Leandro Bianchi

La metamorfosis de Mr. Moyes

El Everton ha transformado su estilo y filosofía de juego desde la temporada pasada. Los Toffees, con el crucial cambio de posición de Marouane Fellaini, se han convertido en un equipo alegre y vistoso con una marcada vocación ofensiva y un delicado trato al balón. ¿Metamorfosis espontánea o desarrollada en el laboratorio por David Moyes?

 
A mitad de la que será su 11ª temporada completa al frente del Everton y analizando lo que pudo verse en esta mitad de temporada, surge el interrogante relativo a si el escocés David Moyes sufrió un cambio en su idea de juego o el estilo actual es el que siempre quiso e ideó pero nunca pudo plasmar. Buscaremos indagar en varios aspectos para encontrar la respuesta a este interrogante.
 
El planteo surge cuando uno ve jugar a esta versión del equipo de Goodison y observa cosas muy distintas a las que se vieron anteriormente. Este es uno de los equipos que mejor juega en esta temporada de Premier League, con atributos e intenciones bien marcadas: busca jugar mucho por el piso y en corto, buscando asociaciones en cada sector de la cancha, intentando salir jugando siempre con pase limpio y claro, muy ancho en sus ataques lanzando siempre a sus laterales a la ofensiva, creando muchas situaciones claras de gol por partido, buscando a pesar de estar en ventaja y quedando varias veces descompensado en la faz defensiva; a diferencia de lo que pudo verse en temporadas anteriores: un equipo que priorizaba el cero en el arco propio, sus ataques no eran claros, no tenía fluidez en ofensiva y muchas veces basaba su juego en el pelotazo largo para la segunda jugada o en centros desesperados.
 
La única vez que pudo verse algo similar a lo intentado esta temporada fue hace cuatro años, cuando Mikel Arteta era el eje del juego de los Toffees, Leon Osman sumaba juego pese a su irregularidad y Steven Piennar consiguió su máximo nivel en Goodison. Sin embargo, la cosa no duró demasiado ya que la negativa del sudafricano a renovar desembocó en su venta forzada a Tottenham, mientras las lesiones del vasco condicionaron al cerebro del equipo y Osman navegaba en sus constantes vaivenes.
 
¿Cual es la verdadera idea de David Moyes? Falta para llegar a desvelar el entuerto planteado. Para poder analizar con más profundidad el caso, debemos también hacer hincapié en que el técnico, iniciado en el Preston North End, muchas veces tuvo que arreglarse con fichajes de oferta de última hora o en su ocaso futbolístico (léase Van Der Meyde, Drenthe, Mateo Ferrari) u oportunidades que hubo que aprovechar para sumar jugadores al plantel y que posiblemente Moyes nunca vio jugar (Segundo Castillo, Denis Straqualursi) y no pudo armar su plantel de acuerdo a sus expectativas debido a las forzadas ventas de su plantel a causa de los problemas económicos en qué está inmerso el club. Los mismos problemas que muchas veces le otorgaban un presupuesto acotadísimo para los refuerzos.
 
Eso provocó muchas veces que Everton jugara más como podía que como quería, pensando más en cómo neutralizar a los rivales que pensando en lo que ellos podían proponer. Además, cabe sumar los pésimos arranques de temporada debido a que la plantilla se armaba sobre la marcha del torneo y con poco tiempo de trabajo. Moyes se encontró temporada tras temporada con planteles cortos y limitados en cuanto a calidad futbolística.
 
A pesar de todo, Moyes siempre se las ingenió para que su equipo terminara la mayoría de los años entre los ocho primeros y consiguiera llegar a Europa, pero el estilo de juego siempre fue distinto al mostrado en este semestre. Está temporada fue una de esas excepciones a la “regla” de los últimos quince años y no hubo necesidad de desprenderse de ningún jugador importante. Gracias a la venta de Jack Rodwell por 15 millones de libras al Manchester City, Moyes pudo disponer de una cuantiosa suma para fichar jugadores. De este modo, llegaron Steven Naismith, procedente de un Rangers en bancarrota, Kevin Mirallas del Olympiakos (un viejo anhelo de Moyes), Bryan Oviedo desde Dinamarca para ser el recambio de Baines y sumar opciones al mediocampo, y Thomas Hitzlsperger como agente libre al caerse la llegada a última hora de Vadis Odjidja-Ofoe por problemas legales.
 
Este panorama, sumado a que mantuvo la base y varios de sus jugadores están mostrando la mejor versión de sus carreras, ha permitido a David Moyes ir moldeando este Everton. Tim Howard en la portería (acaso uno de los puntos más flojos de este equipo junto al puesto de central izquierdo), Seamus Coleman en el lateral derecho (cuando corrija algunas cuestiones en defensa está llamado a ser un gran lateral), el rendidor Phil Jagielka junto a Sylvain Distin o John Heitinga en el eje de la zaga y el fenomenal Leighton Baines en la banda izquierda. En el centro del campo resulta indispensable Darron Gibson, que aporta equilibrio y asume la salida limpia de este equipo. Sus lesiones son un problema para el equipo, que no logra suplir su ausencia cuando falta. Su ausencia hasta febrero será una prueba de fuego para el equipo. Delante del irlandés suele jugar Leon Osman, que está protagonizando la mejor temporada de su carrera. Cerebral, pisa las dos áreas y por encima de todo, muy regular. En las bandas, la mejor opción son Kevin Mirallas y Pienaar. El belga fue determinante siempre que jugó: desequilibrante en el uno a uno y generador de juego siempre. El sudafricano es un poco más discontinuo en su rendimiento pero sin dejar de ser importante en la elaboración de juego. Cuando Mirallas no está, entran Naismith (de irregular temporada, marcó goles pero deja que desear en su rendimiento) y Anichebe (el nigeriano está teniendo la mejor temporada de su carrera, importante y mostrando gran evolución en su juego), que intentan disimular su ausencia y aunque no lo han logrado a nivel juego sí han sido claves con algunos goles.
 
Pero sin duda, Marouane Fellaini es la clave del equipo. Con un centro del campo más consolidado, Moyes lo colocó por delante de esta línea y le dio más libertad. El hombre del peinado afro hace de todo en este equipo: es el goleador y alma del equipo, colabora en defensa y en la generación de juego y cuando él no está, Everton no tiene forma de reemplazarlo. Los aficionados de los Toffees rezan cada noche para que Marouane no se vaya y juegue al menos hasta fin de temporada. 
 
El puesto de centrodelantero es de Nikica Jelavic indiscutiblemente. El croata no está teniendo el rendimiento que tuvo al llegar en enero (marcó 12 goles en 16 partidos la temporada pasada, solo 7 en 23 en esta) pero es el dueño del traje de número nueve.
 
A todos estos jugadores hay que sumar a varios secundarios de lujo, como Phil Neville, Hitslzperger y Oviedo, que son los otros que tienen minutos en este plantel. A simple vista, el equipo que dirige el escocés parece corto, no tanto como en otras temporadas pero igualmente necesita reforzar algunos puestos para aspirar a clasificarse a la Champions League.
 
En este mercado de enero, Moyes declaró que no hay necesidad de vender y que espera conseguir al menos tres refuerzos. Las posiciones que apuesta a reforzar están claras: un defensor central en donde los objetivos parecen Vegard Forren del Molde noruego o en su defecto Dick Van Dijk del Groningen. En ambos casos, se trata de centrales jóvenes y con buena proyección, lo que permite deducir que Shane Duffy no es una opción fiable para el técnico. La segunda posición que Moyes desea cubrir es la de mediocampista central. Ante la negativa del Tottenham de ceder a Jack Livermore, Moyes intentará nuevamente incorporar al jugador de Brujas, Vadis Odjidja-Ofoe, o conseguir a James McCarthy, uno de los mejores jugadores del Wigan. Y finalmente, un delantero para añadir competencia y opciones a Jelavic. Loïc Remy y Kevin Gameiro parecen opciones complicadas y habrá que ver si aparece algún tapado.
 
Las incorporaciones que pueda añadir el técnico escocés en este mercado serán claves para cumplir el objetivo de entrar en las competiciones europeas de la próxima temporada y mantener el nivel de juego agregando recambio. Eso sumado a que pueda mantener a Fellaini y que mantenga el andar mostrado en esta primer parte de la temporada, algo distinto a lo mostrado en años anteriores, en que los Blues han solido protagonizar un arranque lento de temporada para mostrar su mejor versión luego de diciembre.
 
Nadie se atreve ni se atreverá a cuestionar a David Moyes, un técnico al que estarán por siempre agradecidos en Everton y que el mundo del fútbol espera ver en un equipo con más recursos financieros. Es cierto que, como él mismo ha reconocido, a su gestión en Goodison Park le falta un título, pero también hay que reconocer que no es fácil lograrlo compitiendo siempre en inferioridad de condiciones con la mayoría de los poderosos y haciendo malabares para poder formar un plantel competente con escasos recursos. Este año ha llegado el cambio, un estilo de juego ofensivo y audaz y con buen trato de pelota. El cambio puede deberse a un cambio en la filosofía de juego del técnico o a un renacer de sus verdaderas ideas, apoyado en un plantel que él mismo fue conformando y que reúne cantidad y cualidad. Sea cual fuera la causa, no hay duda de que se ha producido un cambio y desde acá y desde el mundo del fútbol debemos mostrarnos agradecidos a esta metamorfosis de Mr. David Moyes.
 

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Leandro Bianchi