Toño Suárez

Las cartas sobre la mesa en Anfield (1-0)

Tras un buen encuentro, el Liverpool fue incapaz de matar el partido y estuvo a punto de dejarse dos puntos en su debut liguero. El Stoke dio por bueno el reparto de puntos inicial aunque no dudó en buscar la contra. Pudo llevarse algo más de Anfield y lo habría logrado si Simon Mignolet no hubiera detenido el penalti de Jon Walters.

 

Premier League

Liverpool 1
Stoke 0
Ficha técnica
1 – Liverpool: Mignolet, Johnson, Jose Enrique, Toure, Agger, Gerrard, Aspas (Sterling, 72), Coutinho, Henderson, Lucas, Sturridge.
0 – Stoke: Begovic, Pieters, Huth, Shawcross, Cameron, Whelan (Adam, 63), Wilson, Nzonzi, Walters, Crouch (Jones, 81), Etherington (Pennant, 63).
Goles: 1-0, m.37: Sturridge.
Esta bien podría ser la historia de un villano que acabó convirtiéndose en héroe o la de un equipo de futbol que jugó con fuego y pudo acabar quemado: “Soy un hombre de gustos simples, me gusta la dinamita, la pólvora y la gasolina. ¿Sabes qué tienen todas éstas cosas en común? Son baratas». No adelantemos acontecimientos, no obstante.
 
Pocos escenarios hay tan adecuados para albergar la puesta de largo de la temporada 2013/14 de la Premier League que el estadio que emerge en Anfield Rd Liverpool, Merseyside L4 0TH, Reino Unido. Y pocos partidos hay tan peligrosos para un debut liguero que enfrentarte en tu propio estadio a un equipo que viene con el cartel de Championship colgado del cuello: uno de estos equipos descendidos prematuramente, tras sesudos estudios y frases rimbombantes tan carentes de sentido como llenas de adjetivos, por los expertos futbolísticos del pueblo.
 
El partido fue límpio, virginal: sin engaños ni ambages futbolístcos de por medio, sin rodeos: las cartas boca arriba sobre la mesa desde el primer minuto: así somos y así jugamos Y así vimos a un Liverpool con querencia de balón, más holgado cuando llega a pies de Gerrard o Lucas que cuando se empeñan en tocarlo José Enrique, Agger o Touré y a un Stoke encerrado cómodamente en su coqueto habitáculo de 16,5 x 40 aproximadamente, con vistas a The Kop, sin ninguna intención a abandonarlo salvo por causa de fuerza mayor: “aglomeración en el área” podría titularse la película.
 
Mucho balón, mucho toque, mucha posesión pero la primera ocasión con fundamento fue para un Stoke que decidió salir de su apartamentito en el sur e ir a conocer mundo: contra fulgurante de los de Hughes en el minuto 7 de la primera que finaliza en un corner cedido por J.Enrique tras cortar un pase con muy mala idea de Peters sobre Etherington. Tras el saque de esquina y tras algún mal centro y peor rechace, el esférico llegó a los pies de Whelan que lo puso en el area para disgusto de un Mignolet que se presentó ante el respetable y ante el mundo con una soberbia salida a por uvas acogida con congoja y perplejidad por los asistentes y despreciada por el delantero del Stoke que pasaba por allí. El respetable solicita las dos orejas y el rabo, el belga languidece: ¡VILLANO!
 
Fue flor de un día la salida del Stoke de su apartamento con vistas, una leyenda urbana, vaya. En el minuto 10 el trencilla anula un cabezado de Sturridge que acabó en la red de Begovic tras evidente fuera de juego: en el 12 Touré revienta el larguero del bosnio-canadiense tras un centro botado desde el corner por Gerrard. En el 13, Coutinho conduce desde fuera hacia adentro y sirve en profundidad a Sturridge que se lleva puesto a Begovic, aunque se queda sin ángulo para el disparo.
 
Cartas boca arriba en Anfield: el Liverpool dominaba al Stoke, mucha posesión, muchas aproximaciones, algún remate con peligro; el Liverpool es el de fin de la temporada pasada, un equipo con muchas ganas de dominar pero que necesita disparar muchas balas para acertar en el blanco y al que con muy poco le hacen peligro.
 
Sturridge y Coutinho, sobre todo éste, fueron una pesadilla para la poblada formación defensiva del Stoke; el brasileño, partiendo de la izquierda y acabando en el centro, sirviendo pases mortales en profundidad, acercándose a recibir para desahogar y ser la primera referencia de pase para Lucas Leiva y Steven Gerrard. En uno de esos movimientos hacia el interior Coutinho acaba sirviendo un balón a Aspas que remata de primeras deteniendo Begovic. En el 28 nuevamente el brasileño conecta con Jose Enrique que tira una pared con Aspas y el remate final del lateral es detenido nuevamente por Begovic.
 
El acoso y derribo del Liverpool continuaba: en el 34, Kolo Touré sale del agujero asistiendo a Coutinho que conduce y sirve en profundidad al corazón del área, una vez más: el receptor del magistral pase fue esta vez Henderson que, con todo el tiempo del mundo para acomodar el balón, disparó al muñeco: Begovic mostrando, una vez más, la categoría que atesora como portero.
 
El Stoke defendía con cierto orden aunque, bien es cierto, que no había recibido goles a éstas alturas más por el acierto de su guardameta que por su habilidad en tapar huecos: ¿sería cuestión de tiempo que los locales perforaran la meta del hercúleo Begovic o los discípulos de Hughes llegarían al descanso con su portería inmaculada?
 
La pregunta se respondería sola en el minuto 36: tras unos segundos de toque de balón entre el centro del campo red el esférico acabo en los pies del sempiterno Coutinho, combinación con Aspas, pase del gallego a Sturridge que suelta un latigado con su pierna izquierd desde la frontal: el balón pasa por debajo de las piernas de Huth y se cuela pegado al palo izquierdo de Begovic: el fútbol empezaba a ser justo con los méritos de uno otro. 1-0 en el luminoso.
 
El latigazo del ingles espoleó a los visitantes y en el 41 Walters dispara un derechazo desde la frontal a bocajarro con el que Mignolet, tras soberbia estirada, comenzaría a congraciarse con una afición que temblaba cada vez que el balón sobrevolaba el área.
 
La primera parte llegaba a su fin. Sin máscaras, sin caretas, cada uno mostrando sus armas. Un Liverpool con mucho balón y llevando peligro al área rival con la misma facilidad la que sufre en la suya y un Stoke en un papel sobreactuado de visitante: encerrado y a la contra en nivel superlativo.
 
La segunda parte comenzó sin cambios en ninguno de los artistas y con las mismas trazas de juego de la primera parte: el Liverpool con el balón y, cuando no lo tenía, presión rápida para recuperar: en el primer minuto de la reanudación Coutinho, una vez más, se hace con un balón en el centro del campo y, tras galopada se presenta solo ante Begovic. Mismo final para los mismos protagonistas: balón fuera.
 
El balón era del Liverpool con posesiones largas en las que participaba todo su centro del campo que aceleraba la rapidez en la circulación del balón cuando entraba en contacto con él Coutinho o Sturridge. En el minuto 47 y en un balón que parte desde un saque de banda efectuado por Glen Jonhson y dirigido a Mignolet el esférico cruza todo el campo, tocado por jugadores reds sin que los futolistas del Stoke lo intercepten acabando en los pies de Henderson que remata y, una vez más Begovic salvando al Stoke. Y otra vez, el origen de todo Coutinho y el final de la historia Begovic.
 
El Stoke se encontraba en una situación curiosa: estaba siendo bombardeado por todos los flancos, ya tendría que estar a esas alturas de la película con las capitulaciones firmadas y, en cambio, solo perdía por un gol de diferencia. Se decidió a salir un poco de su recinto, conocer nuevas experiencias…una especie de Erasmus en Liverpool. A los de Rodgers no les costaba mucho contener las acometidas de los chicos de Hughes: es lo que tienen los estudiantes de Erasmus: mucho ruido y pocas nueces.
 
En el 60 los mismos protagonistas finalizaron una larga serenata de toque del Liverpool con un pase en profundidad del de siempre, para el de casi siempre y detenido por el de siempre: Coutinho, Sturridge, Begovic, la Santisimima Trinidad.
 
En el minuto 63 más de lo mismo: pelotazo de Mignolet al centro del campo que cae en poder del Stoke: la presión de Aspas hace que el español se quede con el balón,carrerón por la derecha, internada en el área y balón atrás a Henderson que, con precisión británica, vuelve a enviar el esférico al palo. No estaba hoy fiestero el bueno de Jordan. El rechazo del palo acabó con el balón en pies de Jonhson que se marcó un eslalom desde la banda hasta el área pequeña con disparo incluido, que sería la envidia del mismo Alberto Tomba.
 
El partido seguía por los mismos derroteros: en el minuto 70 Iago Aspas dejaba el terreno de juego para que ingresara en el mismo Sterling. Notable partido del gallego en su debut aunque da la sensación de ser físicamente bastante débil en comparación con los fornidos centrales británicos: unas horitas de gimnasio le vendrán de cine al muchacho.
 
A pesar de las sensaciones de buen juego y de dominio la afición local no estaba tranquila: parecía que con muy poco se podía dañar la defensa red y esa película ya la habían visto bastantes veces la temporada pasada viendo como volaban demasiados puntos de Anfield en jugadas aisladas, en partidos ganados pero no rematados: la tragedia sobrevolaba Liverpool poco antes de que Air Begovic se marcara otro vuelo para echar a corner un misil teledirigido por Gerrard.
 
El Stoke avisó en el 81 con un tiro a puerta desde casi el centro del campo de Charlie Adam, en forma de vaselina, que Mignolet se encargaría de enviar a córner.
 
Corría el minuto 86 cuando Sterling regala al Stoke una falta por juego peligroso. Charlie Adam se hace con el esférico, lo coloca con mimo y centra la falta al área con su pierna izquierda. Peligro y mucho. El ex del Liverpool coloca el balón tocadito en el área para que, en su minutito de gloria mal entendido, Agger apareciera en escena simulando a un super héroe con capa roja, eso sí, y brazos extendidos al aire interceptara un centro que iba a acabar sin consecuencias. El árbitro tardó unos segundos en pitar la pena máxima incrédulo ante lo que acababa de presenciar. Era el minuto 87.
 
El villano que se empeñó en convertirse en héroe, llevando a efecto el sueño que había tenido antes de su debut: no era salir a por uvas en cada balón que sobrevolaba su área: no era subierle el colesterol a los aficionados reds cada vez que el balón rondaba sus dominios. Era hacer algo importante, heroico: parar un penalti en el último minuto. ¿Por qué no?
 
A Agger se le fundieron los plomos y el aficionado se sintió morir: Jonathan Walters colocó en balón en el punto fatídico y disparó a la derecha del belga que tapó portería con maestría tras el lanzamiento y tras el rechace que su manopla produjo. El villano era héroe. La historia de un instante.
 
Buen comienzo para el Liverpool que se mostró como es: inocente en defensa y aplicado en intento de tocar el balón con soltura y acabar las jugadas que genera. Y el Stoke como un equipo que va a sufrir lo que no está escrito para sacar los partidos adelante gracias a su juego rústico, decimonónico, en el que un penalti, un corner o una jugada a balón parado parecen sus únicas armas para marcar. Las cartas están sobre la mesa en Anfield.
 

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Toño Suárez