Alvaro Oleart

Es mejor pedir perdón que pedir permiso

 
¿Cuántas veces no hemos hablado con una chica por miedo o vergüenza? Yo, muchas. Sin embargo, cada vez menos. Y es que la vergüenza sirve para poco. Para muy poco. Está bien ser comedido en ciertas ocasiones, pero nunca deberíamos dejar escapar una oportunidad por pura cobardía o simple vergüenza.

 
Ésta es exactamente la mentalidad del Newcastle de Alan Pardew. Con su victoria en el Britannia, se han colocado terceros a un punto del todopoderoso Manchester United y por encima de Chelsea, Tottenham, Liverpool y Arsenal.  
 
Más allá de los resultados, los de Alan Pardew juegan con un desparpajo y una solidez poco impropia de un equipo que ha perdido a cuatro de sus mejores jugadores en 2011 (Andy Carroll hizo las maletas en enero, mientras que Kevin Nolan, José Enrique y Joey Barton hicieron lo propio este verano). Defensivamente, la más clara muestra de su efectividad es el hecho de que son el equipo menos goleado de toda la Premier League, habiendo encajado tan solo 7 goles en sus 10 partidos. Las paradas de Krul y el buen hacer de toda la línea defensiva, formada por Simpson, Coloccini, y Ryan y Steve Taylor, tienen la culpa.
 
Su centro del campo tampoco tiene nada que envidiar a ningún equipo, con la única diferencia que ha salido mucho más barato que el del Manchester City o el Liverpool. Tioté y Cabaye forman un doble pivote que combina la dureza física con la exquisitez técnica. En las bandas, Obertan y Jonás Gutiérrez desbordan cada dos por tres, creando ambos numerosas ocasiones de gol en cada partido.
 
Y, por si fuera poco, en la delantera tienen a un Demba Ba que no se cansa de marcar goles. Ya lleva 8 en 9 partidos, unas cifras monstruosas para un monstruo del gol.
 
Lo único que puede parar al Newcastle son las lesiones. En caso de sufrir algún percance cualquiera de los titulares, los suplentes están muy lejos del nivel de los titulares (no hay más que comparar a Marveux con su compatriota Cabaye). Ahora, lo que seguro que no les frenará será el miedo a perder o la vergüenza. El Newcastle prefiere pedir perdón antes que pedir permiso, algo que se agradece. 
 

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Alvaro Oleart