Juan Antonio Parejo

Koscielny saca al Chelsea de dudas (1-2)

Victoria del Chelsea en dos acciones desafortunadas de Laurent Koscielny en sendas faltas laterales. Primera derrota de un Arsenal que mereció mucho más. La victoria despeja pocos interrogantes del Chelsea.

 

Premier League

Arsenal 1
Chelsea 2
Ficha técnica
1 – Arsenal: Mannone; Jenkinson, Koscielny, Vermaelen, Gibbs; Arteta, Diaby (Chamberlain, 16), Cazorla, Ramsey (Walcott, 60), Podolski (Giroud, 60); Gervinho.
2 – Chelsea: Cech; Ivanovic, David Luiz (Gary Cahill, 80), Terry, Ashley Cole; Mikel, Ramires, Mata (Bertrand, 83), Óscar (Moses, 72), Hazard; Fernando Torres.
Goles: 0-1, m.19: Fernando Torres. 1-1, m.42: Gervinho. 1-2, m.52: Mata.
El Chelsea sacó petróleo en el Emirates en un encuentro que poco o nada dice aún de su verdadero potencial y sí de sus lagunas en el juego. Y eso que Di Matteo alineó por primera vez juntos a sus tres mediapuntas, Mata, Hazard y Óscar. Enfrente, Wenger metía sorprendentemente a Ramsey en la banda derecha con Gervinho de nueve.
 
Arrancaron ambos con los mismos preceptos, intentando salir de atrás, sin demasiadas prisas. Pero a la que Arteta empezó a conectar con Cazorla y a hacerle funcionar, la maquinaria gunner se fue calentando, llegando los primeros disparos con cierto peligro, en las botas del asturiano y de Diaby, que se lesionaría poco después. No se habría cobrado ningún mérito el Chelsea cuando a los veinte minutos de partido, en una falta lateral botaba por Juan Mata, Koscielny cometió el error de perder el balón de vista durante medio segundo. Cuando recuperó el contacto visual, Fernando Torres ya había encañonado a Vito Mannone. Y pudo ser peor apenas un minuto después, cuando el ariete español se plantó solo delante del arquero gunner. Por fortuna para el Arsenal, la indecisión de Torres y la bota de Vermaelen que le rozó, mandaron el disparo al limbo. Sobre si fue penalti o no, ni cuatro repeticiones lo mostraron de manera nítida.
 
El tanto visitante descentró durante diez minutos a los de Wenger, mientras que el Chelsea se contentaba con contener las débiles intentonas del Arsenal. El partido se le había puesto a pedir de boca a los blues, donde sólo una espectacular rabona de Hazard merecería contarse entre sus acciones ofensivas, pero ya Chamberlain comenzaba a activarse y con él su equipo. Zafarrancho de combate tocó Arteta desde su posición de ancla, clarividente como pocos, y el Arsenal arribaba al área de Cech. David Luiz taponó un peligroso disparo del menudo mediapunta asturiano, pero ni él ni Terry se pusieron de acuerdo para tapar a Gervinho en un centro raso de Chamberlain. El costamarfileño, confuso por naturaleza y especialista en confundir a compañeros, aficionados y entrenadores, confundió hasta al apuntador y la clavó en la escuadra. Cuatro goles en cuatro partidos.
 
El tanto espoleó al Arsenal que se vino hacia adelante un tanto alocado, dejando espacios que Óscar y Torres no estuvieron lejos de aprovechar. Llegó el descanso y el Chelsea no obtuvo respiro ninguno en la reanudación, exigido por los de Wenger, y otra vez en las botas de Santi Cazorla. Pero de nuevo en una acción aislada, el Chelsea asestó un duro crochet en el mentón del Arsenal. Segunda falta lateral que sacó Juan Mata desde el mismo perfil y en un error de comunicación, Laurent Koscielny la desvió lo justo para que el esférico besara las mallas de Mannone. Casi sin proponérselo, el Chelsea de volvía a adelantar, aprovechando una de las tardes de mayor infortunio del por otra parte, espléndido central francés.
 
Al Arsenal ya no le quedaba más alternativa que lanzarse al ataque y cerca estuvo Podolski de igualar en un cabezazo que desvió con una mano soberbia Peter Cech. Nadar río arriba desgasta el doble y más hacerlo dos veces, y a los locales se les comenzó a ver sin fuelle, especialmente a Cazorla. Comparecieron Walcott y Giroud y con más corazón que cabeza y el Arsenal regresaba al área del Chelsea con peligro. Sin embargo ni Cazorla, de nuevo, ni muy especialmente Giroud atinaron con la portería. Lo del ex del Montpellier fue especialmente grave, ya que dispuso de un mano a mano y segundos para pensar cómo resolver. La mandó fuera.
 
Exhausto, acabó por morir el Arsenal con el pitido final, en un encuentro en el que mereció mucho más y que sin embargo, le va atrasando puestos y dejando claro su objetivo, que no es otro que posiciones de Champions League. Para el Chelsea, pocas conclusiones a sacar, más allá de la diligencia de Ramires y el olfato recobrado por Torres. Continúa líder e incluso ayer ganó en uno de los campos más difíciles, pero su fútbol, sea cual sea, aún está por definir. Habrá que esperar a cuando el calendario se apriete y sea más exigente para medir el valor real de los de Roberto di Matteo. De momento gana y lidera, que no es poco.
 

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Juan Antonio Parejo