Ilie Oleart

Los entremeses fríos de Wenger

El Tottenham no queda por encima del Arsenal en la tabla desde la temporada 94-95. Durante unos minutos del domingo, los Spurs llegaron a situarse a 13 puntos de distancia de su acérrimo rival. Sin embargo, la reacción de los locales permitió que esa distancia fuera de solo 7 puntos al final del encuentro.

 
Arsène Wenger lleva seis meses soportando todo tipo de críticas, burlas e incluso improperios. Posiblemente, esta esté siendo la temporada más dura para el francés desde que llegó a Londres. Lo cual ya es mucho decir, considerando que el Arsenal no gana un título desde 2005.
 
Los problemas comenzaron en agosto. Cesc Fàbregas forzó su salida del club y a Wenger no le quedó más remedio que dar su brazo a torcer. Samir Nasri acababa contrato en un año y se negó a renovar, así que también tuvo que venderle. Dicho sea de paso, el francés está completando una temporada más que mediocre en el City. Ante las bajas, Wenger tuvo que recurrir de urgencia al mercado y las prisas le jugaron una mala pasada. André Santos es un recambio de nivel similar a Clichy, que también se marchó con destino al Etihad, y Mertesacker no desentona en el eje de la defensa, donde ha tenido más minutos de los esperados por las constantes bajas en la zaga. Arteta es un correcto sucesor de Fàbregas en la medular. Pero el fichaje del coreano Park representa la tradicional tendencia de Wenger a fichar jugadores poco contrastados procedentes de ligas europeas más flojas (Santos llegó de Turquía, Park de Francia) o de categorías inferiores (Alex Chamberlain llegó del Southampton, Jenkinson del Charlton). Una costumbre que ha provocado que el nivel medio de la plantilla del Arsenal fuera decayendo con los años. Mientras el once inicial está a la altura de los mejores de Inglaterra, cuando uno mira al banquillo se da cuenta de que existe un problema: Arshavin ya está de vuelta en Rusia, pero ahí siguen Chamakh, Djorou, Frimpong…
 

El nivel medio de la plantilla del Arsenal ha ido decayendo con los años

Se critica mucho a la defensa, pero el City casi se hunde sin Kompany

Wenger también ha sido muy criticado esta temporada por las pésimas actuaciones defensivas de su equipo. Cierto. Pero pocos equipos en la Premier League o en Europa serían capaces de no resentirse tras el cúmulo de lesiones sufrido por los «gunners». Los laterales Sagna, Santos, Gibbs y Jenkinson se han perdido casi toda la temporada. También Vermaelen estuvo de baja. Ahora es el turno de Mertesacker. El Manchester City casi se hunde con la sanción de Kompany. El Manchester United está haciendo aguas esta temporada por culpa de la ausencia de Vidic.
 
Tras la abultada derrota de Milán, muchos se cuestionaron la capacidad táctica de Wenger. Los milanistas, sin necesidad del balón, aterrorizaron a los «gunners» cada vez que pisaron la zona de tres cuartos. Ante los Spurs, Wenger recordó a muchos que sigue conservando intacta su capacidad de lectura del juego. El francés aprovechó que Gareth Bale abandonó la banda izquierda para centrar su posición para clavarle una estocada a su rival por ese lado. ¿La consecuencia? Que se lo pregunten a Theo Walcott.
 
Otro factor que preocupa, y mucho, a los aficionados de los «gunners» es el aspecto financiero. La irrupción de Chelsea hace unos años y del Manchester City recientemente como nuevas potencias económicas en Inglaterra, han enviado al Arsenal al segundo vagón financiero, junto con clubes como el Tottenham o el Newcastle. Lo cierto es que las finanzas del Arsenal están en perfecto estado, una situación que posiblemente dará sus frutos cuando entren en vigor las normas del juego limpio financiero de la UEFA, que pondrán freno al gasto desmesurado de clubes como el City, que se financian a través de las aportaciones de sus dueños.
 
La venganza es un plato que se sirve frío. Tal vez la victoria por 5-2 ante el Tottenham fuera un mero aperitivo. Pero el futuro de este Arsenal, a pesar de los agoreros, sigue siendo brillante. Marchando el primer plato para Mr Wenger.
 

Sobre el autor

Ilie Oleart