Toño Suárez

Precioso empate a cero en el Emirates (0-0)

Arsenal y Everton cumplieron con creces las expectativas y ofrecieron al mundo un partido de alto nivel. Mejor el Everton en el global ante un Arsenal que nunca dejó de plantar batalla. Los chicos de Arsène Wenger se asientan en zona de Champions League mientras los Toffees se alejan del objetivo.

 

Premier League

Arsenal 0
Everton 0
Ficha técnica
0 – Arsenal: Wojciech Szczesny, Bacary Sagna, Per Mertesacker, Laurent Koscielny, Kieran Gibbs (Monreal, 90), Aaron Ramsey, Mikel Arteta, Jack Wilshere (Podolski, 69), Theo Walcott (Oxlade-Chamberlain, 69), Olivier Giroud, Santi Cazorla.
0 – Everton: Tim Howard, Seamus Coleman, Phil Jagielka, Sylvain Distin, Leighton Baines, Steven Pienaar, Darron Gibson, Ross Barkley (Jelavic, 76), Kevin Mirallas (Oviedo, 90), Marouane Fellaini, Victor Anichebe (Naismith, 90).
Goles: No hubo.
Es una lástima que las estadísticas sean exactas y frías. Dentro de unos años, cuando no quede ya notario vivo que de fe de éste partido de hoy en el Emirates y nuestro futuro y curioso buscón de curiosidades futbolísticas de encuentre con el dato del empate a cero entre Arsenal y Everton pensará que ha sido un partido soso, sin sustancia, aburrido. Quizá hoy sea el momento de darle un toque distinto al almacenamiento de datos, mudos y sordos ellos. Para el partido de hoy, propondría que, al lado del frío resultado, apareciera una llamada, a modo de asterisco, que guiara al buscón hacia una nota mística, misteriosa pero aclaratoria al mismo tiempo. Algo así como: Arsenal 0-0 Everton (*). Tras buscar con ansia el significado del asterisco, elemento nuevo para nuestro profesional de la estadística ratonera, hallaría su significado en la esquina más oculta del ajado pergamino, tras un recurrente banner publicitario digital o en lo que narices se vean las cosas dentro de cincuenta años, vaya usted a saber.
 
Ambos demostraron desde el principio que se jugaban mucho en el envite: la puerta de entrada a la Champions League es grande en Inglaterra (caben cuatro por ella a la vez) pero dos equipos ya están bajo el quicio y hay cuatro que ansían ocupar el hueco que solo otros dos pueden copar. Arsenal y Everton porfiaron hoy por darse un portazo en las narices mutamente. Y bien que lo disfrutamos los ajenos.
 
El primer acercamiento a las areas se produjo pronto, ni dos minutos de encuentro iban disputados. Jagielka, desde la banda derecha, sirvió un pase en profundidad al area a Mirallas que, cabeza abajo, se empeñó en finalizar la jugada; su compañero Anichebe mostró su disgusto por no recibir el pase de su compañero estando en posición más ventajosa que él dando repetidos y furiosos botes sobre el césped del Emirates: el eje de la tierra se desplazó tres metros hacia abajo, por lo menos,tras la rabieta del cuatro por cuatro toffee.
 
El Everton mandando desde el principio: en el minuto cinco Pieenar se filtraba entre la defensa gunner tras pase de Gibson y mandaba el balón a las nubes. El partido comenzaba, continuaba y finalizaría intenso ya que, si bien, en general el Everton fue superior el Arsenal no perdió nunca la cara al partido, un partido que se jugó con mucha fuerza en el centro del campo, un partido de ida y vuelta, con un Fellaini estelar en la recuperación y en el desgaste en la posición en la que Moyes le colocó en el encuentro, algo así como un Busquets con mucho más pelo, por centrar el asunto.
 
El Arsenal estaba bien plantado en el campo y con ganas de seguir sumando para asegurar su participación en la Champions de la temporada que viene algo que Wenger ha convertido en tradición desde su llegada. Santi Cazorla, una vez más el mejor de los locales, era el encargado de interpretar el papel de jugador exquisito, imprescindible en el juego del equipo,primero conectando con Ramsey en una ocasión que desperdiciaría Giroud posteriormente y luego él mismo rematando con mucha intención contra la puerta de Howard. Si algún dia Wenger consigue que el español y Wilshere no se molesten sobre un terreno de juego jugando juntos el Arsenal dará un salto de calidad inmenso; de momento Cazorla es más Cazorla y el Arsenal más Arsenal cuando no está en el campo Wilshere: ¡Piensa Arsène, piensa!
 
El Everton fue más incisivo casi toda la primera parte, con las constantes subidas por banda de Baines (menos brillante en sus centro que otros días pero tan omnipresente como siempre), con Mirallas ( de vez en cuando) con un fantástico Barkley, con Coleman, con un Fellaini en plan figura del pico y la pala. Un equipo fantástico dirigido por un técnico, David Moyes, que ya se va mereciendo no solo la recurrente alabanza sino alguna alegría en modo de título. El Arsenal siempre estuvo, no obstante e incluso supero a los del Merseyside en el último tramo de la primera.
 
El segundo tiempo comenzó exactamente igual, en el mismo punto en el que había finalizado la primera parte: un Everton dominador, peleón, exquisitamente plantado en el centro del campo y un Arsenal que, cuando conseguía tener el balón en su poder ponía en dificultades a su rival: ida y vuelta, ida y vuelta.
 
En el minuto sesenta y cinco Barkley volvió loca a media defensa del Arsenal hasta hacerse un hueco para disparar con el interior de su pie derecho un balón envenenado, con efecto de fuera hacia adentro que pasó lamiendo la escuadra izquierda de la portería de Szczesny.
 
Wenger quería más y recurrió a su banquillo para buscar soluciones: Wilshere y Walcott dejaron su sitio a Chamberlain y Podolsky; con ello Cazorla adquirió para sí el uso, disfrute y manejo milimétrico del balón, con Oxlade-Chamberlain colaborador necesario para la faena: en el 77, contra de libro del Arsenal con los citados como protagonistas que solo Coleman y Distain pudieron abortar, tirándose al suelo, décimas de segundo antes que impactara con el esférico Giroud, en más que probable fuera de juego.
 
En el miuto 79 los mismos protagonistas, tras porfía, robo y pase de balón de Cazorla a Chamberlain que centra al area y Giroud se encarga de enviarla por encima del larguero, fuera del estadio, hasta White Hart Lane. David Moyes,pese a que el Arsenal dominaba, fue valiente, consciente de que el empate no le valía demasiado y sacó al campo a Jelavic en sustitución de un formidable Barkley. Más madera, cero especulación.
 
Al final, los entresijos hilados en el centro del campo de ambos equipos fueron protagonistas de un partido en el que solo faltó el gol aunque, curiosamente, no se le echó de menos. Ello dice mucho de los protagonistas, de los entrenadores, de lo bonito que un partido sin goles puede llegar a ser y de lo afortunados que hemos sido los que lo hemos podido vivir.
 
(*) Estruendoso empate.
 

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Toño Suárez