Álvaro Escalante

A fuerza de martillo (3-1)

El West Ham se llevó una merecida, sufrida y trabajada victoria ante el Liverpool en Upton Park. Los de Brendan Rodgers lo intentaron con más voluntad que ocasiones en la segunda parte, pero les lastró demasiado los excelentes cuarenta y cinco minutos iniciales de los del oeste de Londres.

 

Premier League

West Ham 3
Liverpool 1
Ficha técnica
3 – West Ham United: Adrián; Cresswell, Reid, Tomkins, Demel (Jenkinson, 62); Kouyaté, Song (Amalfitano, 68), Noble, Downing; Sakho, Valencia (Collins, 76).
1 – Liverpool: Mignolet; Manquillo (Sakho, 22), Lovren, Skrtel, Moreno; Gerrard, Henderson, Lucas (Lallana, 46); Sterling, Borini (Lambert, 75), Balotelli.
Goles: 1-0, m.2: Reid. 2-0, m.7: Sakho. 2-1, m.26: Sterling. 3-1, m.88: Amalfitano.
Los dueños del West Ham le dieron un toque de atención a Sam Allardyce este verano: o cambias tu estilo de juego o despedido. El carismático preparador Hammer les hizo caso a su manera. Como en el día de hoy, cuando lo necesitó jugó un fútbol de bastante nivel pero cuando le hizo falta se puso el mono de trabajo y sacó a tres centrales. Sea como sea, ya suma siete puntos y se coloca en la zona noble. Por otra parte, el Liverpool de Brendan Rodgers suma su segunda derrota consecutiva y deberá hacer examen de conciencia. Los Reds jugaron unos inaceptables primeros diez minutos de partido para un equipo que quiere luchar por la liga.
 
Sería imposible imaginar un comienzo de partido mejor que el que hizo el West Ham. En el minuto dos, Winston Reid ponía por delante a su equipo con un cabezazo en solitario tras un saque de esquina con prolongación de James Tomkins. Y cinco minutos después, Diafra Sakho firmaba un escándalo de gol. Aprovechando un buen servicio de Mark Noble, el delantero francés se internó en el área y con una preciosa vaselina batió a Simon Mignolet.
 
El dominio de los Hammers era apabullante y si no aumentaron la diferencia fue por el portero belga de los Reds, que en dos ocasiones casi consecutivas desvió las intentonas de Aaron Cresswell y Stewart Downing respectivamente.
 
El partido del Liverpool era un desastre, siendo lo único reseñable de los de Rodgers el encontronazo que sufrieron Adrián San Miguel y Mario Balotelli. El delantero italiano cargó sobre el andaluz a destiempo, respondiendo el portero de mala manera. Craig Pawson amonestó a los dos justamente. Cuando peor estaba el Liverpool, cuando más le costaba hilar un par de pases, llegó el gol de Raheem Sterling en el primer tiro a puerta de los de Merseyside. El joven jugador inglés remachó a la red desde la frontal un chut de Balotelli rechazado por Cresswell.
 
El gol del Liverpool no espoleó a los de hoy amarillo, manteniendo el dominio y el torrente de ocasiones el conjunto capitalino. Enner Valencia en dos ocasiones intentó batir a Mignolet y, en el último suspiro de la primera mitad, Tomkins imponente de cabeza conectó un cabezazo que se le marchó fuera a la salida de un córner.
 
Desde el inicio de la segunda mitad lo intentó con ahínco el Liverpool, pero el West Ham no iba a pecar de los mismos males que los visitantes y cimentó su resistencia en torno a su defensa. Lo que hizo que los de Rodgers se hicieran con el control de la pelota y que llegaran pronto las ocasiones, como la de Sterling desde la frontal. Su chut salió desviado.
 
Balotelli y Fabio Borini, sorprendente titular, eran los mas activos de los Reds en esos minutos, formando una conexión que pudo ser el empate en una contra de no ser por Adrián. Borini lo volvería a intentar desde dentro del área con un disparo colocado que se marchó por encima del larguero. Y sería SuperMario el que dio carpetazo a este carrusel de ocasiones e inicio a unos minutos anodinos con un potente zapatazo saliendo de perfil izquierdo tras mostrar todo su repertorio regateador contra Tomkins.
 
Antes del arreón final de los de Merseyside, tuvieron una oportunidad pintiparada los de Allardyce para cerrar el marcador pero el gran pase raso de Morgan Amalfitano no encontró el remate de Cheikh Kouyate en el área pequeña. No acertó el West Ham y le tocó remangarse y ponerse a remar. Pero lo cierto es que, aunque el Liverpool lo intentó con todas sus ganas, los Hammers se defendieron con uñas y dientes para conceder pocas oportunidades. La más clara la solventó Adrián con una gran parada tras el testarazo de Mamadou Sakho.
 
En medio de la desesperación visitante por no poder derribar el muro Claret & Blue, Downing recuperó un balón en la medular y montó una contra fugaz para habilitar a Amalfitano que definió como un killer ante Mignolet. Era el final feliz para un West Ham que tuvo cuarenta y cinco minutos de artista y otros cuarenta y cinco de duro trabajador.
 

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Álvaro Escalante