Juan Antonio Parejo

Paseo primaveral del Arsenal (4-1)

Victoria fácil de unos Gunners que no ceden en su persecución de Chelsea, a los que restan tres puntos, y Tottenham. El Reading, muy pobre, parece condenado al descenso a pesar del relevo en el banquillo. Gran partido y duodécimo gol de Santi Cazorla.

 

Premier League

Arsenal 4
Reading 1
Ficha técnica
4 – Arsenal: Fabianski; Monreal (Gibbs, 70), Koscielny, Mertesacker, Sagna; Arteta, Rosicky, Ramsey; Cazorla, Giroud (Podolski, 73), Gervinho (Chamberlain, 73).
1 – Reading: Taylor; Shorey, Mariappa, Pearce, Kelly; Karacan (Akpan, 75), Leigertwood, Guthrie, McAnuff, Robson-Kanu (McCleary, 79); Pogrebnyak (Hunt, 60).
Goles: 1-0, m.10: Gervinho. 2-0, m.47: Cazorla. 3-0, m.66: Giroud. 3-1, m.67: Robson-Kanu. 4-1, m.76: Arteta (p.).
Victoria fácil para un Arsenal decidido a no perder comba con Chelsea y Tottenham ante un Reading débil en extremo, cada vez más cerca del descenso. Arsène Wenger pensó que tramitar el partido no sería demasiado difícil y decidió dar oportunidades a jugadores como Gervinho, Ramsey o Rosicky. Para el Reading, suponía el debut de Nigel Adkins en su banquillo. Complicado debut.
 
El Arsenal fue el dueño del encuentro de cabo a rabo, desplegándose en corto como acostumbra y dejando el carril izquierdo para Monreal, acumulando a Rosicky y a Cazorla en la zona de mediapuntas. Tal movimiento pudiera provocar atascos y ralentización de la circulación ante un rival decidido a replegarse como este Reading. Pero ni por esas. Tan débiles están los Royals que apenas tres pases encadenados por los londinenses suponían una amenaza directa contra su arco, que apenas tardó diez minutos en ser perforados. Y eso que Chris Foy obvió un claro penalti de Taylor a Giroud. Lo hizo Gervinho, aprovechando un disparo de Cazorla, a puerta vacía. Sin demasiados esfuerzos y con presionar la salida de balón de su rival, el Arsenal lograba recuperar la pelota en el balcón del área del Reading.
 
Y es que Adkins, quizá para evitar que su equipo se partiese, decidió salir jugando desde atrás. No se sabe que fue peor, si el remedio o la enfermedad, con un Leigertwood al que la flojera de piernas le nublaba la mente. De Pogrebnyak arriba, escasas noticias. Solo algunas intentonas de Robson-Kanu inquietaba por su costado al Arsenal. Tan faltos de alternativas están los Royals que hasta Taylor en numerosas ocasiones lo buscaba directamente desde los saques de puerta. Solo la clemencia de Gervinho y Giroud los salvaba de una goleada escandalosa. Aun a medio gas, el Arsenal pudo llevarse al descanso una renta superior a tres goles.
 
La clemencia terminó según comenzó el segundo tiempo. El Arsenal se paseaba a placer por los tres cuartos de cancha, llegando a tocar y tocar incluso en la misma frontal. Una dejada de Gervinho la mandó Cazorla a la red con facilidad y no exento de belleza. El asturiano ratificaba con el gol su gran partido, suponiendo en todo momento una tortura para el Reading, omnipresente e indetectable. La tónica del partido no varió en ningún momento, con unos gunners que seguían acumulando situaciones claras, como en la cabeza de Mertesacker. Un centro peligroso de Robson-Kanu y el posterior córner fue lo único peligroso del Reading. Precisamente en otro saque de esquina, el Arsenal montó una contra liderada por Gervinho en brillante galopada. El marfileño se la dejó a Giroud, quien esta vez no perdonó.
 
Tan relajado jugaba el Arsenal que a renglón seguido uno de sus jugadores más eficaces, Monreal, se permitió el lujo de la contemplación en un centro de McAnuff. Robson-Kanu se lo madrugó y con la testa maquilló momentáneamente el resultado. El navarro, por su parte, sufrió un fuerte golpe con el palo y tuvo que retirarse del terreno de juego. Pudiera haberse inquietado el Arsenal, pero no sería ante el Reading. Compareció Chamberlain y como si su presencia intimidase a Mariappa, el central la pifió y se la envió al joven extremo inglés. No contento, le derribó y Chris Foy, aunque la infracción pareció ocurrir fuera del área, señaló penalti. Arteta se encargó de materializar la pena máxima. Poca historia siguió ofreciendo el partido. Si acaso más de lo mismo, ocasiones del Arsenal, como un disparo al larguero de Ramsey.
 
Con el pitido final el Reading se acerca más aún a su inexorable destino, que no es otro que el descenso. Brillante entrenador como ha demostrado en Souhtampton, no parece que Nigel Adkins pueda evitar la consumación de lo irremediable. Con los tres puntos y el tropiezo del Chelsea, para el Arsenal la posibilidad de volver a meterse en Champions League sigue viva. Un calendario menos exigente y la vuelta de Jack Wilshere, alicientes para ello.
 

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Juan Antonio Parejo