Ilie Oleart

No hay dicha completa: el debut agridulce de Daniel Potts

El sábado, se produjo en Upton Park el debut del joven Daniel Potts con la camiseta del West Ham. Fue la culminación de una larga batalla contra la enfermedad del hijo de una leyenda de los «hammers». Pero no hay dicha completa. Ni siquiera para los que la merecen.

 
El sábado, Upton Park presenció durante el encuentro que enfrentaba al equipo local, el West Ham, con el Barnsley, el debut de un joven de 17 años llamado Daniel Potts. Hasta aquí, nada digno de mención, en especial en un club que es reconocido en toda Europa por su academia, de la que han surgido jugadores como Frank Lampard, John Terry, Rio Ferdinand o Joe Cole.
 
Pero la historia del joven Potts es especial. Antes del partido, Abdoulaye Faye no logró pasar con éxito una prueba física y debió ser sustituido de urgencia por Potts en el lateral izquierdo. Lejos de sentirse presionado por las circunstancias, el joven completó una actuación fantástica y mantuvo a raya en todo momento al delantero Nile Ranger, un jugador cedido por el Newcastle que ha disputado ya más de una veintena de partidos en la Premier League.
 
Daniel Potts luchó contra la leucemia durante cuatro años, después de que se la diagnosticaran con solo 12. Además, su padre es el exdefensa del West Ham Steve Potts, una leyenda en Upton Park gracias a sus casi 400 partidos con los «hammers» entre 1985 y 2002.
 
Considerando sus antecedentes y la extraordinaria actuación que realizó durante su encuentro de debut, los aficionados de los «hammers», conocidos por ser muy críticos con todo lo que rodea a su equipo (hay un dicho popular entre los técnicos de los equipos visitantes en Upton Park: hay que aguantar el empate los primeros 20 minutos, hasta que los aficionados locales se vuelvan contra su propio equipo), esperaban que el joven Potts fuera nombrado jugador del partido, una distinción honorífica que no tiene más premio que una botella de champagne. Pero en lugar de Potts, fue el capitán Kevin Nolan quién recibió el premio.
 
Así que, en lugar de animar a su equipo a mantener una victoria crucial en la lucha por el ascenso, una parte de los aficionados se dedicaron a abuchear la decisión, anunciada a falta de cinco minutos para el final. El héroe local había sido ignorado, así que había que encontrar un villano. Aunque fuera el capitán. No hay dicha completa.
 

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Ilie Oleart