Ilie Oleart

Las 5 claves de la crisis del Liverpool

La última victoria del Liverpool en tiempo reglamentario se remonta al 17 de agosto, hace más de un mes. Desde entonces, los Reds suman cuatro empates (uno de ellos, contra el Carlisle en Copa de la Liga, acabó en triunfo en los penaltis) y dos derrotas muy dolorosas, ante el eterno rival y por 0-3 ante el West Ham.

 
1. Un estilo en entredicho
Brendan Rodgers es un técnico versátil que disfruta cambiando de sistema de semana a semana y, a menudo, durante el transcurso de un partido. Lejos de constituir un problema, esa flexibilidad constituye un factor diferencial que permite al técnico adaptarse a los retos planteados por el rival y aprovechar al máximo las fortalezas de su propia plantilla. Cuando disponía de Luis Suárez, Philippe Coutinho, Raheem Sterling y Daniel Sturridge, Rodgers se devanó los sesos hasta encontrar un sistema que le permitiera alinearlos a todos juntos sin sacrificar el equilibrio del once. Pero una cosa es el sistema y otra muy distinta es el estilo de juego. El estilo debe ser innegociable. Rodgers se hizo un nombre durante su etapa en Swansea por su fútbol ofensivo basado en la posesión. Sin embargo, desde aquella época, el porcentaje de posesión de sus equipos ha ido menguando rápidamente. Uno ya no sabe a qué juega o a qué quiere jugar Rodgers. Lo más probable es que ni él mismo lo sepa.
 
2. La política de fichajes
En un año, el club de Merseyside ha perdido a Steven Gerrard, el mejor jugador del club en su historia reciente, Raheem Sterling, el mejor jugador inglés joven de la actualidad, y Luis Suárez, uno de los mejores tres delanteros del mundo. Es como si el Barcelona perdiera a Messi, Neymar y Xavi en un lapso de doce meses. Es como perder un riñón, un pulmón y el apéndice, y esperar correr una maratón al día siguiente. Simplemente es imposible. Para colmo, los órganos vitales que ha perdido el Liverpool no ha sido sustituidos por órganos sanos capaces de mantener el cuerpo funcionando a pleno rendimiento. Como sucedió con el Tottenham tras la venta millonaria de Gareth Bale al Real Madrid, los Reds optaron la cantidad sobre la calidad. El resultado, muchos jugadores han pasado por Anfield pero pocos han dejado huella: Fabio Borini, Joe Allen, Oussama Assaidi, Kolo Touré, Iago Aspas, Luis Alberto, Lazar Markovic, Mario Balotelli, Rickie Lambert… Posiblemente, el mejor fichaje de las últimas tres temporadas esté entre Emre Can, James Milner o Christian Benteke. Pues eso.
 
3. Sin gol no hay victoria
La temporada en que el Liverpool estuvo luchando por la Premier League hasta la última jornada, el equipo anotó 101 goles, en parte gracias a la aportación realizadora de Luis Suárez (31) y Daniel Sturridge (21). La temporada pasada, todo el equipo anotó 52 goles, los mismos que Suárez y Sturridge solo. Ese dramático declive en las cifras anotadoras se achacó a la nula aportación de los delanteros de la plantilla: Sturridge (4), Lambert (2), Borini (1) y Balotelli (1). De esos cuatro jugadores, solo Sturridge sigue en la plantilla y para suplir las bajas de los demás se han incorporado Christian Benteke y Danny Ings. Pero el problema sigue ahí. Solo el Newcastle (3) ha marcado menos goles que el Liverpool (4) en estas primeras seis jornadas de liga. Para acabar de rematarlo, las bajas del club este verano no han contribuido a solventar el problema. Los dos máximos goleadores del club la temporada pasada en liga, Steven Gerrard (9) y Raheem Sterling (7), ya no están en la entidad. El tercer máximo goleador, Jordan Henderson (6), estará dos meses de baja tras romperse el pie.
 
4. Las críticas no ayudan
Tras cada nuevo traspié del club (y ha habido unos cuantos en los últimos años), los aficionados del Liverpool han dejado sentir su opinión sobre el propietario y el entrenador del club. Las redes sociales e incluso los cielos (vía avionetas de alquiler portando carteles protesta) se inundan con las críticas de unos aficionados que llevan demasiados años de mediocridad. El último título importante del Liverpool data de 2005, cuando el equipo entonces entrenado por Rafa Benítez se alzó con la Champions League en Estambul. La último título de liga se remonta a 1990, hace un cuarto de siglo. En la era Premier League, el Liverpool ha estado cerca del título en dos ocasiones, una bajo el mando de Benítez y la otra hace dos temporadas con Rodgers. En medio, el vacío, la nada. Incluyendo la etapa Roy Hodgson, la segunda era Kenny Dalglish con la pésima gestión del affaire Evra-Suárez y la fallida etapa con Tom Hicks y George Gillet en los despachos del club que casi acaba en tragedia. Y cada año que pasa, crece la ansiedad por recuperar la gloria pasada. Hasta el punto de que está a un paso de transformarse en locura.
 
5. El entorno competitivo
A menudo cometemos el error de analizar al Liverpool prescindiendo del entorno que le rodea. Y, en este caso, la comprensión de ese contexto resulta crucial. En efecto, el entorno competitivo inglés ha sufrido una drástica transformación durante los últimos diez años. Hasta ese momento, Arsenal y Manchester United luchaban encarnizadamente por la hegemonía doméstica. En 2004 irrumpió Roman Abramovich y el Chelsea se sumó a ese reducido grupo de contendientes. Años más tarde, sería el Manchester City quien se introduciría entre ese conjunto de grandes que pugnan por la liga. Hoy en día, el Liverpool no batalla ya contra dos potencias sino contra cuatro. Las posibilidades se han reducido drásticamente. Y las cosas no prometen mejorar en el futuro. Una vez instalados en sus nuevos estadios, Tottenham y West Ham podrían alcanzar un nivel presupuestario similar al del Liverpool, que está remodelando Anfield con la esperanza de mantener su frágil posición dentro del status quo doméstico.
 

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Ilie Oleart