Ilie Oleart

El Wigan logra la victoria ante el Sunderland en el descuento

Tras cinco derrotas consecutivas como visitante, el Wigan de Roberto Martínez ha logrado la victoria en el campo del Sunderland, gracias a un gol en el tiempo añadido del argentino Franco Di Santo. Los «black cats» se adelantaron por mediación de Larsson pero Jordi Gómez puso el empate antes del descanso de penalti. 

 

Premier League

Sunderland 1
Wigan 2
Ficha técnica
1 – Sunderland: Keiren Westwood, John O’Shea (Ji Dong-Won, 85), Phillip Bardsley (Craig Gardner, 67), Wes Brown, Michael Turner, Stéphane Sessegnon, Sebastian Larsson, Jack Colback, Lee Cattermole (David Vaughan, 66), Kieran Richardson, Nicklas Bendtner.
2 – Wigan: Ali Al-Habsi, Gary Caldwell, Ronnie Stam (James McArthur, 74), Maynor Figueroa, Steve Gohouri, Victor Moses, Mohamed Diamé, James McCarthy, David Jones, Jordi Gómez, Conor Sammon (Franco Di Santo, 84).
Goles: 1-0, m.8: Larsson. 1-1, m.44: Jordi Gómez. 1-2, m.90+3: Di Santo.
El Sunderland actual de Steve Bruce siente tal presión cuando juega en el Stadium of Light que solo ha ganado dos veces desde el día de Año Nuevo. Ni siquiera tras adelantarse a los ocho minutos, lograron los «black cats» derrotar a un Wigan que llegó al estadio como colista pero lo abandonó convencido de que, después de todo, evitar el descenso tal vez no sea una utopía.
 
El Wigan no pudo comenzar peor. Una de sus piezas clave la temporada pasada, el portero omaní Ali al-Habsi, no acertó a blocar un disparo lejano de Nicklas Bendtner y el posterior intento de Kieran Richardson. Sebastian Larsson aprovechó el segundo rebote para acabar marcando el primer tanto del encuentro.
 
Lejos de hundirse por su error, Habsi se erigió en el mejor de su equipo en la primera parte. El Wigan, un equipo tan frágil defensiva como mentalmente, pudo haberse ido al descanso con un par de goles más en contra, pero su guardamenta lo impidió con una excelente actuación.
 
La innecesaria falta de Ronnie Stam sobre Stéphane Sessègnon justo al borde del área permitió a Larsson, un consumado especialista, lanzar una falta que casi acaba en el fondo de las mallas. Pero entre error y error, se fue percibiendo un atisbo de mejor en el juego del Wigan. Por momentos, el equipo de Roberto Martínez exhibió sus mejores dotes combinativas y puso en evidencia el juego de su rival, predecible y plano.
 
Victor Moses, que carga sobre sus hombros la presión de hacer olvidar a Charles N’Zogbia, metió al Wigan en el partido. Moses, un incordio constante para la defensa de los «black cats», fue derribado dentro del área por Larsson apenas un minuto antes del final del primer tiempo y el árbitro no dudó en conceder el penalti.
 
A pesar de los intentos del guardameta Keiren Westwood de despistarle, el catalán Jordi Gómez no se inmutó y envió el balón pegado al palo.
 
El Sunderland se quejó amargamente por el penalti pero lo cierto es que volvieron a demostrar que sufren para controlar los encuentros. Al equipo de Bruce le cuesta mantener la posesión y fijar el ritmo de los partidos. Otro equipo más incisivo que el inocente Wigan les habría hecho pagar su floja actuación mucho antes.
 
A pesar de incorporar una docena de jugadores en verano, Bruce sigue necesitando un centrocampista organizador. Tal vez en eso pensaba mientras una pequeña parte de los aficionados se arrancaba con cánticos de «Bruce out».
 
Mohamed Diamé y compañía se adueñaron del centro del campo para los «latics» y Bruce hizo un doble cambio tratando de equilibrar el encuentro. Retiró a Phil Bardsley y al decepcionante Lee Cattermole, un jugador que estaba destinado a convertirse en uno de los mejores centrocampistas de su generación y se ha quedado muy lejos en el camino, y dio entrada a David Vaughan y Craig Gardner para que controlaran la medular. Eso obligó a Jack Colback a ocupar el puesto de lateral izquierdo de Bardsley.
 
Los cambios no surtieron efecto y a los 87 minutos estallaron de nuevo los cánticos de «Bruce Out» pero esta vez con más fuerza. Y las cosas todavía iban a empeorar. El defensa Wes Brown perdió el balón y Franco Di Santo, que había salido cinco minutos antes, aprovechó el error para poner el merecido 1-2. Y estallaron de nuevo los cánticos.
 

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Ilie Oleart