Juan Antonio Parejo

La ruleta inglesa

 
De Inglaterra, señoras y señores, se puede esperar de todo. De todo lo malo, por supuesto. E incluso lo peor, si recordamos los desfiles de las novias de los futbolistas en intensa competición por lidiar quién es la más hortera. Claro que luego suena “God save the Queen” y a nosotros, con sus estruendosos redobles y cinco mil ingleses gritando con el corazón en la garganta, nos empiezan a temblar las rodillas. Pero en el césped sí, teóricamente deberíamos esperar más ración de lo peor. Otro espectáculo infame como el del Mundial de Sudáfrica. A ello súmenle la ausencia de Wilshere, una de esas caras que podían pintar de verde primaveral el carácter grisáceo de la selección inglesa. Y la de Gareth Barry, un efectivo sostén en la medular, capaz de congeniar bien con Parker. Sin hablar de la sanción de Rooney, que le mandará a la grada en los dos primeros encuentros, un seleccionador que aunque con una más que meritoria carrera, despierta la misma ilusión que un retrato de Breznev y al que se acaba de nombrar para el cargo y un ramillete de jugadores que se hallan en la definitiva y última de las últimas oportunidades con la camiseta de los Tres Leones. O el enésimo intento (todos las anteriores sin éxito, claro) por hacer mezclar a Lampard y Gerrard. Todo esto, sin contar que ese personaje tan especial llamado Andy Carroll va convocado y no sería descabellada su titularidad en los dos primeros partidos. Sumen todos estos añadidos y…

 

Hodgson despierta la misma ilusión que un retrato de Breznev

Pocos equipos acumulan tal historial de calamidades

Y por no decir que, con Inglaterra en el fútbol ocurre, como señalaba Winston Churchill a principios del siglo XX con los Balcanes, que “producen más Historia de la que son capaces de digerir”. Y a fe que es verdad. Pocos combinados nacionales son capaces de acumular tras de sí un historial tan completo de calamidades y piedras contra su propio tejado. Desde el pisotón de Rooney a Carvalho (con la posterior acusación de Ronaldo, por aquel entonces su compañero) en salva sea la parte hasta el incidente entre Beckham y Simeone en Francia 98. Eso, sin comentar la irrupción de heroicidades inesperadas, como un Ricardo sin guantes en los penaltis en la Euro 2004, el fallo de Southgate en el 96 o el gol de Mladen Petric en Wembley en noviembre de 2007, toda una tragedia nacional. O el episodio del último mundial, donde tuvimos la ocasión de ver la venganza alemana del gol de Geoff Hurst en el 66, en lo que fue un repaso de la “Maanschaft” de proporciones tan descomunales que dejó a Inglaterra tan despojada y desnuda de talento como nunca se había visto hasta entonces. Por no hablar de ver al bueno de Emile Heskey de titular en los primeros partidos del equipo de Capello… En serio, nos mata que no se haya hecho una película-documental sobre las andanzas de los “pross”, un poco como una mezcla de Courtney Love y Liam Gallagher. Acumulación de escándalo tras vergüenza, aunque en su pasado, cada vez más y más lejano, aún se perciben momentos de grandeza. Ahh, donde estará ya aquel “What´s the story” de los hermanos Gallagher…
 

Un documental sobre los pross, mezcla Courtney Love-Liam Gallagher

La oportunidad de medirse a España puede ser el factor aglutinante

Y sin embargo, puede que cuanto peor, mejor. Así de simple. La oportunidad de medirse al combinado nacional español en un hipotético cruce de cuartos puede ser el factor aglutinante para una serie de futbolistas, al fin y al cabo, no tan mediocres. Quizás se trate de un vínculo de unión el verse amenazados por una potencia futbolística incomparablemente superior. Lo hemos visto ya demasiadas veces y los tabloides ingleses, portadores de la llama eterna del ingenio y el humor sutil, nos recordarán los acontecimientos de agosto de 1588, cuando una Inglaterra inmersa en una época turbulenta fue capaz de resistir y vencer la amenaza de una armada procedente de una España para la cual no se ponía el sol. Bueno, más que vencer, “los elementos” (léase, tormentas del Canal, las rocas o poner al mando de tan grande armada a un tipo que no había visto el mar en su vida), desbarataron la tentativa hispana. No es el único ejemplo, ya hemos visto algún ejemplo de enfrentamiento hispanobritánico esta temporada… Y es que los elementos, en este caso los palos, el larguero y las constantes apariciones de algún ser divino no identificado propiciaron lo impensable: que los de John Ferry y Frank Lampard venciesen a Xavi, Iniesta, Fábregas y cia. Las analogías entre el fracaso de la Armada y la eliminatoria Chelsea-Barça son evidentes. Nada hay mejor para un pueblo desunido y venido a menos que la amenaza de un enemigo mucho más poderoso. Nada hay más peligroso por otra parte, que la amenaza de una victoria segura y fácil. Aunque claro, vemos de nuevo el Inglaterra-Argelia del mundial 2010 (para nosotros el partido más desastroso y más infame de la Historia de Inglaterra en los Mundiales y de las Eurocopas, y miren que hay repertorio donde elegir) y nos parece más fácil que nos pongan cervezas con tapas de aceitunas negras en Leicester Square que ver triunfar a los de Hogdson. Que dicho sea de paso, nos parece un entrenador estupendo que se ganó el cielo en el Fulham.
 

Las analogías Armada Invencible-Chelsea/Barça son evidentes

Inglaterra nos volverá a divertir al más puro estilo Benny Hill

Un gran general de segundo nivel, claro (recuerden su aventura en el Liverpool) ¿Asume Inglaterra su propio rol de actriz secundaria? Desde luego. Por méritos y por fútbol, a años luz de España o Alemania y aún a cierta distancia, parece, de Portugal, Francia (desde aquí, el verdadero tapado de la competición. Avisados quedan) o Italia. Y es precisamente ahora, cuando se nos antoja más peligrosa. Es ahora, cuando Inglaterra se presenta por primera vez en muchísimo tiempo sin pretensión ninguna, asumiendo que el fracaso es la opción más probable y que precisamente, se parte del fracaso. El punto de partida es el fondo del pozo, más bajo ya no se puede caer. No queda sino mejorar, no hay más opciones, aunque solo sea por puro cálculo estadístico. Ya no acude Inglaterra con el pecho hinchado, muy al contrario. Comparece consciente de sus propias debilidades. 
 
Claro que bien pudiera emparejarse con Italia o con la impredecible pero talentosa Croacia en octavos y fastidiarnos este artículo. Pero, sintiéndolo mucho, el poder sugestivo que ejerce en nosotros un España-Inglaterra es inevitable, no podemos huir. O esperen, aún puede pasar que, dentro de su capacidad para hacer lo más imprevisible dentro de lo mediocre, Inglaterra se pegue otro tiro en el pie ante la débil Ucrania o contra una Suecia algo más peligrosa aunque dependiente de ese particular genio llamado Zlatan Ibrahimovic. Aunque dicho sea de paso, hasta el Wolverhampton nos parecería peligroso si contara con el gigante sueco entre sus filas. Desde aquí, por cierto, ya damos casi por segura su derrota ante la renovada Francia de Blanc, para nosotros un equipo serio y talentoso a partes iguales, línea por línea, desde Koscielny y Debuchy a Menez y Benzemá. Puede que suceda eso, aunque al menos, pase lo que pase, los señores de la prensa de las Islas nos deleitarán con su afilado y sutil sentido del (¿británico?) humor y facilidad para encontrar titulares nada rebuscados. Ya lo han hecho, por poner un ejemplo, como con la incapacidad de Hogdson para pronunciar la letra “r”, en The Sun (“Bewing on the Euwo’s!» Aplausos, por favor). Es otro de los espectáculos que nos ofrece en cada cita nuestros amados “pross”.
 
Sea como fuere, lo más probable es que Inglaterra nos volverá a divertir al más puro estilo Benny Hill. Contar este tipo de historias y vivirlas resulta impagable para aprendices de plumillas como nosotros. Pero siendo toda una incertidumbre en sí misma como es la selección inglesa… ¿quién se atreve a decir que este revólver no tiene una bala precisamente preparada para nuestra sien?
 
Pd: ignorantes de nosotros, hemos obviado un axioma imprescindible de Murphy: “todo lo que va mal es susceptible de empeorar”. Pues eso.

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Juan Antonio Parejo