigencias del calendario. La víctima de turno fue el Liverpool, en el viejo derbi, animado más aún por la descortesía de Luis Suárez, que se negó a darle la mano a Evra en la tradicional ceremonia de apretón de manos. Sir Alex Ferguson dijo después que «Luis Suárez es una vergüenza para el Liverpool y no debería volver a jugar nunca más con el club». En el descanso, algunos jugadores de ambos equipos se encararon en el túnel y tuvo que intervenir la policía. Si la Premier League quiere promocionar la competición en el extranjero, difícilmente mostrará este encuentro.
 
Sorprendió Dalglish guardándose a Charlie Adam en el banco, juntando a Henderson y un Gerrard mucho más retrasado, de iniciador más que de enganche, con las espaldas cubiertas por Spearing. Por su parte, el Manchester United sacó su centro del campo más asociativo y cartesiano, con Scholes y Carrick más un Ryan Giggs que por momentos parece rejuvenecer.
 
Extrañamente, el Liverpool comenzó dominando la posesión, aunque con poca profundidad, más allá de un peligroso disparo con la zurda de Glen Johnson. Desgastado Luis Suárez intentando tapar la salida de Evans, siempre limpia, se defendían los reds esperando con dos líneas por detrás de la divisoria, asfixiando cualquier intento de asociación entre Rooney y el centro del campo.
 
Tocaba y tocaba con Scholes y Carrick el Manchester United, pero el acordeón formado por los cinco centrocampistas del Liverpool se le presentaba como un nudo gordiano. Solamente el constante desequilibrio de Valencia por el extremo derecho conseguía desestabilizar el frente, que por momentos, pareció convertirse en una guerra de trincheras.
 
Dentro de la partida de ajedrez en que tornó el encuentro, comenzó a ganar peso Ryan Giggs, que inteligente optó por venir a recibir en tres cuartos, rompiendo a menudo las líneas «reds», que en lugar de presionar, optaron por esperar guarnecidos atrás. Agradece sobremanera el vértigo el United, mucho más cómodo en intercambios de golpes, ya que le sigue costando descifrar partidos embarrancados.
 
Dentro de esta creciente actividad, pudieron adelantarse los de Ferguson en un cabezazo franco de Scholes a centro de Giggs tras una espléndida combinación entre el propio Scholes, Rooney y Welbeck, con taconazo incluido. El galés, poco a poco se enseñoreaba del partido.
 
Llegó el descanso con la sensación de que el encuentro se inclinaba hacia los locales, vencedores a los puntos aunque esperando a que Wayne Rooney acudiese a la cita ante su rival más odiado. Y por supuesto, el de Croxteth, en su partido 350 en la Premier League, no fallaría a poco de la reanudación, en un remate a bocajarro tras un córner botado por Giggs y peinado por Jordan Henderson.
 
Al United se le ponía fácil el encuentro, toda vez que el Liverpool se encontraba desorientado, desconectadas sus líneas. Poco después Rooney volvía a golpear, de manera casi definitiva, tras una pérdida infantil de Spearing que Valencia, atento, aprovechó para cederle en bandeja el segundo gol a Wayne Rooney. Dalglish dio un golpe de timón e introdujo a Carroll por Spearing, dique fallido ayer. No sería suficiente.
 
El Manchester United dispuso de ocasiones para finiquitar el encuentro, que parecía cuesta abajo, de nuevo en las botas de Rooney y Danny Welbeck, quien merecidamente aparece en todas las quinielas para la convocatoria de Ucrania y Polonia.
 
Sin embargo, los «red devils» no acabaron por descabellar al Liverpool, a quien poco le basta para crear peligro aunque luego no logre concretarlo. Ya con Andy Carroll, Craig Bellamy y Charlie Adam, a falta de diez minutos, Luis Suárez, abucheado durante toda la tarde, puso en aprietos a los locales, acortando distancias tras una falta lejana lanzada por Adam y que Ferdinand no logró despejar. Tuvo que sufrir la parroquia local, viendo cómo David de Gea tenía que socorrer a los suyos con un gran manotazo tras fuerte zurdazo de Glen Johnson.
 
Acabó el partido con el Liverpool encima, pero no hubo tiempo para más. Solo para que Patrice Evra celebrara la victoria dando una vuelta de honor a Old Trafford que remató delante de las narices de Luis Suárez, que mantuvo su sangre fría y se fue para el túnel. Sus compañeros no siguieron su ejemplo y recriminaron su actitud a Evra. La intervención de Phil Dowd evitó que la cosa pasara a mayores.
 
Victoria sufrida y no menos importante del United, que continúa sin hincar la rodilla y prosigue a la caza del Manchester City. Pierde cuerda, por su parte, el Liverpool, cuyo sueño de competir con Arsenal o Chelsea se evapora de manera casi definitiva, poco punzante y algo falto además de imaginación, gris como una ciudad industrial soviética.
 

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Jean Claudel