Josué Rubio

Kane mantiene el pulso

Un doblete del máximo goleador de la Premier League permite a los Spurs continuar en la carrera por el título liguero al que aspira, desde hace muchas jornadas, el Leicester de Ranieri.

 
Si el día que se inauguró esta edición de la Premier, un ya lejano 8 de agosto, hubiéramos preguntado al aficionado medio, e incluso a algún que otro experto, por las posibilidades del Tottenham de pelear la liga, probablemente no hubiera apostado ni diez libras a que en White Hart Lane pudieran siquiera soñar con una tercera plaza. A 21 de marzo y habiéndose disputado 31 jornadas de competición, los Spurs están a cinco de la cabeza y a seis del Arsenal, máximo rival y que tiene un partido menos. En este año en el que el Chelsea dimitió pronto; Manchester vivió bajo las nubes de la crítica tanto en la parte roja como en la Sky Blue de la ciudad; el Liverpool ha ido a caballo entre Brendan Rodgers y Jürgen Klopp sin un estilo definido; y el Arsenal hincó la rodilla como habitualmente hace, fueron los Spurs los que han venido a despertar del maravilloso sueño a la tropa de Claudio Ranieri.
 
Este fin de semana, el Bournemouth fue liquidado por la vía rápida (3-0) con un doblete tempranero de Harry Kane, quien ya suma 21 goles en Premier a pesar de que sus cifras al principio de la temporada fueron nefastas, tardando hasta siete jornadas en inaugurar su cuenta goleadora en el 4-1 endosado al Manchester City, pero regularizó la situación llegando a año nuevo con 11 goles en 19 jornadas, números todavía lejanos a su verdadero nivel. Pero su puntería se ha ido afinando con el transcurso de las jornadas hasta ubicarse como máximo goleador del torneo. Esos 21 goles le han permitido convertirse en el quinto delantero inglés en sumar al menos 20 goles en dos temporadas consecutivas de Premier League (junto a ilustres como Alan Shearer, Robbie Fowler, Andy Cole y Les Ferdinand). La Eurocopa está cerca y con toda seguridad será convocado por Roy Hodgson a pesar de la inesperada competencia por un puesto de delantero en los Three Lions, por el que también compiten Jamie Vardy, Daniel Sturridge y Danny Welbeck (además de Wayne Rooney). Kane aporta al Tottenham todo lo que Roberto Soldado y Emmanuel Adebayor no supieron, más allá de los goles. Su constante movilidad, su juego de espaldas, su sacrificio defensivo y una visión de juego impropia de un killer de área han hecho de la joven perla inglesa uno de los activos más trascendentales de cara a las aspiraciones del equipo.
 
Pero el máximo responsable de la fantástica temporada liguera es Mauricio Pochettino, que ha convencido a sus muchachos de que son diamantes en bruto a los que tenía que pulir y, sin una palabra más alta que la otra, ha asaltado la pelea al título, e incluso puede liberar a sus chicos del lastre emocional que supone el hecho de que, desde que Arsène Wenger desembarcara en el vecino del norte de Londres, siempre les haya superado en la clasificación, dejándolos en más de una ocasión sin el bello sonido de las fanfarrias de la Champions. La labor del técnico argentino se ha podido ver reflejada en el impresionante año de viejos conocidos como Hugo Lloris, Toby Alderweireld, Kyle Walker o Christian Eriksen y también en la irrupción de Delle Alli, mediapunta imberbe de tez morena con aura de futura pieza clave tanto con la selección absoluta como con su club; o el fichaje de Son Heung-min, que ha sido un fantástico revulsivo en los tramos finales de algunos partidos clave. Mauricio ha construido un equipo de autor, y si bien todavía le cuesta un poco competir contra algunos más grandes, sus números contra los pequeños, los que te fastidian alguna que otra aspiración, son dignos de un candidato a estar entre los tres mejores del país.
 
Quizá mañana Pochettino, profesional gigantesco y de personalidad arrolladora, se mude a pastos más verdes en busca de mayores facilidades para pelear por la liga, pero se irá dejando su impronta, su sello. Se irá habiendo hecho al club un poco más grande que cuando llegó procedente del Southampton, que pasó de eludir un descenso a su llegada a acabar 8º antes de mudarse al protagonista de este artículo. Larga vida a Pochettino.
 

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Josué Rubio