Juan Antonio Parejo

El United no pierde el tren de Islington (1-2)

Importante victoria en el Emirates de los «red devils», que les permite no perder comba con el Manchester City. Las debilidades “gunners” atrás, claves para la derrota. De nuevo, gran actuación de Carrick. 

 

Premier League

Arsenal 1
Manchester Utd. 2
Ficha técnica
1 – Arsenal: Szczesny; Vermaelen, Koscielny, Mertesacker, Djourou (Yennaris, 45); Song, Ramsey (Ju Young Park, 83), Rosicky; Chamberlein (Arshavin, 73), Van Persie, Walcott.
2 – Manchester United: Lindegaard; Evra, Evans, Smalling, Phil Jones (Rafael, 16) (Park, 75); Carrick, Giggs, Valencia, Nani (Scholes, 73); Rooney, Welbeck.
Goles: 0-1, m.45+1: Valencia. 1-1, m.70: Van Persie. 1-2, m.81: Welbeck.
Segundo capítulo del enfrentamiento Londres-Manchester, resuelto a favor de los “red devils”, que no pierden comba y continúan el acoso a sus vecinos. Tras el gran partido ante el Bolton, Sir Alex volvió a encomendar a Carrick el timón de su equipo, junto a Giggs, que acostumbró a descolgarse por los costados y en zona de tres cuartos. El Arsenal, lastrado por las bajas, recurrió a un bullicioso Chamberlain en el extremo izquierdo, de lo mejor de su equipo este domingo. Rosicky se ocupo de intentar enganchar con Van Persie.
 
Arrancaron los locales como acostumbran, iniciando las jugadas desde atrás, aunque pronto se echarían en falta los apoyos en corto de Arteta, lesionado. El United esperaba más atrás de lo esperado, con un Wayne Rooney que llegaba a incrustarse como quinto centrocampista en los ataques estáticos del Arsenal. En esta primera fase del encuentro, sin embargo, no hubo más que avisos, amenazas, todo en el territorio de lo etéreo, salvo la debilidad más que latente del Arsenal en el lateral derecho, ocupado por Djourou, deplorable mientras permaneció sobre el césped. Cumplido el primer cuarto de hora, Phil Jones, que comenzó como lateral derecho, se tuvo que retirar lesionado, siendo sustituido por Rafael.
 
Hacia la media hora del partido, la dinámica del encuentro comenzó a cambiar. El United olió la sangre y decidió echarse encima del Arsenal, percutiendo por el flanco del suizo Djourou, que hacía aguas frente a Nani y muy especialmente frente a Evra, un peligro constante para la zaga “gunner” durante todo el partido con sus continuos desdobles. El Arsenal perdió el control del partido, enseñoreado por Michael Carrick de nuevo y las ocasiones no tardarían en llegar, en los pies de Welbeck y especialmente de Nani, que obligó a sacar a Szczesny una mano providencial. Solo Koscielny, de nuevo brillantísimo, y Vermaelen, lograban salvar los muebles de los de Arsène Wenger atrás, merced además a la lentitud proverbial de Mertesacker. Pero el gol tenía que llegar y lo hizo, cómo no, desde la banda izquierda, con un centro preciso de Giggs rematado en el segundo palo por Valencia. Ni que decir tiene que Djourou defendió al galés con una poderosísima arma: su mirada. Desquiciante.
 
Ya en el segundo tiempo y con Djourou en el banco sustituido por el joven Nico Yennaris, Ferguson optó por su habitual estrategia: recular y ceder unos metros, buscando una contra definitiva. La tendría Welbeck, pero Mertesacker a duras penas consiguió sacar el balón cuando se encaminaba mansamente hacia la línea de gol. Nani y Evra seguían haciendo de las suyas por el carril zurdo, destrozando en este caso al canterano Yennaris. No le quedababa más remedio a Wenger que quemar sus naves y lanzarse arriba, aún a riesgo de quedar partido por la mitad. Se quedó el partido roto, convertido en un espectacular intercambio de golpes, con un intrépido y espoleado Arsenal que pudo empatar en varias ocasiones. La más clara de ellas para Van Persie, quien tras un error inexplicable de Smalling, a puerta vacía, mandó el cuero al Támesis. De locos. Pese a ello, no ataba el Manchester United el encuentro, que corría el riesgo de amotinársele tras haberlo dominado con claridad.
 
En medio de esta trepidante dinámica ataque-contraataque, un espectacular corte de Koscielny a Welbeck dentro del área «gunner» se convirtió en un mortal contragolpe, deliciosamente conducido y controlado por el joven Chamberlein, que habilitó a Van Persie. De zurdazo seco, fuerte y raso, el holandés envió el balón a la cepa del poste izquierdo de Lindegaard. El tanto de Van Persie, sin embargo, lejos de encender aún más los ánimos de su equipo, pareció que los sedó. Inexplicablemente, Wenger introdujo a Arshavin por Chamberlein, perdiendo desequilibrio y vértigo en su frente de ataque. El ruso volvió a demostrar de lo que es capaz. Nada.
 
Quiso Ferguson retomar el control del partido, con Park y Scholes ya sobre el campo y poco después, Welbeck desnivelaría definitivamente el encuentro a falta de diez minutos, tras un jugadón de Valencia por banda derecha, pésimamente defendido por, sorpresa, sorpresa, Andrey Arshavin.
 
Los “gunners”, quizá ya demasiado fatigados, ya no pudieron acercarse demasiado al marco del danés Lindegaard salvo a base de balones largos a Mertesacker y a la desesperada. El marcador ya no se movería. Los tres puntos fueron para el Manchester United, con mucho más cuajo y oficio durante todo el encuentro que su oponente, solventando todo un “match ball” de una manera muy meritoria. El Arsenal desperdicia otra oportunidad de acercarse al Chelsea en su pelea por unos puestos de Champions League que parecen más abiertos y baratos que otros años.
 

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Juan Antonio Parejo