Alvaro Oleart

El United se come al Chelsea (3-1)

El Chelsea no pudo hacer nada contra la pegada que demostró, una vez más, el Manchester United. Smalling, Nani y Rooney, que falló un penalti, pusieron por delante a los locales. Torres, con una magnífica definición, acortó distancias para los «blues» pero luego falló un gol a puerta vacía.

 

Premier League

Manchester Utd 3
Chelsea 1
Ficha técnica
Manchester United: De Gea; Smalling (Valencia, 62), Jones, Evans, Evra; Nani, Fletcher, Anderson (Carrick, 62), Young; Rooney, Hernández (Berbatov, 79)
Chelsea: Cech; Bosingwa, Ivanovic, Terry, Cole; Lampard (Anelka, 45), Ramires, Meireles (Mikel, 79); Mata, Sturridge (Lukaku, 68), Torres
Goles: 1-0: Smalling (8), 2-0: Nani (37), 3-0: Rooney (45), 3-1: Torres (46)
Como si de James Bond se tratara, el Manchester United aplasta a sus enemigos con una elegancia y solvencia dignas de admirar. Ni siquiera el intenso y veloz inicio del Chelsea les dañó, aunque sufrieron más de lo esperado en los primeros cinco minutos. Tras ese arranque favorable a los visitantes, apareció la suerte del campeón, en forma de gol en claro fuera de juego de Smalling a los ocho minutos de juego, tras una falta lanzada por Ashley Young. Sí, era fuera de juego, pero la defensa de los «blues» estuvo francamente mal y permitió rematar solo al joven defensa.
 
Del primer gol al descanso se vivió un encuentro precioso, un auténtico intercambio de golpes constantes con una intensidad muy alta. Torres y Ramires, que erró un gol cantado, lo intentaron para el Chelsea, pero los de Ferguson se pusieron serios a falta de siete minutos para el descanso. El primero en ponerse el mono de trabajo fue Nani, que recibió el balón a 40 metros de la portería en la banda derecha, condujo hacia el centro sorteando a Juan Mata y empaló un disparo inapelable para Cech que se coló por la escuadra. No contentos con el 2-0, el United aprovechó una nueva subida a lo Beckenbauer de Phil Jones y un rebote favorable para que Rooney solo tuviera que empujar el balón para colocar el 3-0 antes del descanso.
 
El Chelsea no mereció irse al vestuario con una losa tan pesada, pero así es el United, un equipo insaciable con una pegada demoledora. Villas-Boas no tenía más remedio que arriesgar, por lo que dio entrada a Anelka en detrimeto de Lampard, un hombre que ya no está para estos trotes a sus 33 años.
 
Pese al abultado resultado, los «blues» nunca bajaron los brazos. De hecho, a los 30 segundos ya habían acortado distancias gracias a un gran pase de Anelka y a una definición inmejorable de Torres, levantando el balón con mucha clase por encima de De Gea. Era su segundo gol en 23 partidos oficiales desde enero.
 
El gol del Chelsea fue solo un espejismo, ya que el United no se puso nervioso y siguió jugando igual que lo había hecho en la primera parte. Su recompensa fue un penalti a favor tras un contraataque conducido por Nani, que disparó al larguero y fue zancadilleado por Bosingwa en el rechazo.
 
Rooney, emulando a Terry en la final de Champions de 2008 en Moscú, se resbaló y envió el balón a la derecha de la portería. El partido volvía a estar abierto y quedaba media hora, pero entonces Ferguson mató el partido con un sutil movimiento de piezas. Sustituyó a Smalling, con problemas físicos, y Anderson, más errático de lo habitual en los últimos partidos, por Antonio Valencia y Michael Carrick. El cambio pudo parecer extraño, sobre todo el de un extremo como Valencia por un lateral como Smalliing, pero resultó más que efectivo. Valencia ya jugó de lateral en la última final de Champions League ante el FC Barcelona y, teniendo a Nani en su misma banda, evitó cualquier pequeño problema que pudiera causar Ashley Cole por ese costado izquierdo.
 
Sin embargo, si estos cambios parecieron curiosos, los últimos diez minutos fueron dignos de «Encuentros en la tercera fase». Para comenzar, Obi Mikel, un mediocentro defensivo, entró por Meireles cuando su equipo perdía por dos goles, mientras que por parte del United, Ferguson dio entrada a Berbatov, un hombre que tan solo había jugado 25 minutos en liga, en detrimento de «chicharito» Hernández, que se marchó lesionado tras una criminal entrada de Cole dentro del área que debería haber sido penalti. 
 
Pero lo más estrambótico no fueron los cambios, fue el fallo del siglo. A falta de seis minutos, Torres se quedó solo delante de De Gea, lo regateó a la perfección y, cuando tan solo tenía que empujar el balón, inexplicablemente disparó fuera. Pese a que todavía quedaban diez minutos, el encuentro se acabó ahí.
 
Esta victoria supone la 18ª consecutiva del United en Old Trafford, un golpe de autoridad, una demostración de pegada y, sobre todo, la consolidación de su centro del campo. Y es que las dos últimas temporadas el United se había caracterizado por ser un equipo con un rendimiento excelente en las áreas, pero que sembraba dudas en el centro del campo. Carrick y Anderson no jugaron todo lo bien que se esperaba de ellos, Scholes estaba mayor y Fletcher sufría una lesión detrás de otra.
 
Sin embargo, el buen rendimiento de Cleverley y Anderson ya empezó a demostrar esta temporada que eso había cambiado, pero hoy ha sido el punto culminante. Anderson, aunque algo errático, y Fletcher se bastaron y sobraron para sostener al centro del campo de los «blues», formado por Meireles, Ramires y Lampard. Ni siquiera con un jugador más el Chelsea pudo ganar la batalla en el centro del campo. 
 
Por otra parte, el Chelsea tiene más motivos para el optimismo de los que uno pueda pensar. Es cierto que sufrieron en sus carnes la pegada de los de Ferguson, pero también lo es que tuvieron sus opciones, aunque las desaprovecharon. Estuvieron especialmente bien Mata y Torres, los dos jugadores que, junto con Sturridge y Meireles, deberán ser la piedra angular para perseguir algún título.
 

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Alvaro Oleart