Álvaro Escalante

Jermaine Pennant vale tres puntos (0-1)

Soporífero partido el vivido en Boleyn Ground. Las ocasiones brillaron por su ausencia y solo un golazo postrero de Pennant pudo mover el marcador a favor de un Stoke que mereció un poco más la victoria.

 

Premier League

West Ham 0
Stoke City 1
Ficha técnica
0 – West Ham: Jaaskelainen, Reid, O’Brien, Collins, Demel, Nolan, Jarvis, Noble (Collison, 84), Diame (Lee, 88), Downing (Morrison, 64), Maiga.
1 – Stoke City: Begovic, Pieters, Huth, Shawcross, Cameron, Wilson, Nzonzi, Adam (Whelan, 76), Walters, Etherington (Pennant, 76), Jones.
Goles: 0-1, m.82: Pennant.
Comenzó el partido con muy poco ritmo y sin ninguna ocasión clara hasta el minuto diez, cuando la falta de entendimiento de los centrales hammers fue aprovechada por Kenwyne Jones que se plantó delante de Jaaskelainen, pero su definición fue horrible y mandó el balón alto. Nada que ver con el jugador que logró un hat-trick entre semana en Copa de la Liga.
 
Después de eso: absolutamente nada. Aburrimiento máximo, con dos equipos que parecían no saber que los tres puntos se consiguen perforando la portería rival. Pese a todo, si algún once intentaba acercarse con peligro era el entrenado por Mark Hughes, que dispuso de la mejor ocasión de la primera parte, que además fue doble, ya que el disparo lejano de Marc Wilson fue repelido en primera instancia por Jaaskelainen, y el rechazo caía a los pies de Walters, teniendo que emplearse al máximo el portero suomi del West Ham. Dos auténticos paradones del veteranísimo guardarredes.
 
La única intentona de los de Allardyce nació de los pies de Jarvis en el minuto 34, que centró desde la derecha, pero el cabezazo de Maiga se marchó desviado. Tras eso, vuelta a la calma y final de la primera parte.
 
Y lamento decirles que la segunda parte fue aún peor, con un ritmo lento y muchas imprecisiones. Un tostón en palabras del vulgo. Lo único reseñable fue la aparatosa caída de Winston Reid en el minuto 50 tras saltar junto a Jones. El defensa hammer aterrizó con el hombro, y pese a retorcerse de dolor en los instantes posteriores al impacto, pudo recuperarse y terminar el partido. Precisamente Reid tuvo en sus botas la mejor ocasión del West Ham en la segunda mitad, ya que en el ecuador de esta y tras el saque de un córner, Winston chutaba de volea pero sin la precisión necesaria.
 
El choque continuaba siendo un espanto a ojos del espectador hasta que en el minuto 82 una falta magistralmente ejecutada por el recién ingresado al césped Jermaine Pennant abría la lata para los potters. Pennant consiguió superar la barrera y batir a un Jaaskelainen que no pudo hacer nada. Increíble que una acción tan maravillosa surgiera de un partido tan horrible.
 
El gol dejó en la lona al West Ham, que no pudo hilar ni tan siquiera una jugada de peligro a un Stoke que había conseguido llevar el partido al terreno en el que se encuentra más cómodo. Y con esas volaron los tres puntos del partido para la ciudad de Stoke-on-Trent en un partido que hubiera firmado el mismísimo Tony Pulis.
 

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Álvaro Escalante