Juan Antonio Parejo

Koscielny compra los billetes para Europa (0-1)

Victoria sufrida del Arsenal en St. James’ que vale la decimoquinta clasificación consecutiva para la Champions League. Excepcional partido de Koscielny, coronado con el gol del triunfo. El encuentro supuso el adiós de Steve Harper como futbolista en activo. El Arsenal culmina un gran sprint final, consiguiendo 26 de los últimos 30 puntos.

 

Premier League

Newcastle 0
Arsenal 1
Ficha técnica
0 – Newcastle: Harper; Yanga Mbiwa (Campbell, 80), Coloccini, Taylor, Debuchy; Tioté, Cabaye (Anita, 57), Jonás, Gouffran (Marveaux, 64), Ben Arfa; Cissé.
1 – Arsenal: Szczesny; Gibbs, Koscielny, Mertesacker, Sagna; Arteta (Chamberlain, 28), Ramsey, Rosicky, Cazorla (Wilshere, 88); Walcott, Podolski (Giroud, 77).
Goles: 0-1, m.51: Koscielny.
Sangre, sudor y lágrimas tuvo que verter el Arsenal para volver a confirmar por enésima vez su participación en la Champions League. El gol de Bale a falta de pocos minutos del final alteró el pulso a todos, pero el trámite estaba firmado tras una sobresaliente actuación de Laurent Koscielny. Enfrente, un Newcastle que no se jugaba nada, pero que tomó nota tras la humillación sufrida ante el Liverpool en St. James’ Park y mostró una versión endurecida. En los visitantes, Mikel Arteta recibió el alta y consciente de su necesidad en el once, Wenger lo incluyó sin ninguna duda. Por lo demás, salvo la excepción de Gibbs, el equipo acostumbrado, con Cazorla acostado en el carril siniestro. En el Newcastle, la sorpresa era la alineación de Yanga-Mbiwa en el lateral izquierdo y del aplaudido Steve Harper en la portería, en el día de su retirada.
 
No se jugaban nada las urracas, pero se lo pusieron en chino a los gunners, con Cabaye y Tioté muy intensos, no permitiendo a Arteta girarse e iniciar. Los problemas no acabaron ahí para Wenger, ya cerca de la media hora el guipuzcoano hubo de ser sustituido por Chamberlain, recolocado extrañamente en la medular. Pero antes, los locales ya habían avisado, con una galopada de Yanga Mbiwa que Cissé remató alto. Quizá presa de los nervios, los londinenses no tomaban ni recogían el hilo del partido. Con Arteta ya ausente, Cazorla era otro fantasma que solo aparecía circunstancialmente. La única buena jugada del Arsenal fue concluida con un disparo del propio asturiano a las nubes tras una dejada de Gibbs, a la media hora de juego.
 
Lejos de fluir, el Arsenal se atascaba en el barro del duelo que proponían los norteños, con unos culebreos de Ben Arfa que constantemente inquietaban a la defensa del Arsenal. Una defensa con un nombre propio: Laurent Koscielny. El francés, aparte de ofrecer salida de balón, se impuso en todas las disputas, por alto, en carrera, al cruce y al choque. Imperial, salvando a su equipo en más de una ocasión. En el frente, a Theo Walcott lo ahogaban el físico de Yanga Mbowa y los constantes repliegues en dos para uno de las urracas.
 
Justo tras la reanudación, el Arsenal engranó una marcha más y Cazorla, buscándose sus habichuelas, intentó aventurarse más por la zona del diez. Una falta cobrada por Webb la botó Walcott y el centro, tras un rebote entre Podolski y Coloccini, Koscielny lo convirtió tras una gran media tijereta. Quién si no. El partido, lejos del fragor y de la guerra de guerrillas de la primera parte, se resquebrajó y se abrieron generosos espacios, que le abrían el apetito a Walcott. Pero el Arsenal continuaba igual de espeso. Atenazado, incapaz de sostener una posesión de más de cinco pases seguidos, encomendándose las más de las veces a buscar la profundidad de Walcott o Podolski, toda vez que Ramsey y Rosicky desaparecieron. El checo, de más a menos. El galés se quedó en poco directamente. Cuando a los gunners más falta le hacía secuestrar el esférico y narcotizar el duelo, hasta Cazorla era para los suyos invisible, liviano, efímero. En esas, Wenger optó por transiciones más directas con Giroud.
 
Sin embargo, ni con un vermú y unos fandangos se le quitaba al Arsenal el susto del cuerpo. Un susto que se transformaría en miedo cuando llegó la noticia del gol de Gareth Bale en Londres. Un nerviosismo que se acentuaría cuando Walcott desperdició un contragolpe clarísimo en tiempo de descuento, enviando la pelota suavemente al palo izquierdo de Harper. Una angustia que se convirtió en una alegría propia de un título cuando Howard Webb pitó el final tras unos eternos cuatro minutos de prolongación.
 
El Arsenal ganó y certifica su clasificación para la próxima edición de la Champions League que allá por marzo, pareció estar muy complicada tras la derrota en White Hart Lane. Una victoria agónica y ante un Newcastle sin objetivos, pero que vuelve a hablar bien de la capacidad defensiva y de sufrimiento del equipo y que vuelve a refrendar el proyecto de Àrsene Wenger en el Arsenal. Un partido donde además, el nombre de Koscielny aparece por encima del resto, calve asimismo en el exitoso rush final de los gunners, capaces de conseguir ocho victorias y dos empates en los últimos diez partidos.
 

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Juan Antonio Parejo