Alvaro Oleart

Ryan Giggs, ¿el Kenny Dalglish del siglo XXI?

El Manchester United de Ryan Giggs no pudo empezar con mejor pie. Un 4-0 cómodo con dobletes de Wayne Rooney y Juan Mata selló la primera victoria del galés como jugador-entrenador. Ryan Giggs es al Manchester United lo que en su día fue Kenny Dalglish para el Liverpool. Dalglish fue una bendición para un Liverpool que vivió días duros debido a los desastres ocurridos en Heysel y Hillsborough. ¿Logrará Ryan Giggs llevar a los Red Devils al éxito como lo hizo Dalglish con el Liverpool? 

 
Tras el desastre de Heysel, en 1985, Joe Fagan dimitió como entrenador del Liverpool. Kenny Dalglish, un mito de los Reds, tomó las riendas del equipo. No pudo irle mejor. En su primera temporada, logró el primer doblete de liga y copa de la historia del Liverpool. Para colmo, fue él mismo quien marcó el gol de la victoria frente al Chelsea en Stamford Bridge en el último partido de liga que hacía campeón al Liverpool por una ventaja de dos puntos con respecto al Everton. Su carrera como jugador-entrenador del Liverpool fue más que exitosa, pues logró tres ligas (1985-86, 87-88 y 89-90), dos FA Cup (85-86 y 88-89) y fue elegido tres veces como mejor técnico del año. Desgraciadamente, Kenny Dalglish estuvo presente en aquel dramático 15 de abril de 1989 en Hillsborough en el que murieron 96 personas. A pesar de ganar aquella maldita FA Cup y atender a los funerales de muchas de las víctimas, Kenny Dalglish quedó muy afectado por lo ocurrido. Tanto es así, que un año más tarde (en 1990, año en que prácticamente no jugó) se retiró como jugador y en febrero de 1991 dimitió como entrenador del Liverpool por problemas de salud tras empatar a cuatro frente al Everton en FA Cup y estando los Reds líderes de la liga con tres puntos de ventaja.
 
Si bien Kenny Dalglish no fue un entrenador revolucionario que creara sistemas de juego innovadores, el Liverpool cosechó muchos éxito con él en el banquillo. De hecho, la última temporada en la que Dalglish lideró a los Reds como jugador-entrenador coincide con el último título liguero del Liverpool. Es cierto que la herencia recibida por Dalglish era fantástica. Bill Shankly, Bob Paisley y Joe Fagan, tres de los mejores entrenadores de la historia del fútbol (a pesar de que Fagan pasó la mayor parte del tiempo como asistente o entrenador de los reservas, estuvo en Anfield desde 1958), fueron las únicas personas que se sentaron en el banquillo de Anfield como entrenadores del Liverpool entre 1959 y 1985. Pero a esta maravillosa herencia, a la que hay que sumar a jugadores como Ian Rush, Dalglish le añadió su espíritu. 
 
De hecho, desde que se marchó Dalglish, el Liverpool ha carecido de un entrenador con ese espíritu luchador como el que ahora personifica Steven Gerrard. Ni siquiera Rafa Benítez, un científico del fútbol que se proclamó campeón de Europa con los Reds, le puso esa magia que Dalglish proporcionaba. 
 
¿A qué viene todo esto? Pues a que la situación es parecida a la que se vive ahora mismo con Ryan Giggs en el Manchester United. Como ya hemos podido comprobar en su primer partido al frente del Manchester United, Giggs no es un revolucionario del fútbol. No aplicará complicados sistemas tácticos. Un 4-4-2 de toda la vida (cambiado a raíz de la entrada de Mata por un  4-2-3-1) fue suficiente para ganar por 4-0 al Norwich. Más importante que un cambio de sistema, Giggs trajo a Old Trafford un cambio de espíritu. Por primera vez en toda la temporada, el Manchester United disparó once veces a puerta en un partido de Premier League. La renovación del espíritu es el primer paso de cara a volver a lo más alto del fútbol inglés. Desgraciadamente, en una época como la que vivimos, en la que todo va tan rápido, difícilmente Ryan Giggs tendrá la oportunidad de liderar a los Red Devils a largo plazo. Creo que no soy el único al que le gustaría ver qué tal le iría a Giggs si le dieran la confianza de nombrarle entrenador permanente y no solo interino. 
 

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Alvaro Oleart