Ilie Oleart

Historia de dos pancartas

Sir Alex Ferguson ya no estará al frente del Manchester United la temporada que viene. Es momento de echar la vista atrás y recordar al arquitecto que transformó para siempre al club más laureado del fútbol inglés. 

 
Cuando Sir Alex Ferguson relevó a Ron Atkinson en el banquillo del Manchester United en noviembre de 1986, la ciudad era conocida como Madchester por su escena rock alternativa que produjo bandas como New Order, Happy Mondays, The Stone Roses, Inspiral Carpets, James o The Charlatans. Por aquel entonces, el Manchester United no era más que una sombra de lo que había llegado a ser con Sir Matt Busby en los años 60. El club acababa de ser eliminado de la Copa de la Liga por el Southampton tras caer por 4-1 y ocupaba el penúltimo lugar en primera división.
 
Enderezar el rumbo de la nave no fue sencillo. Ferguson perdió su primer partido como técnico del United ante el Oxford por 2-0 (a día de hoy, es el único equipo al que no ha podido ganar nunca). El momento más crítico llegó en 1989, cuando el club cayó por 5-1 ante el Manchester City y muchos aficionados exigieron su partida. Aquel año apareció en Old Trafford una pancarta que se haría famosa con los años. Pete Molyneux, quizás el aficionado del club más famoso de las últimas semanas, mostró su disconformidad con la gestión del técnico con una pancarta que rezaba: «Three years of excuses and we’re still crap, Ta-ra Fergie» (“Tres años de excusas y seguimos siendo una porquería, adiós Fergie”).
 

En 1989, Fergie estuvo al borde del despido y algunos fans pidieron su marcha

El escocés ha transformado el club, no solo en la faceta deportiva

La FA Cup de 1990 y la Copa de la Liga del año siguiente permitieron al técnico escocés ganar tiempo hasta que llegó su momento. Con la creación de la Premier League, Ferguson y el Manchester United despegaron definitivamente. De los 21 títulos de Premier League disputados, el United de Ferguson ha conquistado 13 cuando en sus 108 años de historia anteriores había logrado solo siete títulos de liga.
 
La influencia de Ferguson se extienda mucho más allá de la faceta deportiva. Tras el informe Taylor y la reconversión de las gradas para que todos los asistentes estuvieran sentados, la capacidad de Old Trafford disminuyó hasta 44.000 personas. Hoy puede albergar a más de 75.000. Una ampliación hecha realidad a causa del éxito deportivo del equipo y de los beneficios generados.
 
Durante los últimos 20 años, el Manchester United se ha transformado de un club con un alcance nacional a una multinacional del entretenimiento que lidera año tras año los ránkings de ingresos de los clubes deportivos. Empresas de todo el mundo se codean por asociar su nombre con el del Manchester United.
 
La herencia de Ferguson es más que sólida. Él transformó un pequeño y anticuado tren de mercancías en un ultramoderno tren de alta velocidad que viaja mucho más rápido que sus competidores. No importa si David Moyes es la persona idónea para sucederle o no. El Manchester United ya no necesita una persona que enderece su rumbo como le sucedía en 1986. Simplemente alguien que sea capaz de suministrar energía a los motores para que el tren no se detenga.
 
Este domingo, con motivo del último partido de Ferguson en Old Trafford, Pete Molyneux regresó al mismo asiento desde el que había solicitado la marca de Ferguson 23 años atrás. Solo que esta vez, actualizó el mensaje que levantó a los 55 minutos, exactamente en el mismo momento que en aquella ocasión: «Twenty-three years of silver and we’re still top, Ta-ra Fergie» (“23 años de títulos y seguimos en la cima, adiós Fergie”).
 

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Ilie Oleart